Historia
ESCOLIOS
- Carácter del escolio
- Escolios bíblicos y patrísticos
- Escolios bíblicos antiguos
- Bizantinos y otras obras
- Ediciones
- Ediciones de escolios del Nuevo Testamento
Carácter del escolio.
Los escolios patrísticos sobre la Biblia se distinguen de los comentarios bíblicos porque en lugar de seguir el texto continuamente, explican sólo puntos individuales que parecen requerir elucidación. Los escolios se parecen a las glosas, aunque en el periodo medieval "glosa" denota un escolio que no puede ser atribuido a un autor definido. Por otra parte, en la filología griega una glosa originalmente significaba una frase o palabra oscura, siendo aplicada posteriormente a la interpretación de tal frase o palabra. En tales glosas las palabras oscuras fueron sustituidas por otras inteligibles, ya fuera en el margen del texto o encima de la palabra en cuestión. Posteriormente las glosas comprendieron no sólo la interpretación de palabras y frases oscuras, sino las etimologías y elucidaciones de asuntos en el texto bajo consideración. Tanto el estado de la exégesis patrística como el uso lingüístico hicieron imposible distinguir claramente entre escolios y comentarios, especialmente porque las notas individuales de los comentarios poseen un cierto grado de independencia y de ese modo son cercanos a los escolios. Más aún, el escolio es definido por Suidas en Etymologicum magnum como una nota puesta al lado del texto durante la instrucción escolar. Por tanto, es portador de un carácter distintivamente informal, caracterizándose esencialmente por la individualidad y capacidad del maestro, no estando necesariamente destinado a la publicación. El uso lingüístico de la exégesis patrística proporciona muchos ejemplos de esos significados del término escolio. Aretas denomina su comentario sobre Apocalisis una "sinopsis de escolios" y los comentarios sobre Mateo y Marcos en Cod. Laur. VI, 18 y Codex Vaticanus 1445 se designan igualmente como escolios. Por otro lado, el autor de la catena Laur. VI, 33, distingue claramente entre escolio y comentario, siendo todavía más patente esta distinción en la catena sobre Pablo en Vindobonensis 166. Las catenæ son la principal fuente para los escolios escogidos, estando extraídas esas notas de comentarios u otros escritos y añadidas a las palabras del texto que dilucidan. Además de esas fuentes, ha de considerarse la tarea de los autores de los escolios, en el que la individualidad de cada uno aparece más prominentemente que en las notas procedentes de estudios en las escuelas. Tales escolios son las notas y comentarios de un lector menos decidido a explicar su texto que a marcar y elucidar pasajes que atraen especialmente su atención. La libertad de los autores de los escolios está restringida en textos considerados sagrados, de los que ya se había dado una interpretación autoritativa. En sí mismo es irrelevante si el autor hizo sus anotaciones con propósitos de enseñanza o para él mismo. En los escolios bíblicos el segundo caso fue raro.
Escolios bíblicos y patrísticos.
Uno de los escolios bíblicos más interesantes es el Codex Marchallianus sobre los profetas, que fue revisado según la Tetrapla de Orígenes. En sus márgenes los escolios recogen el trabajo crítico de Orígenes y también contienen otro material pertinente de diversos periodos. Especialmente instructiva para este tipo de literatura es el manuscrito Laura 184 B. 64 de Athos, que contiene Hechos y las epístolas paulinas y católicas. Los escolios contienen valiosas notas críticas, la mayoría con citas de las autoridades y obras de las que fueron extraídos. Las fuentes principales son el Stromata y los comentarios de Orígenes, aunque Ireneo, Clemente y Basilio también se usan. Sin embargo, los escolios no se nombran invariablemente, perteneciendo los anónimos en primera instancia al dueño original del manuscrito, que se ha supuesto plausiblemente que era de la escuela de Aretas de Cesarea. El carácter de los escolios de este manuscrito muestra claramente que el interés del escritor estaba concentrado en el asunto y sus problemas, lo que desembocaba en una revisión científica de todo el manuscrito. Los escolios bíblicos no proporcionan ciertos datos sobre el problema de su origen, ya que en su mayor parte presuponen la tradición exegética del comentario, debiendo emplearse la analogía sobre los Padres de la Iglesia. Los más importantes son los de Clemente de Alejandría, escrito por Baanes y Aretas y sobre Gregorio de Nacianzo. Los escolios de Baanes son primordialmente lingüísticos, aunque también proporcionan notas sobre mitología e historia. El interés de Aretas era puramente teológico, aunque cita a los clásicos así como a la Biblia o a Padres de la Iglesia tales como Atanasio, Gregorio de Nisa y Gregorio de Nacianzo. Presta especial atención a la exégesis alegórica, etimologías, definiciones, figuras y símiles, reglas breves de vida, paronomías, antítesis y anécdotas de la historia y la ciencia natural. El propósito de Elías de Creta, uno de los autores sobre Gregorio de Nacianzo, fue interpretar el material teológico, ético y científico, así como los problemas mitológicos y lingüísticos de su texto.
