Historia

EMANCIPACIÓN CATÓLICA, ACTA DE

Acta de Emancipación Católica es el nombre dado a la ley por la que el parlamento inglés el 13 de abril de 1829 removió definitivamente las incapacidades civiles bajo las que los católicos de Inglaterra e Irlanda habían estado desde el reinado de Isabel I, cuando aquellos que rechazaron prestar el juramento de supremacía y conformidad a la Iglesia anglicana fueron excluidos de la Cámara de los Comunes y de todo poder político. Quedaron con tan gran cantidad de incapacidades acumuladas, que, si la ley hubiera sido estrictamente impuesta, les habría privado de sus derechos, no sólo como ciudadanos, sino como padres, propietarios y personas. Con el crecimiento de la tolerancia se aprobó una ley que abolió algunas de esas incapacidades en 1778, lo que provocó una insurrección en Londres conocida como "Gordon Riots." Pitt había intentado que la unión entre Inglaterra e Irlanda fuera seguida por una medida que admitiera a los católicos al parlamento, con una provisión para su clero y una conmutación de los diezmos. Esta esperanza, informalmente sostenida, probablemente ayudó a ganar su apoyo para la unión; pero Jorge III se opuso inflexiblemente a esta medida de justicia y Pitt dimitió a consecuencia de su fracaso. En 1821, con Canning como su elocuente campeón, se presentó una medida de emancipación ante la Cámara de los Comunes, pero fue derrotada por Lord Eldon en la Cámara de los Lores. Esto provocó una fuerte conmoción en Irlanda, dirigida por Daniel O'Connell y fomentada por la Asociación Católica. Este organismo quedó disuelto cuando Canning fue ministro en 1825, pero volvió a surgir cuando fue reemplazado por la administración anticatólica de Wellington y Peel, mostrando inmediatamente tan formidable fuerza que el gran duque, con su percepción política, vio que la hora de la concesión había llegado. La ley que Peel introdujo abría el parlamento y todos los grandes oficios del Estado a los católicos, salvo los de regente, lord lugarteniente de Irlanda y canciller, quedando la corona limitada por un acta de resolución a la confesión protestante y dando la franquicia electoral a los católicos ingleses. Al ser la eliminación de un injusto anacronismo, esta medida era inevitable, pero fracasó en devolver la tranquilidad a Irlanda, ya que la concesión fue conseguida con retraso e imposición y porque la principal causa de insatisfacción irlandesa era, después de todo, no la incapacidad religiosa sino la tenencia de la tierra, como las secuelas posteriores claramente mostraron.