Historia

ESPÍRITU SANTO Y NOSOTROS, SOCIEDAD DEL

Sociedad del Espíritu Santo y nosotros es el nombre de una secta fundada en 1893 por el reverendo Frank W. Sandford, que tuvo su sede en Durham, Maine.

Frank W. Sandford
Frank W. Sandford
Las inmediaciones se llamaron Shiloh, donde se levantó una gran estructura de casas de madera para la comunidad. Las torres se usaban como torres de vigilancia y oración, ocupando el resto de la estructura los dormitorios, las aulas bíblicas, la sala de comer, etc. El fundador de la secta nació en 1862 en Bowdoin, Maine, siendo educado en Bates College y Cobb Divinity School, Lewiston, Maine. Fue pastor de iglesias bautistas libres en Great Falls, New Hampshire, y Topsham, Maine, teniendo moderado éxito en esos lugares. En 1893, en una convención de su denominación celebrada en Ocean Beach, Maine, Sandford anunció que había recibido ciertas revelaciones divinas, ordenándole que predicara el evangelio a todo el mudo antes de la "venida del fin." La estructura de Shiloh se proyectó según una supuesta visión que le mandaba "levantarse y construir." Predicó la absoluta comunidad de bienes, exigiendo a todos los que quisieran formar parte de la comunidad que dejaran todas sus posesiones terrenales. De los asuntos administrativos se hizo totalmente cargo, estando todas las propiedades a su nombre.

Establecieron estaciones proselitistas en diversos puntos, aunque no florecieron. Celebraban reuniones al aire libre en las islas de la costa de Maine cada verano y grupos de la secta, dirigidos por Sandford, hacían viajes sobre naves marítimas propiedad de la comunidad. Las autoridades encausaron a Sandford por varios delitos, civiles y criminales, por crueldad, caso omiso a las leyes sanitarias y otras causas.

Las creencias de la secta eran fuertemente milenaristas. El contenido de su predicación era que una gran catástrofe de fuego, montañas cayendo y otros juicios cósmicos destruirían pronto la tierra y a sus habitantes. Sandford afirmaba ser Elías, predicando la preparación para el juicio. Se insistía en el bautismo por inmersión como condición para la salvación, excluyendo cualquier otro bautismo. Apocalipsis, Daniel y las descripciones de juicio de los evangelios sinópticos se tomaban al pie de la letra. Las reuniones se caracterizaban por gran excitación emocional. Se afirmaban las sanidades milagrosas, creencia que no fue desarraigada por una epidemia de viruela, con varios casos de muerte, que prevaleció en 1903.