Escolios bíblicos antiguos.
Se puede asumir que hubo intereses e intenciones similares que llevaron a la escritura de escolios sobre la Biblia; si esto es verdad, esos escolios pueden ser juzgados rectamente sólo en relación con la filología clásica, siendo los métodos idénticos, a pesar de la divergencia del asunto y el objetivo. En el periodo helenístico se hizo indispensable la crítica como elemento de educación para proteger las fuentes de preparación clásica y para conservar su exégesis. De ahí surgieron los comentarios clásicos, colecciones de escolios, florilegios y léxicos. Sin embargo, se prestó más atención a la interpretación del lenguaje y al asunto que a la crítica, exagerándose la exégesis alegórica. Esta tendencia a interpretar y profundizar en la tradición autoritativa desembocó, en la antigua filología, en una clase especial de literatura de escolios, ideada para reconciliar las declaraciones discrepantes de un autor. Esta clase para armonizar dificultades forma una clase importante de escolios cristianos, ejemplificados no sólo por pasajes frecuentes en los comentarios de Orígenes, sino también por notas marginales sobre manuscritos de la Biblia, como en Lur. VI, 33 y Cod. Coisl. 206. La colección patrística más antigua de escolios es sin duda Hypotyposeis de Clemente, siendo sus fuentes los antiguos originales y Panteno, el fundador de la escuela de Alejandría, cuyo propósito fue profundizar en el conocimiento, investigación e interpretación de la Biblia. La obra, descrita por Focio (Bibliotheca, cix), era una condensación y un sumario, incompleto, alegórico y lleno de repeticiones. A pesar de la desfavorable actitud de Focio, que era opuesto teológicamente a Clemente, es evidente que el libro de éste era de escolios en carácter. De Orígenes se afirma expresamente que escribió escolios, además de sus homilías y comentarios. Muchos de ellos están preservados en catenæ, mencionando Jerónimo los comentarios sobre Levítico, Isaías, 1 1 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, 2 sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de[…]Salmos 1-15, Eclesiastés y Juan. El manuscrito de Athos igualmente cita los escolios de Orígenes sobre Génesis y menciona su Stromata como fuente para sus propios escolios. Los escolios de Orígenes se caracterizan por su brevedad y contundencia. Contienen notas sobre el texto, interpretaciones pertinentes e información sobre la materia, con relativamente poca alegorización. Las catenæ contienen numerosos escolios de Teodoro de Mopsuestia y otros teólogos antioquenos, mientras que Teodoreto es también mencionado ocasionalmente como autor de escolios.
Bizantinos y otras obras.
