Epifanía es la festividad celebrada en honor de Cristo el 6 de enero o en algún día cercano a esa fecha.
Detalle de una pintura sobre la Epifanía en la iglesia de San Sebastián, Toro (Zamora)Se encuentra primero entre los basilianos en Egipto, quienes conmemoraban el bautismo de Cristo. Esta fue también la principal referencia de la festividad cuando su observancia se hizo general en la Iglesia oriental. En algunos casos también se conmemoró el nacimiento de Cristo ese día. Pero este significado no se retuvo cuando, a finales del siglo cuarto, la Iglesia oriental adoptó la costumbre de la occidental, de celebrar el nacimiento el 25 de diciembre. La festividad de Epifanía se menciona primero en el oeste en el siglo cuarto. Es posible que en la Galia, al menos, el nacimiento de Cristo se celebrara ese día; en tiempos posteriores la celebración en el oeste generalmente se refirió a la adoración de los magos en conexión cronológica con la celebración del nacimiento el 25 de diciembre. No obstante, hay referencias al bautismo hasta la Edad Media, lo que hace probable que la festividad se celebrara en el oeste, antes de que la Navidad se fijara el 25 de diciembre, relacionada con el bautismo de Cristo. En la Edad Media la adoración de los magos se retuvo como el hecho principal. Sin embargo, también se alude al milagro de Caná e incluso a la resurrección de Lázaro. La idea era la manifestación de la gloria de Cristo, como se desprende de los evangelios romanos para los domingos después de Epifanía que relacionan su hallazgo en el templo, la manifestación de su gloria en Caná, la fe del centurión y el apaciguamiento de la tempestad. Las funciones especiales que marcaron el día en el este fueron los pasos preliminares al bautismo, la bendición del nombre y el anuncio de la fecha de Pascua. Entre las costumbres populares algunas fueron de representación dramática sobre la venida de los magos.
División del año eclesiásticoLutero invirtiendo el significado original del día deseó que los predicadores se refieran al bautismo de Cristo y al bautismo cristiano en general, predicando él mismo sobre el asunto. Pero no logró imponer su idea sobre la Iglesia luterana, que retuvo 1 Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: 2 ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle[…]Mateo 2:1-12 como la lectura bíblica para ese día. Antes de que acabara el siglo XVI la celebración del día se abolió en algunos territorios y entre los reformados cesó enteramente. Incluso entre los luteranos la festividad cayó más y más en desuso o fue trasladada al domingo siguiente, como en Prusia en 1774. Actualmente hay mucha diversidad de prácticas; en algunas partes el día todavía se guarda como gran fiesta y en otras es denominada "medio día santo", es decir, un día de pura observancia ritual, con un servicio eclesiástico; pero en otros no se celebra absolutamente, aunque el siguiente domingo es todavía contado como domingo después de Epifanía. Los esfuerzos para restaurar el día no han tenido éxito. Viene demasiado pronto tras Navidad y es difícil darle un significado especial en adición a las grandes festividades. Una sugerencia de que el día debería ser celebrado como una festividad misionera general tiene en su contra que en muchos lugares las celebraciones misioneras ya ha sido introducidas con peculiaridades especiales y sería indeseable interferir con ellas. De esta manera sólo permanecería la sugerencia de Lutero, haciendo del día una festividad bautismal, pero esta sugerencia también tiene poca perspectiva de éxito. En España la festividad tiene gran raíz popular, al ser el día en el que los niños reciben los regalos supuestamente traídos por los magos de oriente.