Historia

ENTIERRO

Prácticas antiguas y ceremonias.
Desde el principio los cristianos consideraron que lo relacionado con el procedimiento final del fallecido era un asunto de la congregación y, cuando fue posible, tuvieron un lugares de enterramiento en el que sólo los que eran miembros podían ser enterrados y que eran llamados cæmeteria ("lugares de descanso"), en alusión a la resurrección. Al ser el cuerpo órgano del espíritu y ante la expectativa de la resurrección, cuidaron que el funeral se realizara de manera apropiada. El cadáver lo llevaban a la tumba porteadores a quienes la congregación cristiana había designado y el hecho de que el funeral tuviera lugar, si era posible, de día, expresaba el gozo y esperanza de que el finado había sido liberado y entrado en la vida eterna. No se aprobó la lamentación pagana por los muertos ni la coronación del cadáver, pero se llevaban antorchas delante, en señal de acompañamiento al victorioso combatiente y cantándose himnos y salmos en alabanza a Dios. Sin duda se hacía una alocución memorial en ocasiones especiales, pero un sermón funeral en el sentido moderno parece haber sido desconocido. En la tumba se hacían oraciones y se les entregaba alimento y dinero a los pobres. Se hacían oraciones por el fallecido, no sólo en privado sino también en público. El tercer, séptimo (o noveno) y decimotercero (o decimocuarto) eran días memoriales, en los que tenían lugar las ceremonias eclesiásticas por el muerto, así como en el aniversario de la muerte. Se pensaba que esas oraciones y ofrendas tenían un efecto benéfico para el fallecido, al pertenecer a los salvados.

Entierro de los primeros mártires cristianos en Roma
Entierro de los primeros mártires cristianos en Roma

La Iglesia griega.
La Iglesia griega preserva una huella de la idea de que la muerte de un cristiano invita a la alabanza y por eso usa el Aleluya en la celebración en la iglesia. Se desconoce la misa de réquiem, pero se ofrecen oraciones por el muerto. La ceremonia en la tumba es muy breve, echando el sacerdote tierra sobre el cadáver con la pala y rociándolo con aceite de la lámpara santa o cenizas del incensario.

Entierro en una pequeña ciudad. Grabado en madera de Hans Weiditz
Entierro en una pequeña ciudad. Grabado en madera de Hans Weiditz
La Iglesia medieval.
La Iglesia occidental de la Edad Media también conoció el entierro sólo como un medio de procedimiento del fallecido. Carlomagno prohibió a los conquistados sajones incinerar los cadáveres bajo pena de muerte. El lugar en el que un cristiano era enterrado se consideraba tierra santa, pero los patronos o dignatarios espirituales fueron enterrados en las iglesias como señal de distinción. Todo cristiano debía ser enterrado en tierra consagrada, pero aún bajo emergencias especiales, como en la guerra, donde el entierro era en tierra no consagrada, la tumba tenía que estar provista de una cruz. El muerto era lavado, vestido en ropas de lino o penitenciales, o en caso de alguien que hubiera recibido las órdenes, en indumentaria oficial. El día del funeral era llevado por sus colegas, el laico por los laicos y el clérigo por los clérigos, primero a la iglesia, donde se celebraba la misa, y después a la tumba, en la que era puesto, con su faz hacia el este. Había varias ceremonias con su significado; el agua bendita se rociaba sobre el cuerpo para protegerlo de los demonios; las brasas indicaban que había una tumba y así se evitaba la profanación; el incienso combatía el hedor de la descomposición y era un símbolo de oración por el muerto, implicando que era un sacrificio agradable a Dios; la hiedra y el laurel simbolizaban la vida imperecedera de aquellos que mueren en Cristo. La costumbre de arrojar tres paladas de tierra sobre el cuerpo ya se conoció en la Edad Media, aunque el posterior ritual romano no la menciona. La moderna Iglesia católica ha retenido la antigua idea cristiana de que la muerte de los niños que han sido bautizados es un acontecimiento gozoso y que su enterramiento debería tener carácter alegre.

El entierro en la Reforma.
La Reforma barrió los ritos existentes de entierro, en tanto presuponían la doctrina del purgatorio, la misa y la mediación de la Iglesia, pero se adhirió a la idea de que el cuerpo muerto no es algo despreciable sino que volverá a levantarse de nuevo, no importa que se corrompa. Por tanto ha de haber un entierro cristiano y los lugares de entierro deben ser apropiados. El entierro era un asunto de la iglesia y la congregación tomaba parte en el mismo, asistiendo también a los funerales de los pobres. Las campanas convocaban a la congregación. La iglesia estaba representada por el ministro y los niños de la escuela, o al menos por el sacristán y el enterrador. Según la comitiva pasaba por el cementerio, los niños o los deudos cantaban himnos cristianos funerales y en la tumba se leían pasajes bíblicos como 13 Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron e[…]1 Tesalonicenses 4:13-18 o 1 Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. 2 María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. 3 Las hermanas entonces mand[…]Juan 11, mientras que se colocaban tazones para recibir limosnas para los pobres. El culto de entierro de los reformados fue similar. En algunos países la congregación recitaba el credo tras la oración final.

El deseo de instruir a la congregación en cada ocasión se aprecia en el servicio funeral mediante la lectura de la Escritura y el canto de himnos. Una corta alocución sobre la muerte y la resurrección se pronunciaba en la casa, en la iglesia o en la tumba, aunque se podía solicitar un sermón especial del ministro si era especialmente pagado por ello y en tales casos se refería en su alocución particularmente a la vida y muerte del sujeto. De ahí surgió el sermón funeral, que originalmente fue pensado para instruir a la congregación en la escatología y para honrar la memoria del fallecido.

Cementerio eclesiástico
Cementerio eclesiástico
Desarrollo moderno.
En tiempos posteriores los ritos del entierro se ampliaron portando la cruz delante de la comitiva, echando tierra sobre el cuerpo tres veces y pronunciando la bendición. Las primeras dos ceremonias fueron conocidas y ocasionalmente realizadas incluso entre los protestantes en siglos anteriores, aunque generalmente se las valoró con disgusto e incluso quedaron directamente prohibidas. La bendición está relacionada con la oración por los muertos. Los reformados rechazaron incondicionalmente las oraciones por los muertos, mientras que Lutero y la Confesión de Augsburgo las permitieron y Johann Gerhard se propuso demostrar su validez por la dogmática. De ahí surgió la bendición de los muertos, que, a pesar de oposición vehemente desde mediados del siglo XIX, se ha esparcido más y más. Que al muerto se le mencione por "tú" tal vez se puede explicar porque, según la idea de la Iglesia antigua, la congregación considera que el fallecido todavía pertenece a ella. Sin embargo, el significado de la solemne declaración: "Te bendigo" es muy incierto, y la bendición debería tomar la forma de un deseo.
Mientras que la Iglesia católica prohibió la cremación durante mucho tiempo, las iglesias protestantes no llegaron a una conclusión uniforme.