Historia

ESENIOS

Esenios es el nombre de uno de las tres grupos judíos del tiempo de Cristo. Según el testimonio de Filón y Flavio Josefo los esenios, que eran unos 4.000, vivieron en tiempo de Cristo en Tierra Santa, parcialmente en sus propias colonias al lado del Mar Muerto, en el desierto de Engadi (Plinio, v. 17), y parcialmente en las ciudades (Josefo, Guerras, II. viii. 4).

Jarra de la cueva I de Qumrán y una sección del rollo de las Guerras de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas
Jarra de la cueva I de Qumrán y una sección del rollo de las
Guerras de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas
Noviciado.
Excluidos del templo en Jerusalén, los esenios formaron una comunidad que se parecía a una orden monástica, para cuyo ingreso había un doble noviciado. El solicitante pasaba un año fuera de la comunidad, durante el cual su modo de vida le recomendaba. Se le entregaba una pala (símbolo de trabajo), un mandil (para ser usado en las abluciones) y un atuendo blanco (la vestimenta de la orden). Durante su segundo noviciado de dos años el candidato era admitido a las purificaciones pero no a las comidas. Al final de ese período era admitido a la comunidad. Pero antes de ser miembro tenía que comprometerse mediante un juramento solemne (el último que le era permitido, ya que los esenios rechazaban el uso del juramento), por el cual prometía honrar a Dios, ejercer justicia, no dañar intencionalmente, obedecer a los superiores y no divulgar ninguno de los secretos de la comunidad. También los niños eran recibidos en la orden para ser educados por la comunidad. Los superiores tenían una amplia jurisdicción, no pudiendo hacerse nada sin su mandato. Un tribunal consistente de 100 miembros juzgaba las ofensas y podía decretar la expulsión de la comunidad.

Prácticas y doctrinas.
Los miembros tenían todo en común y al entrar en la comunidad el candidato entregaba todas sus posesiones al tesoro comunitario. La principal, pero no la única fuente de trabajo, era la agricultura. El modo de vida era muy simple. Ungirse el cuerpo con aceite era considerado contaminación. No se toleraba la esclavitud, mandándose la más estricta veracidad. Antes de que el sol saliese los miembros nunca discutían sobre asuntos seculares. Después de las oraciones comenzaba el trabajo, seguido por una comida para la cual se preparaban por abluciones. Tras la comida regresaban al trabajo y por la tarde participaban de la comida vespertina. Observaban el sábado estrictamente, rechazaban los sacrificios sangrientos, aunque enviaban sus oblaciones al templo. La ley era altamente estimada, enseñándose el sábado y siendo observada puntillosamente. En este aspecto los esenios recuerdan a los fariseos. Según Flavio Josefo se ocupaban sólo con el lado ético de la filosofía. Creían en la inmortalidad del alma y los ángeles; no divulgar los nombres de los ángeles era parte del juramento tomado por los novicios.

Teorías de su origen y carácter.
Los esenios fueron un fenómeno enigmático durante mucho tiempo. El nombre aparece en diferentes formas (Essaioi, en Filón, Essenoi en Josefo, Esseni, en Plinio) y ha sido diversamente interpretado. Algunos lo derivan del griego hosios, "piadoso", otros del semítico hasse, plural hassin, "piadosos" y otros de assaya, "médicos"; Salmasio (según Flavio Josefo, Ant. XIII, xv. 3) los deriva de la ciudad de Essa, una hipótesis adoptada por Hilgenfeld. Tan difícil como la explicación del nombre es la cuestión del origen y naturaleza de los esenios. Algunos los consideran un desarrollo puramente judío. Otros de influencias extra-judías. Dentro de esas dos ideas hay otra diferencia de opinión sobre las peculiaridades en las que los esenios difieren del judaísmo y qué influencias operaron en su origen. No hay duda en cuanto a la relación del esenismo con el fariseísmo. Schürer creyó que "el esenismo es... meramente fariseísmo en grado superlativo." Pero esto no es suficiente para explicar las peculiaridades. Eruditos como Ritschl explicaron todas las peculiaridades porque los esenios deseaban ser un pueblo de sacerdotes. Otros, como Bestmann y Lucius, creen que en el tiempo de los Macabeos los piadosos exclusivistas se apartaron del templo de Jerusalén y formaron una comunidad propia. Durante un tiempo Hilgenfeld consideró a los esenios místicos judíos, luego habló de influencias persas o incluso budistas, pero en sus obras posteriores regresó a su posición antigua y los derivó de los recabitas. Sean cuales fueren las influencias extranjeras, la budista no estuvo entre ellas, aunque puede haber estado la persa. El filósofo Zeller se empeñó en demostrar que el esenismo tiene sus paralelos en el pitagorismo (Geschichte der Philosophie der Griechen, iii. 277 y sig., Leipzig, 1881). Si es en absoluto necesario asumir influencias extranjeras depende de la respuesta a la cuestión de si las notas de Josefo sobre la antropología de los esenios son correctas. En lo que respecta a sus principios y modo de vida el esenismo se puede explicar del judaísmo y puede ser considerado un esfuerzo próximo al del fariseísmo para obtener la pureza de vida; la doctrina esenia del hombre se puede explicar sólo desde la influencia externa, probablemente pitagórica. El primer esenio, Judas, mencionado por nombre vivió hacia el tiempo de Antígono, c. 110 a. C. (Josefo, Ant. XIII, iv). En el tiempo de Cristo el grupo parece haber sido fuerte, pero todo supuesto contacto de Cristo con ellos pertenece a la esfera de la imaginación. No se sabe cuándo y cómo el esenismo fue asumido por el cristianismo y sus adherentes recibidos en la Iglesia cristiana. Puede suponerse que algunos se unieron a la Iglesia, aunque retuvieron ciertas peculiaridades distintivas. Ésta es probablemente la médula de lo que Epifanio dice de los esenios y sampseanos. En el sistema de las clementinas probablemente se contienen elementos suyos.

