Historia

ESCOTOS

Escotos es el nombre dado a la congregación de monasterios benedictinos, procedentes de Escocia e Irlanda y establecidos desde tiempos antiguos en el continente europeo, especialmente en Alemania. Poco después de la conversión de los anglosajones comenzaron a salir numerosos monjes, que se extendieron por diversas partes predicando a los paganos del continente. Estre los primeros se encuentra Fridolin, misionero irlandés, que fundó en Säckingen, en el Rin, a unos 32 kilómetros al norte de Basilea, a fines del siglo V, atribuyéndosele otras fundaciones en Constanza, Suiza. Después vino Columbano, con doce compañeros, que echaron los fundamentos de Annegray, Luxeuil y Fontaines en Francia y Bobbio en Italia. Sus discípulos dieron principio a gran número de cenobios en Francia, Bélgica, Alemania y Suiza. Los más conocidos son Saint Gall en Suiza, Disibodenberg en el Palatinado del Rin, San Pablo de Besançon, Lure y Cusance en la misma diócesis, Beze en la de Langres, Remiremont y Moyenmoutier en la de Toul, Josses en la de Lieja, Mont-St-Michel en Peronne, Ebersmunster en Alsacia y San Martín de Colonia. Al principio guardaron las ordenanzas de Columbano, que cambiaron luego por las de Benito de Nursia, guardándolas en lo sucesivo. En los siglos sucesivos vinieron nuevos misioneros, que fundaron a Honau en Baden (c. 721), Murbach en Alsacia (727) y Altomünster en Baviera (749). Hacia 940 restauraron también monjes procedentes de Irlanda el monasterio de San Miguel en Tierache y fundaron los de Walsort, carce de Namur (945) y en Colonia los de San Clemente (c. 953), San Martín (980), San Sinforiano (980) y San Pantaleón (1042). Hacia 1072 se establecieron en Ratisbona, donde les construyeron un gran monasterio, que luego resultó muy famoso bajo la advocación del apóstol Santiago el Mayor. De él salieron monjes a fundar sucesivamente las abadías de Santiago de Würzburgo (c. 1124), San Gil de Nuremberg (1140), Santiago de Constanza (1142), Nuestra Señora de Viena (1158), San Nicolás en Memmingen (1168) y Santa Cruz de Eichstätt (1194).

Despué de haber predicado, se dedicaron estos monjes, sobre todo desde el siglo X, a diversas obras de caridad, en especial hospedando a los peregrinos que de diversas partes se dirigían a Tierra Santa u otros lugares. Esta obra en aquellos tiempos era de gran importancia, por lo que estos monjes fueron sumamente apreciados por los pueblos y señores que les socorrieron abundantemente para que pudieran desempeñar con el mayor desahogo una obra tan humanitaria.

Estas grandes abadías vivieron durante varios siglos independientes unas de otras y conviviendo en ellas sólo monjes procedentes de Irlanda y Escocia. Inocencio III agrupó a las de Germania, salidas de Ratisbona, en una congregación, cuyo abad general era el de la abadía de Santiago de dicha ciudad. Pero no tradó en escasear el personal de ultramar en ellas, sobre todo en los siglos XIV y XV, con lo cual se fue también relajando la discisplina regular, al mismo tiempo que iban perdiendo el carácter primitivo. Los monasterios de Nuremberg y Viena se vieron precisados ya a principios del siglo XV a repoblarse con monjes del país para no desaparecer y por eso se desunieron de la congregación (1418). El de Würzburgo quedó despoblado en 1497 a la muerte de su abad Felipe (1497), teniendo que ingresar allí alemanes (1506), que se unieron a la nueva congregación de Bursfeld, de la cual quizá procedían. No obstante, a fines del siglo XVI volvieron los escotos a regresar a Würzburgo, permaneciendo allí hasta la supresión de 1803. El de Memmingen fue suprimido por la Reforma protestante en 1530. Antes había desaparecido el de Santa Cruz de Eichstätt, sin duda por falta de personal.

La supresión de los monasterios por parte de Enrique VIII, llevó un contingente no pequeño de monjes benedictinos a los monasterios de escotos de Alemania, con lo cual revivieron éstos por algún tiempo, especialmente los de Ratisbona, Erfurt y Würzburgo, pero fueron ineficaces los esfuerzos en los de Nuremberg, Viena y Constanza. En 1692 reorganizó la congregación, que formaban los tres primeros citados, el abad Plácido Flemming, de Ratisbona, donde además instituyeron un seminario.

La revolución, que hizo notar sus efectos en Alemania a principios del siglo XIX, declaró suprimidos los monasterios en 1803, por lo que desaparecieron lod de Erfurt y Würzburgo. Quedó libre por entonces el de Ratisbona, que no pudo admitir novicios hasta 1827, pero la comunidad se fue extinguiendo poco a poco, por lo que Pío IX la suprimió, distirbuyendo sus rentas entre el seminario de Ratisbona y el colegio escocés de Roma.