Historia
ESCOTOS
Despué de haber predicado, se dedicaron estos monjes, sobre todo desde el siglo X, a diversas obras de caridad, en especial hospedando a los peregrinos que de diversas partes se dirigían a Tierra Santa u otros lugares. Esta obra en aquellos tiempos era de gran importancia, por lo que estos monjes fueron sumamente apreciados por los pueblos y señores que les socorrieron abundantemente para que pudieran desempeñar con el mayor desahogo una obra tan humanitaria.
Estas grandes abadías vivieron durante varios siglos independientes unas de otras y conviviendo en ellas sólo monjes procedentes de Irlanda y Escocia. Inocencio III agrupó a las de Germania, salidas de Ratisbona, en una congregación, cuyo abad general era el de la abadía de Santiago de dicha ciudad. Pero no tradó en escasear el personal de ultramar en ellas, sobre todo en los siglos XIV y XV, con lo cual se fue también relajando la discisplina regular, al mismo tiempo que iban perdiendo el carácter primitivo. Los monasterios de Nuremberg y Viena se vieron precisados ya a principios del siglo XV a repoblarse con monjes del país para no desaparecer y por eso se desunieron de la congregación (1418). El de Würzburgo quedó despoblado en 1497 a la muerte de su abad Felipe (1497), teniendo que ingresar allí alemanes (1506), que se unieron a la nueva congregación de Bursfeld, de la cual quizá procedían. No obstante, a fines del siglo XVI volvieron los escotos a regresar a Würzburgo, permaneciendo allí hasta la supresión de 1803. El de Memmingen fue suprimido por la Reforma protestante en 1530. Antes había desaparecido el de Santa Cruz de Eichstätt, sin duda por falta de personal.
La supresión de los monasterios por parte de Enrique VIII, llevó un contingente no pequeño de monjes benedictinos a los monasterios de escotos de Alemania, con lo cual revivieron éstos por algún tiempo, especialmente los de Ratisbona, Erfurt y Würzburgo, pero fueron ineficaces los esfuerzos en los de Nuremberg, Viena y Constanza. En 1692 reorganizó la congregación, que formaban los tres primeros citados, el abad Plácido Flemming, de Ratisbona, donde además instituyeron un seminario.
La revolución, que hizo notar sus efectos en Alemania a principios del siglo XIX, declaró suprimidos los monasterios en 1803, por lo que desaparecieron lod de Erfurt y Würzburgo. Quedó libre por entonces el de Ratisbona, que no pudo admitir novicios hasta 1827, pero la comunidad se fue extinguiendo poco a poco, por lo que Pío IX la suprimió, distirbuyendo sus rentas entre el seminario de Ratisbona y el colegio escocés de Roma.