Historia
ENCICLOPEDIA TEOLÓGICA
- Noción y desarrollo
- La ciencia teológica en la Iglesia antigua
- En la época bizantina y la Edad Media
- En el humanismo y la Reforma
- En el pietismo y el racionalismo
- Schleiermacher y su influencia
- Desarrollo fuera de Alemania
- En la Iglesia católica
Noción y desarrollo.
La enciclopedia teológica es la rama del saber que expone el orden y contenido de la ciencia teológica. La palabra encyclopedia, en su sentido técnico, se deriva de la esfera filosófica alejandrina y retrocede hasta la antigüedad griega. Desde el tiempo de Aristóteles enkyklios paideia significa la esfera de educación que, según Quintiliano (Institutiones, I, x. 101), incluye gramática, retórica, música, geometría y astronomía. La idea que tomó la filosofía se la apropió la teología. La expresión compuesta en una sola palabra aparece primero en un discurso del jesuita Tarquin Gallucci (nacido en 1574) titulada De encyclopædia comparanda (J. Lami, De eruditione apostolorum, Florencia, 1738, p. 215) y luego en la obra de J. H. Alstedt, Cursus philosophici encyplopædia (Herborn, 1620), en la que Alstedt se refiere a la Encyclopædia de Matthias Martin (1649) como fuente. El significado de "Enciclopedia" en esos casos es una exposición ordenada de conocimiento. Las obras citadas fueron las pioneras de las grandes colecciones enciclopédicas, que han expuesto bien el material de la ciencia como un todo o el de la ciencia individual. De ese modo se ha naturalizado totalmente la palabra enciclopedia. A la teología la aplicó primero S. Mursinna en Primæ lineæ encyclopædiæ theologicæ (Halle, 1764-94). La idea de una enciclopedia formal de la ciencia la expuso primero Hegel (Encypklopädie der philosophischen Wissenschaften, Heidelberg, 1827, 16), quien la limitaba a la exposición de los principios y las nociones fundamentales de las ciencias especiales. De ahí que la enciclopedia teológica exponga las nociones y métodos fundamentales de la ciencia teológica. Al hacerlo capta el genio del cristianismo, las causas que han edificado la teología, la relación sistemática e histórica de las partes del conjunto y, sobre todo, la relación de la ciencia con la vida y de la teología como ciencia de la religión con la Iglesia, que es sostenida por dicha religión. Al estar la ciencia siempre en un estado de flujo, añadiéndose nuevos materiales y suscitándose nuevas cuestiones, lo mejor que puede hacerse es describirla históricamente y en relación con el presente.
La ciencia teológica en la Iglesia antigua.
La historia de la ciencia teológica no ha de separarse de la historia de la enseñanza de la ciencia. La teología cristiana surgió de la proclamación del evangelio según el mandato de Jesús (19 Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.[…]Mateo 28:19-20). Las comunidades de creyentes, en vez de intentar satisfacer sus necesidades religiosas con organizaciones cúlticas o gastar sus energías en realizaciones sociales, procuraron mediante la instrucción una unificada convicción de los fundamentos de su fe como miembros del cuerpo de Cristo. Y así como en la religión del Antiguo Testamento el sacerdocio y la profecía colaboraron juntos y en la cultura greco-romana lo hicieron la religión y la filosofía, así en el cristianismo la revelación y la filosofía fueron los dos factores de los que la teología en desarrollo extrajo sus materiales. Había una tendencia inherente a una unificación de todos los elementos que podían servir para el alimento del alma y el apoyo de las actividades cristianas. La catequética, la introducción sistemática a los ritos cristianos, fue el motivo para la recopilación de los relatos sobre la obra de Jesús y su relación con la salvación (para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseñadas.[…]Lucas 1:4; sin embargo, en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para instruir también a otros, antes que diez mil palabras en lenguas.[…]1 Corintios 14:19; Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña.[…]Gálatas 6:6; 1 Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios, 2 de la enseñanza sobre lavamientos, de la imposición de manos[…]Hebreos 6:1-2). De este modo con el desarrollo de la organización de la Iglesia surgió una literatura de instrucción. Si bien no está a mano el testimonio directo de la existencia de tal conjunto de material en la Iglesia antigua, es indudable que en centros del cristianismo tales como Alejandría, Antioquía y Constantinopla existió tal material técnico durante el siglo segundo. Hay un testimonio indirecto que se encuentra en los términos técnicos existentes en las obras patrísticas que hunden sus raíces y analogías en la terminología de la retórica, filología y filosofía. La instrucción en la forma de pregunta y respuesta se sugiere en los Instituta regularia divinæ legis de Junilio en Antiqouía, las Sacra parallela de Juan de Damasco, las Quæstiones Amphilochiæ de Focio y el Hupomnēstikon biblion de Josefo. Para otras variedades de instrucción son evidencia las homilías, correspondientes a las diatribas de las escuelas cínica-estoica, y los escolios y comentarios. Esas son las raíces del sistema de instrucción en la teología dogmática y práctica. Luego siguieron las producciones enciclopédicas de Crisóstomo (Peri hierosynēs), de Ambrosio (De officiis ministrorum) y de Agustín (De doctrina christiana, De catechizandis rudibus, Encheiridion ad Laurentium).
