Historia
DISPENSACIONALISMO
La tesis básica del dispensacionalismo es que hay siete economías distintas de Dios, en las cuales Dios especifica ciertas condiciones o términos, y prueba al hombre en su obediencia a la medida de estos términos. Estas dispensaciones son: Inocencia (antes de la Caída), conciencia (Adán), gobierno humano (Noé), promesa (Abraham), ley (Moisés), gracia (primera venida de Cristo) y reino (segunda venida de Cristo). Con las siete dispensaciones hay ocho pactos: Edénico, adámico, noético, abrahámico, mosaico, palestino, davídico y el nuevo pacto. Esta tesis, a su vez, deviene en un principio de hermenéutica según el cual no se pueden interpretar apropiadamente las Escrituras, a menos que se conozca la dispensación a la cual el pasaje dado se refiere o pertenece. El intérprete experto no solamente mantiene esas dispensaciones separadas, sino que también ha de ser cuidadoso para aplicar los términos del pacto sólo a aquellos con quienes los pactos son hechos. Por ejemplo, poner a los cristianos bajo los Diez Mandamientos es erróneo, porque coloca bajo los términos de la ley a personas que están bajo la gracia. También sería erróneo aplicar lo dicho en el discurso del monte de los Olivos a los cristianos, porque el discurso es acerca de la tribulación venidera, mientras que los cristianos viven bajo los términos de la gracia.
La aplicación de este principio hermenéutico significa, además, que deben distinguirse dos grupos, ora el judío, ora el gentil, ora la Iglesia. Israel forma un grupo distinto en un pueblo redimido, separado de la Iglesia. Si se presiona el principio un poco más, se desarrolla una escatología diferente. Es una escatología que se centra en el futuro de Israel, su conversión nacional, su retorno a la tierra prometida y su bienaventuranza milenarista.
El dispensacionalismo enseña una doble unidad de la Biblia. Paralelamente con la herencia histórica cristiana, mantiene que la unidad de la Biblia es el tema de la redención, el cual centra y alcanza su clímax en Jesucristo. Por otra parte, se apega a un literalismo estricto, particularmente en los pasajes proféticos del Antiguo Testamento. Y considera la aplicación de temas dirigidos a Israel para la Iglesia, un error cardinal en la interpretación bíblica.