La mayoría de los escolios anónimos están caracterizados por la ortodoxia bizantina, como se aprecia en los escolios de Hesiquio sobre los Salmos. Si los escolios de Johannes Hamartolus sobre el mismo libro son de un semejante espíritu anti-origenista es problemático, pero en cualquier caso proporcionan la única fuente segura para las catenæ de Nicetas. Los escolios bizantinos son esencialmente de un tipo, prevaleciendo la interpretaciones dogmáticas, alegóricas y ascéticas, en vez de las notas sobre geografía, historia o sobre la materia. De esos escolios se pueden extraer numerosos ejemplos en la edición de J. C. G. Ernesti de Glossæ sacræ de Hesiquio (Leipzig, 1785) y Favorino (1786), al igual que de C. F. de Matthæi, Glossaria Græca minora (2 volúmenes, Riga, 1774-75) y J. Alberti, Glossarium Græcum in sacros Novi Testamenti libros (Leiden, 1735). El tratado más antiguo sobre dificultades bíblicas es la obra de Filón, Quæstiones et solutiones quæ sunt in Genesi et in Exodo, traducido del armenio al latín por J. B. Aucher (Venecia, 1828), y del latín al inglés en la edición de Bohn, Theological Library, Works of Philo, i v. 284 y sig., Londres, 1855. De los Padres de la Iglesia, Eusebio escribió sobre la solución de las discrepancias en los evangelios, estando preservadas las que tratan con la genealogía e infancia de Cristo y de su pasión (edición de A. Mai, Nova collectio, i. 1-60, 61-189, Roma, 1825). Una exhaustiva obra de carácter similar fue escrita por Teodoreto (Migne, Patrologiae cursus completus, lxxx. 77-856), en la que discute el Octateuco, Reyes y Crónicas. En manera semejante, la "Colección de problemas y soluciones", atribuida al presbítero Hesiquio (Migne, Patrologiae cursus completus, xciii. 1391-1448), las 446 " Preguntas y respuestas" de Anastasio el Sinaíta (Migne, Patrologiae cursus completus, lxxxix. 311-824) y las Quæstiones ad Amphilochium de Focio (Mai, Nova collectio, i) contienen principalmente dificultades exegéticas junto a problemas dogmáticos y ascéticos. A la Iglesia occidental pertenece Quæstiones ex Vetere et Novo Testamento, compuesta probablemente por Hilario. Los manuscritos que contienen numerosas colecciones sobre "dificultades" son mayormente anónimos. En el Codex Vindobonensis XXIX están las "Respuestas" de Severo de Antioquía a Eufrasio, mientras que en el manuscrito de Moscú de Aretas hay una obra relacionada de forma similar.
Ediciones.
Los objetivos preliminares para un corpus de escolios bíblicos son muchos y difíciles, suponiendo la determinación de qué escolios son extractos, cuál es su relación con sus fuentes, las desviaciones de su transmisión, el problema en cuanto a qué escolios son originales y por tanto de fuentes independientes, los intereses y tendencias revelados en los escolios y su relación con el texto, ya esté corrompido o preservado. El primer intento de hacer una colección exhaustiva de escolios patrísticos fue de J. Gregorius, en su póstumo Scholia Gregoriana (edición de J. E. Grabe, Oxford, 1703), siendo las principales fuentes Orígenes, Crisóstomo, Teodoro de Mopsuestia, Ecumenio, Teofilacto y Nicetas. Un intento similar lo hizo E. W. Grinfield, Novum Testamentum Græcum (4 volúmenes, Londres, 1843-48), en el que los dos primeros volúmenes contenían paralelos de cada versículo con la Septuaginta y los últimos dos con Filón, Josefo, los Padres apostólicos, los apócrifos del Nuevo Testamento, etc. Los paralelos en la edición de Wetstein del Nuevo Testamento (2 volúmenes, Ámsterdam, 1752) también tienen el valor de una colección de escolios. Los escolios patrísticos, hasta donde pueden referirse a autores específicos, están contenidos en las grandes ediciones de los Padres de la Iglesia y en las colecciones de Montfaucon (Collectio nova patrum, 2 volúmenes, París, 1706), A. Mai (Patrum nova bibliotheca, 8 volúmenes, Roma, 1844-1871) y J. B. Pitra (Spicilegium Solesmense, 4 volúmenes, París, 1852-58, y Analecta sacra, París, 1876 y sig.). En su mayoría son fragmentos derivados de catenæ y los mismos escolios están a veces representados por diferentes recensiones, como los de