Historia
ESCUELA DOMINICAL
- Instrucción religiosa antigua. Preparación religiosa étnica antigua
- Educación religiosa hebrea y judía
- Escuelas cristianas antiguas
- Escuelas en la época de la Reforma
- Anticipos de la escuela dominical moderna
- Las escuelas de Raikes
- Interés popular suscitado
- Servicio voluntario de obreros
- Extensión
Preparación religiosa étnica antigua.
La instrucción religiosa de los jóvenes y los incultos ha sido, desde tiempos inmemoriales, reconocida como un deber sagrado. En tiempos antiguos toda la instrucción primaria se centraba en la familia, siendo el padre el maestro y sacerdote de la casa (Porque yo lo he escogido para que mande a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del SEÑOR, haciendo justicia y juicio, para que el SEÑOR cumpla en Abraham todo lo que El ha dicho acerca de él.[…]Génesis 18:19). Sin embargo, la educación más avanzada a veces procedías de los templos, lo que indica el gran lugar que la religión tenía en las naciones de la antigüedad. Las excavaciones llevadas a cabo en Babilonia, Sippara y Nippur no sólo han revelado escuelas plenamente equipadas que ya existían en los días de Abraham y anteriormente, sino que también han sacado a la luz los métodos de esas escuelas, ya que multitudes de tablillas se han encontrado en las que aparecen ejercicios escolares de los alumnos, ilustrando los métodos pedagógicos en las escuelas de Caldea y Babilonia cuando Abraham y sus padres eran niños. Los himnos y textos religiosos formaron parte del extenso equipamiento usado. Entre los pueblos semíticos la instrucción religiosa de acuerdo a métodos escolares era conocida y practicada mucho antes de los días de Abraham y los vislumbres que aparecen en la narrativa hebrea revelan su existencia, exponiéndose indudablemente en el primer y gran mandamiento (4 Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. 5 Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y diligentemente las enseñarás […]Deuteronomio 6:4-9).
Educación religiosa hebrea y judía.
La ley de Moisés mandaba que niños y adultos se presentaran ante el Señor en ciertas épocas para escuchar la ley, además de la instrucción que se daba en la familia (10 Entonces Moisés les ordenó, diciendo: Al fin de cada siete años, durante el tiempo del año de la remisión de deudas, en la fiesta de los tabernáculos, 11 cuando todo Israel venga a presentarse delante del SEÑOR tu Dios en el lugar que El escoja, l[…]Deuteronomio 31:10-13; 34 Después Josué leyó todas las palabras de la ley, la bendición y la maldición, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. 35 No hubo ni una palabra de todo lo que había ordenado Moisés que Josué no leyera delante de toda la asamblea[…]Josué 8:34-35). Josué convocó al pueblo en Gerizim y Ebal, donde la ley de Dios fue proclamada de nuevo. Los profetas, desde Samuel a Elías y Eliseo, promovieron la instrucción religiosa, enseñando al pueblo la voluntad de Dios, además de mantener las denominadas "escuelas" de profetas. Josafat designó una comisión educativa real para restablecer la instrucción religiosa sistemática en toda la nación hebrea, siendo hecho un esfuerzo similar por Josías (7 En el año tercero de su reinado envió a sus oficiales Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñaran en las ciudades de Judá; 8 y con ellos a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y […]2 Crónicas 17:7-9; 34:30-33). En manera semejante Esdras convocó al pueblo con los niños en una asamblea o escuela nacional, en la que los sacerdotes enseñaban y explicaban el significado de la ley de Dios, similar a los métodos modernos de instrucción escolar. En tiempos del Nuevo Testamento las escuelas para instrucción religiosa estaban relacionadas con las sinagogas judías en cada ciudad y localidad importante de Tierra Santa. Esas escuelas eran parte de un sistema extendido de instrucción religiosa. Lightfoot