Historia
EPISCOPAL REFORMADA, IGLESIA
Doctrinas y ritual.
Aunque la Iglesia episcopal reformada perpetúa la Iglesia histórica representada en la Reforma evangélica inglesa, difiere de la Iglesia episcopal protestante fundamentalmente en doctrina, así como en ceremonial y ritual. Poseyendo y preservando el episcopado histórico, sostiene que el episcopado no es un orden separado del ministerio, sino un oficio dentro del presbiterado y que el obispo es entre los presbíteros primus inter pares. "Repudia el dogma de la sucesión apostólica y "condena y rechaza" como "doctrina extraña y errónea, contraria a la Palabra de Dios, que la Iglesia de Cristo exista sólo en un orden o forma de política eclesiástica." Reconoce la validez de todas las órdenes evangélicas, confirmada en la imposición de manos del presbiterio y tiene comunión e intercambia púlpitos con todas las iglesias protestantes evangélicas y recibe de ellas mediante carta de dimisión, clero y laicos sin reordenación o reconfirmación.
Niega que los ministros cristianos sean "sacerdotes" en ningún sentido eclesiástico y ha eliminado este título del Libro de Oración. "Rechaza" la "extraña doctrina" de que "la mesa del Señor es un altar sobre el que la oblación del cuerpo y sangre de Cristo es ofrecida de nuevo al Padre" y "que la presencia de Cristo en la Cena es una presencia en los elementos del pan y vino." Prohíbe la construcción de semejante altar en cualquier iglesia, donde sólo se puede encontrar la sencilla, histórica y honrosa mesa de la comunión. Niega "que la regeneración esté inseparablemente relacionada con el bautismo" en agua, como enseñaban los antiguos formularios y ha eliminado del Libro de Oración las declaraciones en ese sentido. Ha adoptado como modelo para su Libro de Oración el totalmente evangélico y protestante Libro del obispo White, el primer Libro de Oración americano de 1785, que siguió a la norma doctrinal reformada del Segundo Libro de Eduardo VI de 1552, rechazando el posterior Libro de Oración americano de 1789 y el de uso actual en la Iglesia episcopal protestante, porque siguió la norma de la Alta Iglesia del reinado de Isabel, que a su vez había seguido al semi-reformado Primer Libro de Eduardo VI de 1552.
La "Declaración de principios", expuesta en la organización de la Iglesia episcopal reformada en 1873 adquirió la siguiente forma:
1. La Iglesia episcopal reformada, sosteniendo "la fe una vez entregada los santos", declara su creencia en las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento como palabra de Dios y la única norma de fe y práctica; en el Credo "comúnmente llamado Credo de los Apóstoles"; en la institución divina de los sacramentos del bautismo y la Cena y en las doctrinas de la gracia, como sustancialmente están expuestas en los Treinta y Nueve Artículos de la religión.
2. Esta Iglesia reconoce y se adhiere al episcopado, no como si fuera de derecho divino, sino como una muy antigua y deseable forma de política eclesiástica.
3. Esta Iglesia, reteniendo una liturgia que no será imperativa o represiva de la libertad en la oración, acepta el Libro de Oración Común, tal como fue revisado, propuesto y recomendado para su uso por la convención general de la Iglesia episcopal protestante en 1785, reservándose plena libertad para alterar, resumir, ampliar y corregir el mismo, en la medida en que pueda ser provechoso para la edificación del pueblo, "siempre que la sustancia de la fe sea mantenida entera."
4. Esta Iglesia condena y rechaza los siguientes errores y doctrinas extrañas como contrarias a la palabra de Dios:
Primero, que la Iglesia de Cristo existe sólo en un orden de política eclesiástica.
Segundo, que los ministros cristianos son "sacerdotes" en cualquier sentido que no sea el de que todos los creyentes son "un sacerdocio real".
Tercero, que la mesa del Señor es un altar sobre el que la oblación del cuerpo y sangre de Cristo es ofrecida de nuevo al Padre.
Cuarto, que la presencia de Cristo en la Cena es una presencia en los elementos del cuerpo y del vino.
Quinto, que la regeneración está inseparablemente relacionada con el bautismo.
Árbol de los metodistas y episcopales en Estados Unidos.
