Historia
DORT, SÍNODO DE

Se reunió en la ciudad de Dort (Dordrecht, en una isla sobre el Meuse) el 13 de noviembre de 1618 y fue disuelto el 9 de mayo de 1619. Las iglesias holandesas de las provincias enviaron treinta y ocho clérigos y varios ancianos; los Estados Generales estuvieron representados por seis diputados; las academias por Gomar y Poliander de Leiden, Tisio de Harderwyk, Lubberto de Franeker y Walseus de Middelburg. Otros países fueron invitados a participar, estando presentes veintiséis delegados del Palatinado (Abraham Scultetus y otros), Nassau, Hesse (Georg Cruciger), Frisia oriental, Suiza (J. J. Breitinger y Jean Diodati), Inglaterra y Escocia [los representantes ingleses designados por el rey Jacobo I fueron George Carleton, obispo de Llandaff (después de Chichester); John Davenant, obispo de Salisbury; Samuel Ward, profesor en Cambridge; Joseph Hall, después obispo de Exeter y Norwich (quien dejó las sesiones y fue sustituido por Thomas Goad) y Walter Balcanquall, escocés y capellán del rey]. Anhalt no fue invitada, Brandeburgo declinó estar representada y a cuatro delegados escogidos por el sínodo nacional de Francia se les prohibió salir del país por Luis XIII. Jan Bogerman, pastor en Leeuwarden, fue elegido presidente, H. Faukelius y J. Rolandus fueron designados asesores y F. Hommius y S. Damman secretarios. Los remonstrantes habían escogido dieciséis clérigos, representándolos el profesor Simon Episcopius de Leiden. Al llegar tarde a las sesiones, las primeras se dedicaron a la discusión de una nueva traducción de la Biblia, acordándose que tres miembros se hicieran cargo del Antiguo Testamento y otros tres del Nuevo; entonces se declaró que el Catecismo de Heidelberg fuera expuesto en todas las iglesias.
Procedimientos y expulsión de los remonstrantes.
No fue hasta el 6 de diciembre en la vigésimo segunda sesión que se llegó al punto principal del sínodo. A los remonstrantes se les dijo que podían expresar sus opiniones y que el sínodo dictaría la resolución. Ellos protestaron ante este procedimiento. Episcopius en un elocuente discurso dijo que ellos venían de su propio acuerdo y que no serían acusados de heterodoxia; aunque estaban dispuestos a discutir los dogmas en cuestión no se someterían a ningún poder humano o creencia, sino solo a la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura. Su estatus en el sínodo fue discutido durante muchos días, pero finalmente los delegados de los Estados Generales decidieron que no tenían nada que hacer sino defender sus creencias; el sínodo decidiría al final. Los remonstrantes presentaron sucesivamente declaraciones escritas en defensa de cada uno de los Cinco Artículos. Se les pidió que pusieran por escrito sus objeciones a la Confesión y aunque al principio se negaron luego lo hicieron. Los miembros del sínodo y de los Estados Generales les hablaron en ocasiones muy bruscamente. Las cosas empeoraron cuando surgió la cuestión de si los remonstrantes podían hablar contra las convicciones de sus oponentes. Entonces unánimemente rechazaron continuar si no les era permitido hacerlo, por lo que se decidió someter el asunto a los Estados Generales; mientras tanto los remonstrantes debían permanecer en Dort. Así acabó el año 1618. El 3 de enero de 1619 los remonstrantes fueron informados de la decisión que sostenía la mayoría del sínodo, declarando que no podían aceptarla. Se decidió proceder contra ellos. A su vez ellos intentaron una reconciliación ofreciendo una respuesta a la cuestión que les fue sometida por escrito, pero el presidente rechazó la propuesta. El 18 de enero (quincuagésimo séptima sesión) se les preguntó si se someterían y decididamente respondieron con un no. Bogerman pronunció un apasionado discurso, exclamando: 'Habéis comenzado con mentiras y habéis acabado con mentiras' y concluyendo 'Dimittimini, ite, ite.' El resultado neto de seis semanas de tiempo fue que los remonstrantes fueron expulsados, a la vez que se les mandaba no abandonar Dort.
Decisión del sínodo.
El sínodo estaba ahora dividido en grupos que se reunían por la mañana para formular sus opiniones sobre las doctrinas de los remonstrantes y se juntaban por la tarde para la discusión. En la sesión ciento veinticinco se votó que los Cinco Artículos de los remonstrantes eran contrarios a la doctrina de la Iglesia reformada y que sus objeciones a la Confesión y al Catecismo no estaban apoyadas por la Escritura. Se designó un comité para expresar la decisión final en forma de artículos, que fueron adoptados y firmados por todos en la sesión ciento treinta y seis (23 de abril). La doctrina de la predestinación absoluta se mantuvo, aunque no fue acepada por los supralapsarios. Se decidió a sugerencia de Bogerman destituir a los remonstrantes de sus posiciones, debiendo los sínodos provinciales, clases y presbiterios ejecutar la sentencia. La Confesión y el Catecismo fueron considerados en presencia de los delegados extranjeros y declarados en acuerdo con las Sagradas Escrituras. Finalmente Conrado Vorstius fue declarado indigno de su posición como profesor de teología a causa de sus escritos heréticos.
El 6 de mayo los miembros del sínodo marcharon a la catedral de Dort, donde Bogerman pronunció una alocución en latín y los secretarios leyeron los artículos contra los remonstrantes. Tres días después se reunieron para despedir a los delegados extranjeros en un banquete al que asistieron las autoridades de Dort. Los delegados holandeses se reunieron de nuevo desde el 13 al 29 de mayo para considerar ciertos asuntos eclesiásticos.
Durante dos siglos la decisión del sínodo de Dort fue la base de la Iglesia reformada de Holanda y los Canones Dordracenses le dieron su peculiar carácter; en lo que concierne a la predestinación difieren tanto de las Instituciones de Calvino como de la Confesión Helvética y el Consenso de Ginebra.