encuentra cuatro clases de escuelas y enseñanza entre los judíos: (1) La escuela elemental; (2) la enseñanza en la sinagoga; (3) las escuelas superiores, como las de Hillel y Shammai y (4) el Sanedrín, que era una gran escuela, así como la gran judicatura de la nación. Algunos han cuestionado la existencia de escuelas elementales en el tiempo de Cristo, pero según el Talmud las escuelas de la sinagoga eran de origen anterior y se habían convertido en comunes. Usaban las Escrituras hebreas y, posteriormente, pequeños rollos de pergamino preparados para los niños. La Mishná dice: "A los cinco años de edad que los niños comiencen con la Escritura, a los diez con la Mishná y a los trece que queden sometidos a la ley." En este período una sinagoga presuponía una escuela, del mismo modo que ahora una iglesia supone una escuela dominical. De ahí que la iglesia y la escuela dominical, no la iglesia y la escuela de distrito, sean paralelas al sistema judío. Los métodos en esas cuelas no eran como los de la escuela dominical moderna. Se hacían preguntas libremente y se respondía y las opiniones se declaraban y discutían. No hay duda de que esa fue la clase de atmósfera en la que Jesús vivía cuando con doce años estuvo en el templo. Pablo fue "educado a los pies de Gamaliel", una frase que supone la postura acostumbrada de los estudiantes judíos en una escuela. La edad apostólica fue notoria por la actividad de esas escuelas. Cada localidad donde había diez de hombres que se ocupaban de las cosas divinas tenía una sinagoga y cada lugar que tenía 25 niños, o, según Maimónides, 125 familias, estaba obligado a nombrar un maestro y para 40 o 45 niños, dos maestros. En la edad apostólica los maestros eran un conjunto reconocido de obreros distinguidos de los pastores, profetas y evangelistas (28 Y en la iglesia, Dios ha designado: primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas. 29 ¿Acaso son todos apóstoles? ¿A[…]1 Corintios 12:28-29; Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros,[…]Efesios 4:11; Pues aunque ya debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido.[…]Hebreos 5:12). La obra especial de los maestros de la Iglesia apostólica era instruir a los jóvenes y a los inexpertos en el camino de salvación de Jesucristo.

Las escuelas cristianas se fundaron sobre el plan de las escuelas de las sinagogas judías. Esas escuelas o clases catequéticas tenían como fin ayudar a preparar a los nuevos convertidos para la plena membresía eclesiástica y también eran medios importantes de instruir a los jóvenes en el conocimiento de Dios y la salvación a través de Jesucristo. De este modo en el siglo cuarto Gregorio el Iluminador fundó escuelas bíblicas para niños por toda Armenia. El sexto concilio general en Constantinopla (680) exigió que los presbíteros tuvieran escuelas en las localidades rurales, para enseñar a todos los niños enviados a ellas sin pago o remuneración, excepto que los padres hicieran una ofrenda voluntaria. Las escuelas eran agencias misioneras efectivas de las iglesias antiguas y son correctamente denominadas las escuelas dominicales de la primeras épocas del cristianismo. Estaban graduadas, con los alumnos divididos en dos, tres o cuatro clases, según su provecho. Se sometían a consideración pasajes de la Escritura, siendo enseñados en las doctrinas sobre Dios, la creación, la providencia, la historia sagrada, la caída, la encarnación, la resurrección y los futuros castigos y bendiciones. Sus libros eran porciones de la Biblia, algunas veces en verso, historias y enseñanzas del Antiguo Testamento, poemas sagrados y diálogos. Cuando el espíritu eclesiástico prevaleció sobre la enseñanza apostólica, el estudio de la Biblia quedó desplazado por las ceremonias rituales y confesionarios sacerdotales. Algunos fieles continuaron enseñando la Biblia, tal como los valdenses y lolardos.
Escuelas en la época de la Reforma.
