Historia

ECLESIARCA

Eclesiarca en la Iglesia griega era el dignatario cuya misión no estaba concretamente delimitada, pues en el interior del templo sus atribuciones eran múltiples y de muy diferente categoría. De una manera general puede afirmarse que debieron tener a su cargo todas aquellas funciones que en la actualidad desempeñan los sacristanes, como la limpieza y orden de la iglesia, encender y apagar los cirios, recoger las limosnas de los fieles, etc. Algunos autores los confunden con los cartofilacios o archiveros, cuya dignidad correspondía, según Atanasio, en sus comentarios al octavo concilio ecuménico, al bibliotecario de la Iglesia latina. Teniendo en cuenta los muchos privilegios de que gozaban los cartofilacios en la Iglesia oriental, cuyos privilegios ante los presbíteros y hasta los obispos ya Balsamon consideraba como atentatorios a los cánones, máxime si se tiene en cuenta que muchas veces eran simples diáconos (Thomasin, Discip. eccle., parte i, libro iii, capítulo 52, núm. 4 y 5; cardenal Hergenroether, Histoire de l'Eglise, traducción francesa del abate Belet, tomo ii, página 430), podría explicarse el nombre de Magna Eclesiarca que se da a estos dignatarios en algunos documentos antiguos.