En la época bizantina y la Edad Media
Durante el periodo bizantino y al Edad Media los métodos pedagógicos de tiempos patrísticos pasaron a la Iglesia occidental, donde la influencia de nuevos pueblos hizo necesario el uso de esos medios de instrucción. En la literatura bizantina el paganismo y el cristianismo permanecieron en una relación de fácil estabilidad de la que el Myrobiblion de Focio († 891) es un ejemplo. La actividad filosófica se centró en las catenæ, que expusieron las tradiciones autoritativas de la exégesis, fe y conducta del servicio. En el oeste el interés fue en el uso práctico del material de la ciencia, siendo Agustín el destacado en esta línea. Bajo su influencia Casiodoro escribió Instuitutiones divinarum litterarum, que fue seguida por los más sistemáticos libros séptimo y octavo "Sobre Dios, los ángeles y los órdenes de los fieles" de la obra de Isidoro, Originum sive etymologiarum. En la Edad Media surgieron las escuelas monásticas y las universidades, las segundas con su trivium (gramática, retórica y dialéctica) y quadrivium (geometría, aritmética, astronomía y música). El De institutione clericorum de Rabán Mauro (c. 850), el Capitula ad presbyteros de Hincmaro y el Capitulare de Hatto de Basilea son ejemplos de la obra hecha por las escuelas de los monasterios, cuando los monjes y el clero dirigían el mundo occidental. Durante el apogeo del escolasticismo apareció el Speculum doctrinale de Vicente de Beauvais, parte de Omnium scientiarum encyclopædia (4 volúmenes, Douai, 1624). En oposición a esta disciplina dialéctica surgió un tipo místico de instrucción que era más partícipe de la instrucción teológica que de la filosófica, ilustrada por obras tales como el Didascalion de Hugo de San Víctor († 1141), la Epistolæ de Jean Gerson († 1429) y el De studio theologico de Nicolás de Clémanges († 1437).
En el humanismo y la Reforma
La Reforma y el humanismo crearon una nueva ciencia por el estudio de la lingüística y la historia. El estudio de la lengua dio a la teología una base firme y nuevas formas y propósitos, cuyo primer resultados fue la atención a la Escritura. Erasmo (Ratio seu methodus perveniendi ad veram theologian), Melanchthon (Brevis discendæ theologiæ ratio) y Lutero (en su máxima: oratio, meditatio, tentatio faciunt theologum) mostró el camino, seguido por Theobald Thamer (Adhortatio ad theologiæ studium, 1543), David Chytræus (De studio theologico, 1557) y Johann Gerhard (Methodus studii theologici, 1617). El interés en las cuestiones enciclopédicas fue más vívido en la Iglesia luterana que en la reformada, como se muestra en la obra de Bullinger, Ratio studii theologici y en la de Konrad Gessner, Pandectæ universales (1548-49). No obstante, el padre de la enciclopedia exhaustiva y sistemática fue el profesor reformado Andreas Gerhard de Marburgo en su De theologo seu de ratione studii theologici (Estrasburgo, 1562-82), en la que efectuó por vez primera la división de la ciencia teológica en teología exegética, histórica, dogmática y práctica. Pero el desarrollo de la enciclopedia teológica avanzó sin un plan bien establecido; los materiales y los métodos no fueron cuidadosamente distinguidos. Las polémicas también tuvieron su influencia en el desarrollo y la ciencia se dividió en teología exegética, dialéctica y polémica. Para la crítica histórica no había llegado todavía el momento, los métodos lingüísticos del humanismo eran todavía dominantes y la lucha entre lo externo y lo interno colocó el interés dogmático, práctico y polémico en primer plano. Mientras tanto la filosofía, que entre los reformadores había estado casada con la teología, recibió nuevo ímpetu de Bacon y Descartes, naciendo una nueva idea del mundo con Copérnico y Kepler. Para Bacon la teología es una ciencia positiva, independiente de la razón, que, sin embargo, se pone a su servicio. Se había dado una gran paso en la percepción de la religión y la formación de una nueva base.
