Historia

ELKAISITAS

Elkaisitas es el nombre de un sector del cristianismo judío sincretista. Son mencionados por Epifanio (Hær., xix, xxx, liii), Orígenes (Eusebio, Hist. eccl., vi. 38) e Hipólito (Philosophoumena ix. 13 y sig.). La derivación del nombre ha llevado a muchas conjeturas. Delitzsch lo deriva de una aldea llamada Elkesi, en Galilea. Los Padres de la Iglesia lo derivaron del nombre de un supuesto fundador, Elkai, cuyo nombre, según Epifanio, denota 'un poder escondido'. Elkai no es probablemente nombre de persona, sino el de un libro que era la autoridad máxima de la secta. En cualquier caso, el grupo tuvo en alta estima una obra que tenía relación con Elkai. Este libro, que parece haber sido la principal autoridad para todas las sectas cristianas judías gnósticas, fue conocido por Orígenes (Eusebio, Hist. eccl., vi. 38), y el sirio Alcibíades de Apamea lo trajo a Roma hacia el año 220 d. C. Como informa Orígenes se creía que este libro había caído del cielo; según un relato en el Philosophoumena, fue revelado por un ángel que era el Hijo de Dios. Se dice que Elkai lo recibió en el tercer año de Trajano (101 d. C.), no siendo comunicado su contenido sino bajo juramento de confidencialidad. La obra misma contiene una gran dosis de religión natural mezclada con judaísmo y cristianismo. Los elementos paganos se revelan en abluciones particularmente. Se proclama el perdón de pecados sobre la base de un nuevo bautismo, consistiendo sin duda de repetidos lavamientos que eran usados también contra las enfermedades y fueron hechos en el nombre del Padre y del Hijo. En conexión con esas abluciones aparecen siete testimonios: los cinco elementos y aceite y sal (también pan), simbolizando los últimos el bautismo y la Cena. Los mismos elementos paganos aparecen en el uso hecho por los elkaisitas de la astronomía y la magia; los días del bautismo se fijaban de acuerdo a la posición de las estrellas. El elemento judío aparece en el carácter obligatorio de la ley y en la circuncisión. Rechazaban los sacrificios y varias partes del Antiguo y Nuevo Testamento (de éste las cartas paulinas). De sus ideas sobre Cristo no estaban seguros. Por un lado le describían como un ángel, pero por otro enseñaban una repetida o continua encarnación de Cristo, aunque parece que retenían el nacimiento virginal. La Cena era celebrada con pan y sal; estaba prohibido comer carne y el matrimonio era altamente estimado; se permitía renunciar a la fe en tiempo de persecución. Una oración, preservada por Epifanio (xix. 4), es totalmente ininteligible. Muchas de las homilías clementinas concuerdan con el sistema doctrinal del libro Elkai, habiendo diferencias que muestran que éste es más antiguo y las homilías la forma posterior del sistema doctrinal. Ritschl contempló a los elkaisitas como los antípodas de los montanistas y afirmó que su principal peculiaridad fue la exposición de una nueva teoría de la remisión de los pecados por un nuevo bautismo. Gieseler los ha identificado erróneamente con los ebionitas (Kirchengeschichte, I, i. 134, 279). Los elkaisitas no fueron un secta aparte, sino más bien una escuela difundida entre los segmentos de la Iglesia judeo-cristiana. Este judaísmo sincretista gnóstico contribuyó al origen del islam.