Historia
DISCÍPULOS DE CRISTO
Origen.
En diferentes partes de los Estados Unidos surgieron maestros simultáneamente entre las denominaciones religiosas que apelaban solamente a la Biblia, sin adición humana en forma de credos o fórmulas de fe, abogando por la unión de los cristianos de cualquier nombre sobre la base de la enseñanza apostólica. James O'Kelly y otros en Virginia y Carolina del Norte, Barton W. Stone y sus coadjutores en Kentucky, Walter Scott en Ohio, los Campbells en Virginia occidental y ministros de diferentes denominaciones, desconocidos entre sí, levantaron sus voces contra las divisiones en el cuerpo de Cristo. En agosto de 1809, Thomas Campbell, un ministro presbiteriano en Washington County, Pensilvania, formó la "Asociación Cristiana de Washington" y en septiembre del mismo año publicó una destacada Declaration and Address, deplorando la tendencia del espíritu partidista de los cristianos y el reforzamiento de las interpretaciones humanas de la palabra de Dios en lugar de la pura doctrina de Cristo. Comenzando con la admitida verdad de que el evangelio fue diseñado para reconciliar y unir a los hombres con Dios y a los unos con los otros, el manifiesto procedía a considerar las tristes divisiones que existían y sus dañinos efectos en las contenciones, enemistades, excomuniones y persecuciones que engendraban. Exponía como objeto de la asociación "posicionarse firme y justamente en el fundamento original y tomar las cosas tal como los apóstoles las dejaron", "desenredando la acumulación de vergüenzas de las edades pasadas" para "permanecer en el mismo fundamento sobre el que la Iglesia permaneció en el principio."

Enseñanza doctrinal.
Sustancialmente concuerdan con todas las iglesias evangélicas, aceptando los Discípulos de Cristo la inspiración divina de las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, la suficiencia plena de la Biblia como revelación de la voluntad de Dios y norma de vida, la revelación de Dios en la Trinidad, la gloria divina de Jesucristo como Hijo de Dios, su encarnación, doctrina, milagros, muerte por el pecado, resurrección, ascensión y coronación; la personalidad del Espíritu Santo y su misión divina para convencer al mundo de pecado, justicia y juicio y consolar y santificar al pueblo de Dios; la separación del hombre de su Hacedor y la necesidad de fe, arrepentimiento y obediencia para salvación; la obligación de las ordenanzas divinas del bautismo y la Cena; el deber de observar el día del Señor en memoria de la resurrección de Jesús; la necesidad de santidad por parte de los creyentes; la designación divina de la Iglesia de Cristo, compuesta de todos aquellos que por la fe y obediencia confiesan su nombre, con sus ministros y servicios para la edificación del cuerpo de Cristo y la conversión del mundo; la plenitud y gratuidad de la salvación que está en Cristo para todos los que la aceptan sobre la condición del Nuevo Testamento; el juicio final, con la recompensa de los justos y castigo de los malos.
Sin embargo, los discípulos de Cristo tienen su posición distintiva:
(1) En su apelación por la restauración. Otros han procurado reformar la Iglesia. Los Campbells y sus colaboradores procuraron restaurar la fe, espíritu y práctica del cristianismo de Cristo y sus apóstoles, tal como se encuentran en las páginas del Nuevo Testamento. La necesidad no era reescribir ningún credo existente o reformar ningún cuerpo religioso existente, sino saltar por encima de todos los credos y concilios, de todas las sectas y escuelas desde los días de los apóstoles, y tomar la obra como fue dejada por los hombres inspirados. Creer y no hacer otra cosa que lo mandado por nuestro Señor y sus apóstoles, que es infaliblemente seguro, y por eso hasta el día de hoy los Discípulos continúan contendiendo por la palabra de Cristo y el cuerpo de Cristo, tal como eran en el principio.
(2) En el rechazo de los credos humanos. Ellos afirman permanecer estrictamente sobre el principio protestante original: la Biblia, toda la Biblia y nada más que la Biblia, la religión de los protestantes. Afirman que las Sagradas Escrituras tal como fueron dadas por Dios son la regla de fe y práctica y ley para el gobierno de la Iglesia y que los credos y confesiones humanos surgen de controversias y tienden a la división y a la contienda.