Las escuelas y clases para la instrucción religiosa de los jóvenes estuvieron entre las agencias reconocidas por los reformadores protestantes. "Deben establecerse y mantenerse escuelas cristianas" declaró Lutero "pues Dios mantiene a la Iglesia través de las escuelas." Preparó en 1529 catecismos y lecturas bíblicas para tales escuelas. Calvino en 1536 publicó catecismos similares en 48 secciones, para enseñar a los jóvenes en Ginebra. Alarmado por la difusión de la Reforma, a la que se opuso firmemente, Carlo Borromeo, arzobispo de Milán, reunió niños y niñas para la instrucción religiosa. Los separó en dos divisiones y los agrupó en clases más grandes, con un sacerdote ayudado por un laico para los niños y una matrona para las niñas, enseñándoles las doctrinas y disciplina de la Iglesia católica. A través de su diócesis se fundaron escuelas similares por la cooperación de obispos, sacerdotes y de los jesuitas, procurando por la instrucción mantener al pueblo en la fe católica e impedir que aceptaran las doctrinas de los reformadores. La instrucción religiosa en las escuelas de Borromeo se concentraba principalmente sobre los decretos y confesiones de la Iglesia católica, mientras que la de los reformadores sobre Cristo y la Biblia. El camino para la moderna escuela dominical se pavimentó aún más por las tareas de Zwinglio, Beza, Melanchthon, Spener, Francke y Zinzendorf en el continente y en Gran Bretaña por John Knox, Baxter y los reformadores ingleses y escoceses, quienes reconocieron a la escuela como parte de la misión encargada a la Iglesia. Lutero afirmó que "nadie fuera escogido como ministro si antes no había sido maestro de escuela." El catecismo de Heidelberg señaló como requerimiento del cuarto mandamiento "que el ministerio del evangelio y las escuelas se mantenga." La primera asamblea general escocesa ordenó que el segundo de los dos servicios públicos en cada día del Señor fuera empleado en la adoración y la catequización de los jóvenes e ignorantes. La Iglesia de Inglaterra ya en 1603 exigió que "cada persona, vicario o coadjutor, en cada domingo y fiesta, durante media hora o más, instruya a los jóvenes e ignorantes en los Diez Mandamientos, los artículos de la fe y el Padrenuestro." En América los primeros colonos protestantes estimaron deber de la Iglesia y el Estado mantener las escuelas donde la religión y la Biblia fuera enseñada. Por tanto, alguna forma de instrucción catequética y religiosa prevaleció ampliamente en relación con las iglesias protestantes de Europa y América durante más de un siglo, antes del origen del movimiento popular moderno. La influencia religiosa de las escuelas, es verdad, declinó en los siglos XVII y XVIII, pero fue parcialmente porque el método escolar fue mal usado o abandonado, poniéndose el mayor énfasis en la proclamación y predicación que en la enseñanza del evangelio. Grandes y piadosos hombres comprendieron y lamentaron sus errores en este aspecto. El obispo Joseph Hall, Henry More († 1687) y George Herbert evaluaron la catequización en primera línea de los métodos para sembrar el evangelio en las mentes. John Owen († 1683) declaró que "se difunde normalmente más conocimiento entre los jóvenes ignorantes por una hora de ejercicio catequético que por muchas horas de discurso continuo."
Anticipos de la escuela dominical moderna.