En el pietismo y el racionalismo
Los factores que ahora entraron en conflicto con el rígido escolasticismo fueron el pietismo y el racionalismo, diferentes en origen y propósito, pero unidos en el énfasis en el individualismo. Bajo el pietismo la teología tomó un sesgo práctico-ascético, que se convirtió en piedad. Spener señaló la dirección en su Pia desiedria (1675) y en el prefacio a De impedimentis studii theologici. El estudio de la Biblia es el fundamento de toda teología, siendo la interpretación la señora que ordena todas las partes y proporciona el fundamento; la dogmática y la ética han de proceder de la Escritura. Se perdió de vista el desarrollo histórico y la historia eclesiástica simplemente proporcionó una línea divisoria. El cultivo ortodoxo de la homilética le parecía a Spener el mayor obstáculo al estudio teológico, mientras que la catequética es especialmente importante. A. H. Francke tomó la tesis de Spener en Idea studiosi theologici (Halle, 1718) y Methodus studii theologici (1723), tal como hicieran J. J. Breithaupt en Exercitationes de studio theologico (1702), J. Lange en Institutiones studii theologici (1723) y J. J. Rambach en Studiosus theologiæ (Frankfort, 1723). Espíritus afines fueron Franz Buddeus (Isagoge historico-theologica, Leipzig, 1727) y C. M. Pfaff (Introductio in historiam theologiæ literariam, 3 volúmenes, Tubinga, 1723), que reinstauró la división en teología exegética, histórica, dogmática y práctica. En el relleno de esos bosquejos, L. Mosheim contribuyó con su Kurze Anweisung, die Gottesgelehrtheit vernünftig zu erkennen (edición de Windheim, Helmstadt, 1756-63). Por la hegemonía de la filosofía wolffiana el racionalismo tuvo su influencia, sucediéndose rápidamente las obras de J. S. Semler. J. A. Nösselt unió una idea de los materiales y de la literatura teológica en su Anweisung zur Kenntniss der besseren Bücher in der Theologie (Leipzig, 1800). Líneas similares siguieron los manuales de G. S. Franke (Theologische Encyklopädie, volumen i, Altona, 1819), K F. Stäudlin (Encyklopädie und Methodologie, Hanover, 1821) y J. T. L. Danz (Encyklopädie und Methodologie, Weimar, 1832).

Un nuevo impulso comenzó con Schleiermacher, quien en oposición al racionalismo en religión quiso recuperar para la religión su lugar propio en una consideración filosófica de la auto-conciencia de los cristianos. Fue el primero en discernir que la esencia de la teología es un asunto de tratamiento científico, dándole a la ciencia forma orgánica. En ese aspecto su Kurze Darstellung des theologischen Studiums (Berlín, 1811, edición ampliada, 1830) hizo época. Mostró que la teología había surgido de las necesidades de la Iglesia y tales necesidades eran las que debían orientarla. Estableció una clara distinción entre filosofía e historia de la religión, pero dividió la ciencia en las partes filosófica, histórica y polémica. La primera gobernaba la teología apologética y polémica; la dogmática y la ética quedaron asignadas a la teología histórica; la teología práctica trataba con el gobierno eclesiástico y el servicio de la iglesia. La aplicación de los principios de Schleiermacher se vio durante un tiempo frustrada por la entrada de la filosofía hegeliana que consideraba la religión y sus resultados algo transitorio en la marcha de la evolución, pero con la ayuda de la creciente crítica histórica y lingüística se estableció firmemente. Mientras tanto, surgió el contraste entre el énfasis en lo histórico (Leben Jesu de Strauss) y la oposición hegeliana entre panteísmo y ateísmo, un problema a cuya solución se entregó F. C. Baur en la historia del cristianismo antiguo. Después surgió la "teología mediadora", cuyo pensamiento fundamental era que una idea del mundo que incluye el sobrenaturalismo no es un obstáculo para la tarea científica. Es reconocible la influencia de Schleiermacher y Neander en el reconocimiento de un carácter revelado en el cristianismo y de Hegel y Schelling en la tendencia a la especulación. El escrito que muestra mejor este carácter es la obra de A. F. L. Pelt Theologische Encyklopädie (Hamburgo, 1843), que pone en precedencia a la teología histórica sobre la dogmática y práctica. Notorias son las obras de E. L. T. Henke, Grundriss für Vorlesungen zur Einleitung in das theologische Studium (Marburg, 1869), de J. P. Lange, Grundriss der theologischen Encyklopädie und Methodologie (Heidelberg, 1877) que aúna la teología sistemática y la práctica, y de K. Rosenkranz, Encyklopädie der theologischen Wissenschaft (Halle, 1831) que procura usar la filosofía de Hegel en la construcción de la ciencia teológica. La "teología mediadora" la dejó atrás K. R. Hagenbach en la obra que fue durante mucho tiempo obra de referencia (Encyklopädie der theologischen Wissenschaft, Leipzig, 1833, 9ª edición con la ayuda de E. Schürer, 1874). La obra de J. F. Räbiger, Encyklopädie der Theologie (1880) difiere de la obra de R. Rothe, Theologische Encyklopädie (edición de Ruppelius, Wittenberg, 1880) en la que apela a la posición histórica de la escuela de Tubinga, mientras que Rothe otorga la preferencia a una tendencia especulativa. La Encyklopädie de J. C. K. Hofmann (edición de Bestmann, Nördlingen, 1879) sigue estrechamente a Schleiermacher al subrayar la relación personal del hombre con Dios, en lo que le precedió G. C. A. Harless (Nuremberg, 1837). Más en la dirección que Hengstenberg dio a la teología es la serie publicada por O. Zöckler (6 volúmenes, Nördlingen, 1881-90) con el título Handbücher der theologischen Wissenschaften in encyklopädischer Darstellung.
