Historia
ÉFESO, CONCILIO DE
La primera sesión se celebró el 22 de junio y la presidió Cirilo. Nestorio no se presentó. Se le citó hasta tres veces, pero como se negara a presentarse, se procedió al examen de su doctrina, basándose en sus cartas y sermones escritos. La doctrina fue juzgada herética por unanimidad y condenada por los 198 obispos presentes, siendo Nestorio excomulgado y depuesto. Al terminar la sesión y salir los convocados al exterior de la iglesia donde se celebró, fueron aclamados por la multitud que los acompañó con hachas y celebró el triunfo de la madre de Dios.
Cinco días después llegó Juan de Antioquía con 28 obispos sirios. Protestaron contra la apertura del concilio antes de su llegada y contra la fulminante sentencia contra Nestorio. Se reunieron y se les juntaron algunos obispos que desde el principio habían protestado contra la apertura del concilio antes de la llegada de los obispos orientales; el número total de los congregados fue de 43. Estos obispos anularon la sentencia contra Nestorio y destituyeron a Cirilo y al obispo de Éfeso, Memnón.

El 10 de julio llegaron los legados romanos, reuniéndose ese mismo día y el siguiente con los que habían condenado a Nestorio, aprobando la sentencia pronunciada, conforme a las instrucciones de Celestino. En las cuatro sesiones siguientes (hasta el 31 de julio) se declaró nula la sentencia de los obispos orientales contra Cirilo y Memnón de Éfeso, se condenó el pelagianismo y después de haber invitado inútilmente a los obispos orientales, se dio sentencia de destitución contra el patriarca Juan de Antioquía y los 36 obispos que estaban de su lado. En la séptima y última sesión (31 de julio) se declaró que la iglesia de Chipre era independiente del patriarcado de Antioquía.
Antes de disolverse el concilio llamó el emperador Teodosio II a los representantes de ambos bandos y tras escucharlos aceptó las sentencias de uno y otro, admitiendo la destitución de Nestorio y también la de Cirilo y Memnón, y ordenando que se juntaran los dos grupos para deliberar en común. Pero como este intento no tuvo éxito, llamó a Calcedonia para presentare ante él a ocho representantes de cada grupo, para que disputaran delante de él. En dicha discusión se convenció de la culpabilidad de Nestorio, cuya sentencia de deposición fue ejecutada. Nestorio fue enviado a un monasterio en Antioquía, siendo nombrado en su lugar Maximiano, como patriarca de Constantinopla. Cirilo y Memnón fueron puestos en libertad.
Sin embargo, los obispos sirios continuaron protestando contra la destitución de Nestorio y contra los anatematismos de Cirilo, que ellos juzgaban infestados de apolinarismo. Habrían de pasar dos años antes de llegarse a un acuerdo; las explicaciones que dio Cirilo de sus anatematismos y los esfuerzos hechos por una y otra parte dieron como resultado la avenencia en una fórmula en la que expresamente se hace constar que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, que las dos naturalezas están en él unidas, de modo que sólo hay un Hijo de Dios. Y en ese sentido se llama a María madre de Dios, porque es madre de un hombre que es verdadero Dios. El texto del acuerdo es el siguiente:
"Confesamos que nuestro Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, es verdadero Dios y verdadero hombre, compuesto de un cuerpo y un alma racionales; que ha sido engendrado del Padre desde antes de todos los tiempos en cuanto a su divinidad, y que en cuanto a su humanidad nació de una virgen en el cumplimiento del tiempo, por nosotros y por nuestra salvación; que es de la misma sustancia que el Padre tocante a la divinidad y de la misma sustancia que nosotros tocante a la humanidad, ya que las dos naturalezas están unidas la una a la otra. De manera que no reconocemos más que un solo Cristo, un solo Hijo y un solo Señor. A causa de esta unión, exenta de toda mezcla, reconocemos igualmente que la Santa Virgen es madre de Dios, porque el Verbo, hecho carne, se unió a partir de la concepción al templo tomado de ella. En cuanto a las expresiones evangélicas y apostólicas sobre Cristo, una parte de las cuales los teólogos aplican a las dos naturalezas, porque se refieren a una sola Persona, mientras que distinguen las otras, porque se refieren a alguna de las dos naturalezas y las expresiones que convienen a Dios se dirigen a la divinidad, mientras que las expresiones que señalan la humillación se dirigen a la humanidad."