Eusebio sobre Lucas, de los que Mai proporciona tres textos. Los fragmentos de Hipólito sobre el Pentateuco, los libros histórios, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Isaías y Ezequiel, los editó H. Achelis en su edición de Hipólito (I, ii. 1-194, Leipzig, 1897). Los fragmentos de Orígenes sobre el Octateuco, Job, Salmos, Proverbios, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel los proporciona Pitra en su Analecta sacra (ii. 349-350, iii. 1-364, 523-527, 538-551) y escolios de Orígenes y Eusebio sobre 1 1 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, 2 sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de[…]Salmos 1-118 (ib., 369-520); E. Klostermann editó los escolios de Orígenes sobre Jeremías, Lamentaciones y Samuel en el tercer volumen de su edición de Orígenes (Leipzig, 1901). Escolios de Eusebio sobre los Salmos los proporcionan Montfaucon (ut sup., i. 1-2) y Mai (ut sup., IV., i. 65-66), escolios de Atanasio sobre Job y Salmos los proporciona Pitra (Analecta, v. 3-27), así como escolios de Basilio e Hilario sobre los Salmos (op. cit., 76-104, 141-144), escolios anónimos sobre 1 1 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, 2 sino que en la ley del SEÑOR está su deleite, y en su ley medita de día y de[…]Salmos 1-13 C. F. de Matthæi (Lectiones Mosquenses, ii. 41-52, Leipzig, 1779. La colección de Víctor de Capua, Scholia veterum patrum la editó Pitra (Spicilegium, i. 265-276; el mismo volumen contiene [páginas 18-20] escolios anónimos sobre Proverbios). Mai (ut sup., vii. 2) ha proporcionado escolios de Orígenes, Dídimo, Hipólito, Apolinar y Policronio sobre Proverbios, Isaías y Ezequiel, así como los fragmentos de Cirilo de Alejandría sobre Proverbios, Cantares y Daniel (ii. 468-469, iii. 137-138). Los escolios de Crisóstomo sobre Reyes, Job, Proverbios, Jeremías y Daniel están contenidos en Migne, Patrologiae cursus completus, lxiv. 193-194, 501-502. Un tipo especial de escolio está representado en Expositio interlinearis in Job atribuido a Jerónimo (MPL, xxiv. 1475-76), en Quæstiones Hebraicæ in Genesin (ib. 983-984) e In libros Regum et Paralipomenon (ib. 1391-92).
Ediciones de escolios del Nuevo Testamento.
Entre los escolios del Nuevo Testamento se deben mencionar los fragmentos de Clemente, Hypotyposeis (edición de T. Zahn, Supplementum Clementinum, páginas 64-65, Erlangen, 1884), de Orígenes y Apolinar sobre Lucas (Mai, Auctores classici, x. 474-482, 495-499), de Hipólito sobre Mateo (ib. 197-208), de Teodoro de Mopsuestia sobre las epístolas paulinas (edición de O. F. Fritzsche, Zurich, 1847), de Crisóstomo sobre Romanos y las epístolas católicas (Migne, Patrologiae cursus completus, lxiv. 1039-40), de las homilías de Atanasio sobre Mateo y Lucas (Montfaucon, ut sup., ii. 24-48; Migne, Patrologiae cursus completus, xxvii. 1391-1404), de Cirilo de Alejandría sobre Mateo (Mai, Nova collectio, VII, ii. 142-148), Lucas (Mai, Auctores classici, x. 1-407, 501-546, 605-613) y Hebreos (Mai, Nova collectio, VIII., ii. 142-148) y de Severo sobre Lucas y Hechos (idem, X, i. 408-457, 470-473, X, ii. 457-470). De los escolios anónimos los Scholia in quatuor evangelia, editados primero por Mai (Auctores classici, vi. 379-500, ix. 431-512; reimpresos en Migne, Patrologiae cursus completus, cvi. 1077-1290), son especialmente importantes. Los de Mateo y Juan se corresponden en contenido a Crisóstomo, mientras que los escolios sobre Marcos y Lucas son en su mayor parte afines a las porciones anónimas de las catenæ de Cramer. Sin embargo, la colección más extensa de escolios anónimos está en la edición mayor del Nuevo Testamento de C. F. Matthæi (Riga, 1782-88). Matthæi igualmente publicó escolios anónimos sobre Apocalipsis en su edición del comentario sobre Marcos de Víctor (páginas 210-224, Riga, 1775). En su edición de las catenæ J. A. Cramer ha hecho muchas adiciones de los manuscritos que contienen escolios, especialmente sobre Marcos, Lucas, Hechos y ciertas cartas paulinas (Oxford, 1838-44), habiendo editado G. Mercati (Studi e testi, xi. 1-2) fragmentos de escolios milenaristas sobre Mateo.