Esos hechos explican que muchos lugares afirmaran haber tenido escuelas dominicales antes de las de Gloucester, Inglaterra. Entre los muchos ejemplos dignos se pueden citar algunos. Se afirma que las escuelas dominicales comenzaron en Escocia con John Knox hacia 1560; en Bath, Inglaterra, por Joseph Alleine; en Roxbury, Massachusetts, 1674; en Norwich, Connecticut, 1676; en Plymouth, Massachusetts, 1680; en Newton, Nueva York, 1683; por el obispo Frampton, Inglaterra, 1693; en Glasgow, Escocia, 1707; por los schwenckfelders, en Pensilvania, 1734; en Bethlehem, Connecticut, por Joseph Bellamy, 1740; en Ephrata, Pensilvania, por Ludwig Hacker, 1740, en Filadelfia, Pensilvania, por Mrs. Greening, 1744; en Norham, Escocia, por el reverendo W. Morrison, 1757; en Brechin, Escocia, por el reverendo David Blair, 1760; en Catterick, Inglaterra, por el reverendo T. Lindsey, 1763; por el reverendo E. Wheelock, Columbia, Connecticut, 1763; por la señorita Harrison, Bedale, Inglaterra, 1765; por Oberlin, en Walbach, 1767; por Hannah Ball, High Wycombe, Inglaterra en, 1769; por W. Gait, Doagh, County Antrim, Irlanda, 1770; por el reverendo J. W. Moffatt, Nailsworth, Inglaterra, 1772; por el doctor Kennedy, Bright, County Down, Irlanda, 1774; por Kinderman, en Bohemia, 1773; por A. Crompton, Little Levers, cerca de Bolton, Inglaterra, 1775; por David Simpson, Macclesfield, Inglaterra, 1778 y por muchos otros en la década de 1770 a 1780. En algunos casos, fueron escuelas y clases catequéticas, dando institución religiosa, aunque no totalmente paralelas con los métodos de la escuela dominical moderna dedicada al estudio de la Biblia.

Las escuelas pioneras mencionadas fueron aisladas, a veces con catecismos como principal libro de texto. No despertaron interés popular ni estaban afiliadas entre sí, tendiendo hacia un movimiento organizado o hacia un sistema de instrucción religiosa, con las Sagradas Escrituras como libro de texto principal. Se considera fundador de este gran movimiento a Robert Raikes, Jr. Era director y propietario del Gloucester Journal, Gloucester, Inglaterra, siendo una mezcla extraña de "dandy" y reformador. Antes de ser mayor de edad comenzó a visitar las dos prisiones de Gloucester, para aliviar los horrores de la cárcel y para reformar a los presos. Sus simpatías se ampliaron y su caridad se profundizó, pero su fracaso en la reforma de la prisión le hizo pensar, hasta que llegó a la conclusión de que "el vicio es preventivo." Veinticinco años más tarde, cuando tenía 44 de edad, comenzó un "nuevo experimento", como él lo denominó, de "botanizar la naturaleza humana." Fue a los suburbios de la ciudad, donde muchos jóvenes estaban empleados en las factorías, quedando su corazón impactado por los grupos de niños harapientos y desdichados. Conocía a sus padres, hogares y hábitos; ninguno había entrado nunca en la casa de Dios. Era inútil apelar a tales padres. Había intentado reformar a las adultos y había fracasado. George Whitefield había intentado alcanzar a las masas en Gloucester, pero con escasos resultados. Por tanto, Raikes se sintió movido a aplicar su máxima de que "el vicio es preventivo." "Comenzando con el niño, la ociosidad es la madre del vicio" y "la ignorancia la causa de la ociosidad"; por tanto "comenzó a instruir a los niños." Esos comentarios parecen estar trillados ahora, pero fueron el resultado de una reflexión larga y profunda de Raikes. Aquí estaba su misión.


Interés popular suscitado.
Durante tres años Raikes consideró sus escuelas como un experimento. Cuando William Fox, William Wilberforce y los Wesleys, John y Charles, y Jonas Hanway, fueron huéspedes de Raikes y sus vecinos, les explicó su plan, pidiendo su consejo y les llevó a la escuela para escuchar a los niños repetir las oraciones, el catecismo, responder preguntas bíblicas y cantar los himnos de Watts. Se dice que quedaron atónitos, "captaron el fuego" y extendieron el movimiento. Contrariamente a la noción popular ahora se afirma que Raikes usó "profesores voluntarios" o monitores sobre las clases pequeñas. "El sistema" dice Harris, el último biógrafo de Raikes, "se fundó y funcionó por el esfuerzo voluntario; al principio fueron necesarios maestros pagados, pero gradualmente desaparecieron; los monitores de las clases eran voluntarios sin paga desde el principio de sus escuelas." Los maestros pagados de las escuelas de Raikes fueron los superintendentes; los profesores de clase no cobraban y eran voluntarios, seleccionados y dirigidos por el maestro pagado. Cuando quedó satisfecho de que este plan había pasado la fase experimental, Raikes publicó un breve anuncio en el Gloucester Journal del 3 de noviembre de 1783, que fue copiado en los periódicos de Londres. El Gentleman's Magazine también publicó una carta de Raikes el 25 de noviembre de 1783, completa, y un poco después otra descripción de Raikes la proporcionó Arminian Magazine, editado por John Wesley. Esos y muchas otros relatos publicados ampliaron el conocimiento sobre el nuevo movimiento, mientras que muchos púlpitos lo repitieron y alabaron la institución. Por esos medios el conocimiento y carácter de esas escuelas dominicales se difundió rápidamente por el mundo cristiano.