El asentamiento de Qumrán

Mapa de hallazgos de los Rollos del Mar Muerto
Mapa de hallazgos de los Rollos del Mar Muerto
Los descubrimientos de Qumrán, realizados a mediados del siglo XX cerca de los lugares donde ellos habitaron, son una vasta colección de obras religiosas y teológicas, con unos cuantos documentos seculares, la mayoría escritos durante los tres siglos anteriores a la destrucción de Jerusalén, en los años 68-70 d. C., que arrojan luz sobre los esenios, hasta el punto de que se han convertido en una fuente indispensable para un mayor conocimiento de este grupo.

El Maestro de Justicia.
Los miembros se preparaban para la llegada del Mesías y de la edad mesiánica por medio de un estudio constante y diligente de la ley, bajo la guía de su dirigente original, el Maestro de Justicia. Parece haber aparecido hacia el año 110 a. C., en la época del primer asentamiento. Los miembros creían que los secretos de la ley y de la profecía le habían sido revelados a él directamente por Dios y, con tal de que fuesen fieles a él y a sus enseñanzas, serían contados entre los miembros del reino de Dios. Según ello, llevaban a cabo su propia interpretación de la Escritura, que se transformó en una disciplina esotérica y conservó un secreto celosamente guardado. Aunque jamás se identificó con ninguna de las figuras mesiánicas descritas en los rollos, la existencia del Maestro de Justicia fue una seguridad de que la edad mesiánica estaba próxima. En el documento sadoquita el Mesías era esperado 40 años después de la muerte del Maestro de Justicia.

El Sacerdote Impío.
La muerte del Maestro de Justicia, según queda implícito en los manuscritos, fue ocasionada por su enemigo, el Sacerdote Impío, si bien esto no parece probable. El Sacerdote Impío, originalmente un fiel siervo de Dios, había sido corrompido por el mundo material, se enriqueció siguiendo caminos deshonestos y persiguió a la comunidad fiel. El rollo predice que, como retribución, él y los "últimos sacerdotes de Jerusalén" serían entregados al enemigo, los kittim, con los que probablemente se quiere indicar a los romanos. Hasta el momento no sido posible llegar a una identificación cierta del Maestro de justicia ni del Sacerdote Impío, si bien hay varios candidatos. La situación descrita en el rollo podría haber ocurrido en cualquier momento, entre los principios de la dinastía asmonea y la ascensión de Herodes el Grande.

Doctrinas de la comunidad de Qumrán

Mapa de las cuevas de Qumrán
Mapa de las cuevas de Qumrán
La comunidad fue un cuerpo de sacerdotes y seglares dedicados, que vivían según las reglas divinas establecidas por la ley y los profetas. Su objetivo era lograr aquel nivel de santidad y justicia, equidad y misericordia, que la tradición bíblica mostraba ser la naturaleza de Dios.

La Nueva Alianza.
Los miembros de la comunidad creían que el fin del mundo debía llegar en el plazo de sus propias vidas. Con el fin de "este" mundo, un nuevo Israel se crearía partir del "resto" del antiguo y la antigua alianza del Sinaí se vería reemplazada por una Nueva Alianza.

Las dos vías.
Para la comunidad, el mundo estaba gobernado por la fuerza del bien, opuesta a la del mal. Creían que Dios los había elegido como "hijos de la luz", en tanto que el resto de la humanidad pertenecía a los "hijos de las tinieblas".

La Nueva Edad.
Para hacer su vida en este mundo todo lo más cerca posible a lo que ellos concebían como el "camino del reino", los miembros de la comunidad esperaban acelerar la llegada del reino de Dios y la Nueva Edad, en la cual acabarían las desigualdades del mundo actual y se lograría unidad por medio del espíritu.

