Historia

ENCICLOPEDISTAS

Enciclopedistas es el nombre usualmente dado al grupo de filósofos y hombres de letras franceses que colaboraron en la producción de la famosa Enciclopedia, o estuvieron en simpatía con sus principios.

La Enciclopedia francesa fue una de las principales obras de la Ilustración. Muchos pensadores se reunieron para discutir este proyecto
La Enciclopedia francesa fue una de las principales obras de la Ilustración.
Muchos pensadores se reunieron para discutir este proyecto
La obra fue planeada por Denis Diderot y fue anunciada como un Dictionnaire raisonné des sciences, des arts, et des métiers. La intención era proporcionar un tratamiento alfabético completo de todo el campo del saber humano desde el enfoque de la "Ilustración". Entre los contribuidores había varios nombres destacados. Primero en importancia, actuando con Diderot en términos de igualdad, estuvo D'Alembert. Una gran parte de la obra fue hecha por Chevalier de Jaucourt, un hombre de saber enciclopédico. Cuando Montesquieu murió en 1755 dejó un artículo inacabado sobre "Gusto." Voltaire escribió algunos artículos y constantemente aconsejó sobre el desarrollo del plan. Rousseau contribuyó con artículos sobre música, pero finalmente se peleó con los editores, cuyo plan era muy diferente al suyo. Turgot escribió sobre temas económicos en la última parte de la obra y Haller, el fisiólogo, y Condorcet participaron. El primer volumen apareció en 1751, el segundo en enero siguiente e inmediatamente suscitó el antagonismo de la Iglesia y los conservadores.

Enciclopedia de Diderot y D'Alambert, portada, 1751
Enciclopedia de Diderot y D'Alambert,
portada, 1751
El 12 de febrero de 1752 los dos volúmenes fueron secuestrados por el Consejo, al contener máximas contrarias a la autoridad real y a la religión. Durante 18 meses se suspendieron las publicaciones, pero desde 1753 a 1757 continuaron sin interrupción. Tras el sétimo volumen las fuerzas conservadoras acometieron un renovado ataque. La venta de los volúmenes ya impresos, así como la impresión de más, fue prohibida. Sin embargo, Diderot hizo sus planes para continuar preparando privadamente el resto de los volúmenes. D'Alembert se retiró, pero Diderot continuó y acabó la obra (28 volúmenes, París, 1751-72). André François Lebreton se tomó un gran interés en la obra y todas las contribuciones se asumían según se escribían, pero cuando Diderot hubo corregido la última prueba, Lebreton y su supervisor, sin informar a sus compañeros, secretamente eliminaron las partes de cada artículo que eran demasiado radicales o que podían provocar ofensa. De esta manera los mejores artículos quedaron mutilados y para impedir la restauración de la materia eliminada, Lebreton quemó los manuscritos originales. Posteriormente se publicó un suplemento (5 volúmenes, Ámsterdam [París], 1776-77) y también un índice (2 volúmenes, 1780). La Encyclopédie fue a la vez un depósito de información y un arsenal polémico. Una idea de los editores era que si la civilización fuera destruida completamente, la humanidad podría volver por sus volúmenes a aprender a reconstruirla. No hubo entonces ninguna colección de información general tan grande y tan útil. Sin embargo, el mero saber no era lo que impulsaba los corazones de Diderot y sus compañeros; se enorgullecían de la firme y atrevida filosofía de algunos de los escritores.

Un filósofo imparte una lección con el planetario mecánico, óleo sobre lienzo de Joseph Wright of Derby, Derby Museum and Art Galery, Derby
Un filósofo imparte una lección con el planetario mecánico,
óleo sobre lienzo de Joseph Wright de Derby,
Derby Museum and Art Galery, Derby
La metafísica estaba fundada principalmente en Locke, de quien "puede decirse que ha creado la metafísica como Newton creó la física", al reducir la ciencia a "lo que de hecho debería ser, la experiencia física del alma." Más allá de esto hay poca unidad de opinión, aunque el mismo espíritu palpita por toda ella. Incluye un prejuicio en favor de la democracia, como forma ideal de gobierno, y la adoración de la igualdad teórica, pero desprecia al pueblo "que no discierne nada". La reducción de la religión a sentimientos de moralidad y benevolencia desagradaron grandemente a sus ministros, especialmente a las órdenes religiosas. Por su profesión generosa de tolerancia filosófica y evidente aquiescencia hacia lo que por el momento era demasiado débil para sobreponerse, la escuela filosófica ganó oídos para doctrinas que eran esencialmente subversivas para el orden establecido, tanto de la Iglesia como del Estado, preparando el camino para la revolución abierta.