Servicio voluntario de obreros.
Las escuelas de Raikes y de los primeros promotores del nuevo movimiento, procuraban principalmente llegar a los hijos de los pobres y de aquellos que no asistían a la iglesia. El plan se adaptaba a las mentes filantrópicas y personas entendidas e influyentes se convirtieron en sus abogados más fervorosos. Encontró la crítica y oposición de algunos eclesiásticos, que cuestionaban su sabiduría y utilidad. El arzobispo de Canterbury convocó a los obispos y al clero para ver lo que se podía hacer para frenarlo. William Pitt consideró seriamente la introducción de una medida en el parlamento para la "supresión de las escuelas dominicales." En Escocia, la enseñanza en el domingo por laicos fue declarada una innovación y una ruptura del cuarto mandamiento. Sin embargo, las escuelas dominicales sobre el nuevo plan continuaron multiplicándose a pesar de la oposición, extendiéndose con maravillosa rapidez por Inglaterra, Gales e Irlanda, más lentamente en Escocia, el continente europeo y en América. La experiencia pronto demostró que incluso los "maestros" pagados por no decir nada de los profesores pagados, encarecían el sistema, tendiendo a limitar su utilidad. Si los profesores de clase y monitores podían dar su tiempo, ¿por qué no podían encontrarse personas competentes para maestros y para toda la instrucción? Por tanto, tras haber fundado el sistema, el paso más importante era reemplazar a los "maestros" pagados y los pocos instructores pagados por superintendentes y profesores voluntarios sin salario. Raikes usó profesores de clase sin salario desde el principio, pero pagó a los superintendentes. Sir Charles Reed logró en Oldham, Inglaterra, la primera escuela dominical que implantó la instrucción gratuita. John Wesley señala que las escuelas dominicales en Bolton, Inglaterra, en 1787 "tenían 80 maestros (profesores) que no recibían paga sino la que recibían del gran Maestro." La famosa escuela dominical Stockport en 1794 pagó sólo a seis de sus treinta profesores. Una escuela dominical en Passaic County, New Jersey, en 1794, que tenía niños de una factoría de algodón, les dio instrucción gratuita y Samuel Slater, de Fawtucket, Rhode Island, tuvo una escuela similar, con profesores sin salario, para los operarios de la factoría. William Brodie Gurney introdujo instrucción gratuita en varias escuelas dominicales en Londres hacia 1796 y Rowland Hill impulsó escuelas similares hacia el mismo tiempo. La institución completamente gratuita se hizo característica rápidamente de la institución y desplazó al antiguo plan de supervisión pagada e instrucción pagada parcialmente. La adopción de la escuela dominical como modo de expresión religiosa para niños de la iglesia adquirió favor más lentamente. Pero tuvo un destacado crecimiento, bajo la mejorada característica de la instrucción y administración totalmente voluntaria, que se adaptó para las necesidades de las comunidades e iglesias pobres en la ciudad y el campo.
Extensión.
El crecimiento de la escuela dominical moderna fue meteórico. Cientos de miles de niños en vida de Raikes asistían en Inglaterra. Lo mismo ocurrió en Estados Unidos y en otros países del continente europeo, independientemente de la filiación denominacional. Se fundaron organismos especialmente dedicados a este ministerio, que han continuado hasta el día de hoy.