Sacramentos de la comunidad

El bautismo y el Espíritu Santo.
Si a un candidato se le encontraba adecuado para convertirse en uno de los "elegidos de Dios", se le bautizaba solemnemente como iniciación. "Entonces Dios, con su perfección, purificará las obras del hombre y limpiará para sí el cuerpo humano, a fin de acabar con todo espíritu maligno que pueda encontrarse en su carne... y purificarle, con un espíritu santo, de toda conducta inicua; rociará sobre él un espíritu de verdad, semejante al agua que se utiliza para quitar la impureza... para dotar al justo de un conocimiento capaz de comprender al Altísimo." (Manual de Disciplina [QS], 4, 20-21).
Sin embargo, para que el bautismo fuese efectivo, había de seguir a un arrepentimiento sincero. Al igual que los profetas y maestros del judaísmo antiguo, la comunidad creía que el pecado contaminaba la carne del mismo modo que los objetos impuros. El purificar la carne por medio del bautismo carecía de sentido si antes no existía un arrepentimiento de los pecados. La salvación llegaba a través del espíritu, por lo cual requería una pureza interior.
Con la ayuda del Espíritu Santo, así lograda, los iniciados de la comunidad llegaban a un conocimiento de los secretos divinos.
Dos de las cisternas encontradas en Qumrán tenían tramos de escalones, divididos, que llevaban a diferentes niveles del agua. Esto ha sugerido a algunos investigadores que en ocasiones fueron utilizados como baptisterios; sin embargo, no parece probable que la comunidad se introdujese en el agua que luego iban a beber. Los bautismos se celebrarían con más probabilidad en un lugar donde hubiese agua viva (corriente), por ejemplo, en Ain Feshjah, en las proximidades, o en el Jordán, unos cuantos kilómetros al norte.

La comunidad y el sacrificio en el templo.
Se sabe que otras sectas de Tierra Santa y la Transjordania habían sustituido (según el padre J. Thomas) los ritos del bautismo por los sacrificios en el templo. Según Josefo, los esenios rechazaron el sacrificio en el templo. No se trataba de una cuestión de principios, sino que, al igual que los profetas del Israel antiguo, insistieron en que, para que el sacrificio tuviese un significado para Dios, habían de observarse en primer lugar las leyes éticas y rituales. El descubrimiento de unos enterramientos meticulosos, en los que se encontraron huesos de animales, en torno a Qumrán, sugiere que hicieron sus propios sacrificios, tal vez en un altar dispuesto según el esquema establecido por Moisés en el desierto.

Un templo espiritual.
Desconectado del templo, el foco del judaísmo, la comunidad desarrolló una actitud especial hacia sus ceremonias. Anhelaban un sacrificio ofrecido por sus propios sacerdotes, según sus propios ritos y un templo purificado. Al mismo tiempo contemplaron su propia comunidad y modo de vida como una especie de templo espiritual, superior al edificio físico de Jerusalén.

Significado litúrgico de la comida en comunidad.
El centro de la vida regular comunitaria era la comida en comunidad, dirigida como una anticipación litúrgica del banquete que habré de celebrar la inminencia de la llegada del Mesías. Se consumía en "pureza" al mediodía y por la noche. La admisión a la comida en comunidad, prohibida para los no iniciados, era el paso final antes de integrarse en la comunidad, al que se llegaba después de que el novicio hubiese pasado dos años de prueba. El Manual de Disciplina da unas instrucciones precisas acerca de la comida y el procedimiento exacto a seguir: "Este es el orden de las sesiones de los 'hombres del Nombre', que son llamados al banquete por el consejo de la comunidad cuando Dios envíe al Mesías a estar con ellos: el sacerdote penetrará al frente de toda la comunidad de Israel y todos los padres de los aarónidas... y se sentarán ante él, cada uno de acuerdo con su rango. A continuación entrará el Mesías de Israel y los cabezas de los millares de Israel se sentarán ante él según su rango. Y... se sentarán ante ellos (dos), cada uno según su rango..." (Anexo al Manual de Disciplina I [QS] 1, 11-12).
La anticipación litúrgica del banquete mesiánico incorpora muchos aspectos tradicionales del judaísmo que, desde los días rabínicos, había visto, en un cierto sentido, todas las comidas como ritos religiosos.

Mesianismo.
No está claro si la comunidad esperaba dos Mesías, a saber, el rey davídico y el sumo sacerdote sadoquita, en cuyo caso su "Mesías de Israel" se refiere al parecer al Mesías real (davídico); o si, por el contrario, esperaban al "Mesías de Aarón e Israel", en singular. En la reunión de la comunidad había dos figuras, el jefe secular y el jefe religioso de la comunidad, representando el Mesías de Israel y al Mesías de Aarón. Tampoco está clara su visión de cómo se lograría la victoria mesiánica. Algunos críticos creen que esperaban que el reino de los cielos fuese una continuación de los éxitos militares sobre la tierra. La Nueva Edad llegaría cuando Israel hubiese triunfado sobre todos sus enemigos.