Historia

ESCILITANOS, MÁRTIRES

Mártires escilitanos es la denominación que reciben doce cristianos, siete hombres y cinco mujeres, martirizados el 17 de julio de 180, bien en Scilli, una localidad de la provincia proconsular de África septentrional, o en Sila o Silli, dos pequeñas ciudades de Numidia. El relato afirma que el 17 de julio de 180 seis cristianos que se llamaban Esperato (el portavoz), Nartzallo, Cittino, Donata, Secunda y Vestia, fueron llevados ante el procónsul Saturnino y exhortados a jurar por el genio del emperador, obteniendo de esta manera clemencia imperial para su crimen, que consistía en la simple adhesión al cristianismo. Pero esta exigencia fue rechazada rotundamente, lo mismo que un receso de 30 días que en dos ocasiones les ofreció el procónsul. Saturnino entonces condenó a los seis cristianos y a un número igual de ausentes, cuatro hombres, Veturio, Félix, Aquilino y Celestino y dos mujeres, Januaria y Generosa, a ser decapitados. Hasta 1881 el martirio sólo fue conocido por la latina Acta martorum Scillitanorum proconsularia (edición de C. Baronio, Annales ecclesiastici ad annum Christi 202, 12 volúmenes, Maguncia, 1609); Fragmentum de martyribus Scillitanis (edición de J. Mabillon, Vetera analecta, volumen iv, parte 3, París, 1723); un documento editado por T. Ruinart (Acta martyrum, páginas 131-132, Regensburgo, 1859); ocho manuscritos latinos mencionados, aunque no publicados por Cuperus (ASB, Julio, iv, 207-208) y un texto editado por Aubé (Les Chrétiens dans l'empire romain, páginas 503-509, París, 1881). Sobre la base de esos textos, el martirio fue asignado al año 200. Sin embargo, H. Usener en 1881 editó en la lista de clases en Bonn un texto griego del siglo noveno descubierto por él de la pasión en la Biblioteca Nacional de París. Este texto es no sólo mucho más correcto que el acta latina, sino que procede de un testigo ocular o un testigo de oídas que recogió el material poco después de la ejecución de los mártires. Desde este descubrimiento las versiones latinas mismas han sido realizadas por los bolandistas en Analecta Bollandiana (vvvi. 5-8, París, 1819) y por J. A. Robinson en Texts and Studies (I., ii. 106 y sig., Cambridge, 1893), ambos exaltando indebidamente las versiones latinas a expensas de la griega. Sin embargo, no hay ningún martirologio que dé una auténtica descripción tan pura de la vida y muerte cristiana antigua como el texto publicado por Usener.

Del Acta se desprende el considerable odio hacia los cristianos que todavía existía en los primeros años del reinado del tercer emperador de los Antoninos, aunque el rigor de Marco Aurelio queda mitigado, como muestra el hecho de que Saturnino no recurrió a la tortura, sino que repetidamente ofreció a los cristianos tiempo para reconsiderar. Es también notable que el mártir Sperato hace una distinción entre los escritos paulinos y los otros libros del Nuevo Testamento.