Historia

DERVICHE

Derviche es el nombre para el miembro de una de las fraternidades que en el islam tienen alguna correspondencia con el monasticismo del budismo o el cristianismo. El nombre es persa, pero su derivación está en disputa. La primera sílaba significa "puerta" y la última significa bien "umbral" o bien "mendigar". El sentido deriva en cualquier caso de "ser indigente" o "ser dependiente (de Dios)." El árabe faqir, "pobre", "asceta", es el equivalente en el uso general. La palabra se confunde a veces popularmente con las tribus que están en estado nómada; también se aplica equivocadamente a los mendigos, juglares e impostores.

Derviche persa de finales del siglo XIX
Derviche persa de finales del siglo XIX
Orígenes y objetivos de la institución.
La existencia de las fraternidades se debe a la unión de dos características generales de la religión: la ascética y la mística. Su formación se vio estimulada en tiempos antiguos por el ejemplo de los monjes cristianos, que eran numerosos en las tierras conquistadas por los musulmanes. Comenzaron a reunirse en torno a un individuo cuyo modo de vida le había dado reputación por su piedad; se construía un refugio para el invierno, evolucionando hasta un cenobio. La continuidad de la institución se decidió por diversas consideraciones, tales como el prestigio, religioso y político, que las fraternidades ostentaban, un sincero espíritu devocional que los ejercicios satisfacían, el ansia de vanidad que proporcionaba a los miembros individuales por una reputación de santidad y mediante el valor otorgado a la condición extática inducida en ocasiones por los ejercicios. La teología es usualmente mística y panteísta y por tanto herética, siendo consideradas las fraternidades como una protesta contra el escolasticismo del islam ortodoxo.

Carácter y membresía de las fraternidades.
Sin embargo, el monasticismo musulmán difiere en gran medida del cristiano. Los votos son relativos, no absolutos. Normalmente no suponen celibato ni pobreza, siendo la obediencia al jeque o cabeza del cenobio la esencia del voto. A los miembros no se les exige residir en el monasterio. La membresía plena supone un noviciado que puede durar de uno a cuatro o cinco años, variando con la idoneidad del candidato. Durante su noviciado el candidato está bajo instrucción y aprende las normas y ritual de la fraternidad. Muchos no pasan del noviciado. La mayoría de las fraternidades tienen lo que se corresponde con una membresía laica. Algunas de ellas son favorables a ciertas profesiones o empleos. Por eso los pescadores de Egipto son casi todos miembros de la Kadariyah, participando de las procesiones religiosas y portando redes de pesca como estandartes. Con algunas de las fraternidades más prominentes es común que las clases influyentes estén asociadas, indudablemente para compartir el prestigio de esas fraternidades. Teóricamente no hay distinción de rango dentro de las mismas salvo el de jeque, miembro y aspirante. En la práctica los individuos son diferenciados. Los que están supuestamente milagrosamente investidos se llaman walis; los mendicantes llevan el nombre de faquires. El oficio de jeque es en algunas fraternidades hereditario; por ejemplo, la norma de la Mawlawiyah ha permanecido durante nueve siglos en la familia del fundador.

Número y símbolos de las fraternidades.
El número de las fraternidades que usualmente se cita es el de treinta y seis, pero es una cifra ideal más que real. Algunas de las fraternidades están organizadas en agrupaciones, que se confunden con aquéllas. Cada agrupación tiene su símbolo distintivo de tocado o turbante, cinto, manto, rosario y estandarte, con su propio color y manera de llevarlo. Algunas de las fraternidades se distinguen simplemente por el número de piezas en el tocado. Teóricamente las fraternidades trazan su origen a Alí, salvo tres, que afirman retroceder hasta Abu Bakr y de él a Mahoma. El tiempo de la auténtica formación se desconoce, pero hay grandes posibilidades de que el primer cenobio se fundara en Damasco hacia el año 772. El florecimiento del monasticismo musulmán ha de situarse entre los siglos XII y XIV, cuando la mayoría de las fraternidades que ahora existen se fundaron. Pero la formación de fraternidades ha continuado, siendo una de las más influyentes la de los sanusitas, fundada por Mohammed ibn Alí al-Sanussi en 1837, que se ha esparcido por todo el mundo musulmán, con sedes en el desierto entre Egipto y Trípoli.

Nombres y ejercicios de las fraternidades.
Varias de esas fraternidades son notorias tanto dentro como fuera del mundo musulmán. La Mawlawiyah (fundada por Jalal al-Din al-Rumi hacia 1290) es conocida como los derviches danzantes o giratorios, por la parte de sus ejercicios que consiste en la "danza mística", un movimiento rotatorio continuado que a veces lleva a la inconsciencia o el éxtasis. Es la fraternidad más popular entre los turcos, estando muchos de la clase alta afiliados a ella. Es la más dotada de todas las fraternidades. La Rufaiyah (fundada por Ahmad al-Rufa'a hacia 1190) son los "derviches ambulantes", populares especialmente en Egipto, parte de cuyo ejercicio consiste en un canto o grito que generalmente consiste de la fórmula musulmana "no hay Dios sino Allah", cantado mientras se mueve el cuerpo oscilantemente. Este ejercicio se continúa hasta el agotamiento y la catalepsia. La Kalandariyah (los "calendarios" de las noches árabes, fundados hacia 1350) son los derviches itinerantes, ligados por un voto de pobreza. La Nakshbendiyah (fundados hacia 1360) son influyentes y su ejercicio es el de la devoción contemplativa de los nombres de Allah y los preceptos de la fraternidad. La Baktashiyah (fundada hacia 1380) son célebres por su relación con los Janizaries. Se trata de una fraternidad militar, que se corresponde hasta cierto punto con los caballeros Templarios. La Kadiriyah (fundada hacia 1160), la Badawiyah (hacia 1280) y la Ahmadiyah son las más numerosas en Egipto.

Los ejercicios, que varían en cada fraternidad, tienen como propósito la devoción. Algunos son repulsivos en sus efectos y métodos, incluyendo la automutilación con cristales rotos o instrumentos cortantes, manipulación e incluso comida de serpientes y escorpiones. Los que producen un resultado cataléptico son los más estimados, ya que se consideran una expresión de la comunión con Allah, resultando en poderes aumentados y santidad incrementada.