Historia

EICHSTÄTT, OBISPADO DE

Obispado de Eichstätt es el nombre de una sede de Alemania. La diócesis fue fundada por Bonifacio y en el año 740 tuvo un monasterio sobre la altura boscosa del Altmühl. El 22 de octubre de 741 el anglosajón Willibald, que era abad del convento, fue consagrado obispo por Bonifacio, primordialmente para hacer obra misionera entre los vecinos wendos. Sin embargo, la diócesis actual nació dos años después, cuando Odilo de Baviera se vio obligado a ceder la porción septentrional de sus dominios a Carlomán y Pipino, con lo cual, para garantizar la incorporación de la nueva posesión en territorio franco, el distrito franco de Suala se le unió para formar un obispado. La diócesis perdió una pequeña porción de su territorio cuando la sede de Bamberg fue establecida (1015), pero la diócesis moderna prácticamente se corresponde con la antigua.

El obispo Gebhard I (1042-57) fue primero un ministro imperial de gran poder, reteniendo incluso su obispado durante un tiempo cuando fue elevado al papado como Víctor II, aunando, tras la muerte del emperador Enrique III, como administrador del imperio, el poder temporal y el espiritual. Pocos sucesos de interés ocurrieron hasta el episcopado de William de Reichenau (1464-96), cuyos logros en avances estatales, económicos e intelectuales fueron notables; la universidad de Ingolstadt se fundó entonces, siendo William su primer canciller. La Reforma se abrió paso en la diócesis, a pesar de la oposición del obispo Martin de Schaumberg (1560-90), que fundó en Eichstätt el primer seminario en Alemania prescrito por el concilio de Trento. Un periodo de gran prosperidad para la diócesis fue el episcopado de Conrado de Gemmingen (1593-1612), pero el ejército suizo lo asoló y quemó la sede en 1634. La secularización de 1802 dividió la diócesis entre Baviera, Prusia y el duque Fernando de Toscana, hasta que en 1805 los fragmentos fueron reunificados bajo dominio bávaro. El obispo Joseph von Stubenberg (1790-1824), aunque no era un mandatario temporal, recuperó la total extensión de su diócesis en el concordato de 1817, mostrándose muchas evidencias de vida espiritual durante el resto del siglo XIX.