Desarrollo fuera de Alemania
En países fuera de Alemania el desarrollo de la enciclopedia teológica fue al par que la alemana. En Holanda las dos tendencias conflictivas fueron las escuelas reformada e histórica, con una "teología mediadora" entre ambas. Los representantes por los reformados fueron A. Kuyper (Encyklopedie der heilige godgeleerdheid, 3 volúmenes, Ámsterdam, 1894); por la escuela histórica J. T. Doedes (Encyklopedie der christelijke theologie, Utrecht, 1876) y por la escuela media J. Clarisse (Encyclopædiæ theologiæ epitome, Leiden, 1832) y H. de Groot y L. G. Pareau (Encyclopædia theologi Christiani, 3ª edición, Utrecht, 1851). En Inglaterra la escuela histórica estuvo representada por el unitario J. Drummond (Introduction to the Study of Theology, Londres, 1884), la evangélica por A. Cave (An Introduction to Theology, its Principles, its Branches, its Results, and its Literature, 2ª edición, Edimburgo, 1896). En América la escuela media estuvo representada por P. Schaff (Theological Propædeutic, a general Introduction to the Study of Theology..., Nueva York, 1893), cuyos resultados no son diferentes a los de Hagenbach. Francia estuvo representada por H. G. Kienlen (Encyclopédie... de la théologie chrétienne, Estrasburgo, 1845) y E. Martin (Introduction à l'étude de la théologie protestante, Ginebra, 1883). Schleiermacher tuvo un seguidor en Suecia en Reuterdahl, cuya obra se publicó en 1837. La obra de Hagenbach la reprodujo Imre Révész en Hungría (1857) y G. K. Crooks y J. F. Hurst (Nueva York, 2ª edición, 1894) en América.
En la Iglesia católica
La Iglesia católica, que no se movió tras las sacudidas del humanismo y la Reforma, no se desvió de los métodos del escolasticismo y su desarrollo de enciclopedia teológica fue en la dirección de la polémica y la apologética (N. J. Laforet, Dissertatio historico-dogmatica de methodo theologiæ sive de authoritate ecclesiæ catholicæ tanquam regula fidei christianæ, Lovaina, 1849). La tónica la remarcó Melchor Cano (De locis theologicis, Lovaina, 1564), al hacer de la Escritura y la tradición el punto de partida. El jesuita Possevinus (Bibliotheca selecta de ratione studiorum, Roma, 1593) siguió un reavivado escolasticismo. Mucho del material lo proporcionó la obra de los benedictinos sobre la patrística, produciendo J. Mabillon una obra enciclopédica en su De studiis monasticis (Venecia, 1705). La de E. Du Pin, Méthode pour étudier la théologie (París, 1716, 1768) mostró algo de la amplitud del galicanismo, aunque la influencia de los juesuitas restringió esa tendencia. La obra de P. Annato (Apparatus ad positivam theologiam methodicus, 2 volúmenes, París, 1700), que mostraba una tendencia acorde con el protestantismo, fue puesta en el Índice. Bajo el estímulo de la obra protestante tras mediados del siglo XVIII apareció en Alemania una oleada de libros católicos y al comienzo del XIX, bajo la influencia de la filosofía de Schelling, Baader y Gunther hubo contribuciones de J. S. Drey (1819), H. Klee (1832), F. A. Staudenmaier (1834, 1840), A. Gengler (1834), A. Buchner (1837) y A. von Sieger (1839). bajo la influencia del dogma de la infalibilidad J. B. Wirthmuller escribió Encyklopädie der katholischen Theologie (Landshut, 1873), empleando H. Kihn (Friburgo, 1892) el método científico. El primero distingue entre Ideal y Real-Encyklopädie, incluyendo el segundo la teología "formal", la "ideal" y la "instrumental" y bajo la teología "material" los departamentos de teología histórica, práctica, doctrinal y ética.