(3) En el énfasis puesto sobre la filiación divina de Jesús. En lugar de todas las confesiones humanas exaltan la que hizo Pedro: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo." "¿Qué penséis del Cristo?" Es la gran pregunta. "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo" es la gran respuesta. "Sobre esta roca edificaré mi Iglesia" es el gran oráculo.
(4) En su división de la palabra. Creen que "los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo", aunque no contemplan al Antiguo y al Nuevo Testamento de igual autoridad para los cristianos. "Dios, que en tiempos pasados y en diversas maneras habló a los padres por los profetas, ha hablado en los últimos días por su Hijo." Se hace una clara distinción entre la ley y el evangelio, el antiguo y el nuevo pacto, afirmándose que el Nuevo Testamento es una constitución para la adoración, gobierno y disciplina de la Iglesia del Nuevo Testamento como lo fue el antiguo pacto para la Iglesia del Antiguo Testamento.
(5) En la apelación para los nombres del Nuevo Testamento dados a la Iglesia y a los seguidores de Cristo. Como esposa de Cristo, la Iglesia debería llevar el nombre del novio. Los nombres parciales perpetúan el espíritu de partido: "Pues mientras uno dice, yo soy de Pablo y otro dice, yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?" Los Discípulos no niegan que otros sean cristianos o que otras iglesias sean iglesias de Cristo. Ellos no afirman ser la Iglesia de Cristo ni siquiera una Iglesia de Cristo. Ellos simplemente desean que los cristianos sean uno y que sus iglesias sean iglesias de Cristo, de ahí que repudian el nombre de "campbellistas".
(6) En cuanto a la obra del Espíritu Santo en la conversión. Aceptan la personalidad divina del Espíritu Santo y sostienen que en cada caso la regeneración es comenzada, continuada y perfeccionada por su agencia, afirmando los Discípulos que la palabra es instrumento, el pecador no es pasivo en ningún sentido, que la regeneración no es un milagro, que el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree y que los hombres deben escuchar, creer, arrepentirse y obedecer el evangelio para ser salvados.
(7) En cuanto al bautismo cristiano. Reconocen a Cristo sólo como rey, sólo su palabra autoritativa y obligatoria sobre la conciencia y encontrando, al volver al orden instituido por Jesús y los apóstoles, que el mandato del bautismo para remisión de los pecados y administrado mediante una sepultura con Cristo es uno de los puntos del sistema original divino, contra todos los sistemas humanos. Nunca han enseñado la regeneración bautismal. Ellos simplemente insisten sobre el propósito del bautismo expuesto en los testimonios divinos: El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado.[…]Marcos 16:16; Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.[…]Hechos 2:38; 22:16. Darán la inspirada respuesta a la pregunta: "Hermanos ¿qué haremos?" No demandarán otro prerrequisito para el bautismo que la confesión de corazón en el Cristo personal viviente. Enseñarán al creyente penitente a buscar por la obediencia la seguridad del perdón divino y el sometimiento bíblico a la autoridad de Cristo y no a una sensación, visión, o especial revelación para encontrar evidencia de la aceptación por Dios.
(8) En cuanto a la Cena. Los Discípulos sostienen primeramente la observancia semanal de esta ordenanza santa en todas sus asambleas. De la Iglesia en Troas leemos: "El primer día de la semana, cuando los discípulos se reunieron para partir el pan, Pablo les predicó..." y siguiendo este modelo apostólico, los Discípulos enseñan que la Cena del Señor debería ser celebrada por el pueblo del Señor cada día del Señor; y en segundo lugar subrayan y exaltan esta institución, no como sacramento, sino como memorial; un acto de adoración en el que todos los cristianos pueden unirse y del cual ellos no tienen derecho a excluir a ningún sincero seguidor de nuestro común Señor.
(9) En cuanto al día del Señor. Con los Discípulos no es el sábado, sino una institución del Nuevo Testamento consagrada por el ejemplo apostólico y observada en recuerdo gozoso y amoroso de la resurrección del Señor Jesús.
(10) En cuanto a la Iglesia. Los Discípulos creen que la institución edificada por Cristo, inaugurada por los apóstoles en Pentecostés bajo la guía especial del Espíritu Santo, establecida sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo la piedra angular, es una institución divina; las denominaciones como ramas de la Iglesia son anti-escriturales y anti-apostólicas; y que el nombre y espíritu de la secta y la vida de la secta deberían en cada caso dar lugar a la unidad del Espíritu y a la unión y cooperación que distinguió la Iglesia del Nuevo Testamento.