Historia

ESSAYS AND REVIEWS

Essays and Reviews es el título de un libro proyectado y editado por Henry Bristow Wilson y publicado en Londres el 24 de marzo de 1860 que ocasionó una destacada controversia teológica. Incluía siete ensayos por otros tantos autores: The Education of the World, por Frederick Temple; Bunsen's Biblical Researches, por Rowland Williams; On the Study of the Evidences of Christianity, por Baden Powell; Séances historiques de Genève, The National Church, por Henry Bristow Wilson; On the Mosaic Cosmogony, por Charles Wycliflfe Goodwin; Tendencies of Religious Thought in England, 1688-1760, por Mark Pattison y On the Interpretation of Scripture, por Benjamin Jowett.

Con la excepción de Goodwin todos los escritores eran clérigos y con la excepción de Williams y Goodwin todos eran hombres de Oxford. El libro atrajo poca atención hasta la aparición de una reseña en el Westminster Review de octubre de 1860. Bajo el título Neo-Christianity el escritor (Frederic Harrison) asumió un tono jubiloso y dio la bienvenida a los autores a las filas del liberalismo. El clero entonces se alarmó. Samuel Wilberforce, obispo de Oxford, tras avisar a su clero sobre el libro acometió la controversia en el Quarterly Review de enero de 1861. Acusó a los ensayistas de neología, racionalismo y escepticismo y los denunció por su deshonestidad al sostener tales ideas y quedarse en la Iglesia. Una petición de protesta se presentó ante el arzobispo de Canterbury en Lambeth, el 13 de marzo de 1861, firmada por 10.000 clérigos. Mientras tanto, el 16 de febrero había aparecido en el Times el denominado "Manifiesto Episcopal", en forma de una carta del arzobispo de Canterbury en respuesta a uno de las numerosos reproches con los que los obispos habían sido asediados; en ella aparecían los nombres de 25 obispos que se unían el arzobispo "expresando el dolor que les había producido que algunos clérigos... hubieran publicado tales opiniones." Las dos cámaras de convocación condenaron el libro y Williams y Wilson fueron citados ante el Tribunal de Arcos, que pronunció la decisión final en diciembre de 1862.Williams fue convicto de negar la inspiración de la Sagrada Escritura y de sostener ideas heréticas sobre la propiciación y justificación, Wilson de negar la inspiración de las Sagradas Escrituras y también de negar la eternidad del castigo futuro, siendo ambos sentenciados a suspensión por un año, con pago de costas. Desde el 19 al 26 de junio se oyeron las apelaciones hechas a la reina ante el comité judicial, que incluía al presidente Lord Westbury, Lord Cranworth, Lord Clemnsford y Lord Kingsdown, los dos arzobispos y el obispo de Londres, presentando cada apelante su caso en persona. Lord Westbury finalmente pronunció su sentencia el 8 de febrero de 1864. Limitándose a los pasajes específicos citados por la acusación, el tribunal decidió que las opiniones expresadas no eran inconsistentes con los artículos y formularios de la Iglesia de Inglaterra. Por tanto la sentencia del Tribunal de Arcos fue revocada y a los operantes se les otorgaron las costas de la apelación. Algunos de los puntos afirmados por la sentencia fueron que no es delito en un clérigo "hablar de mérito por transferencia como una ficción" o "negar la proposición de que cada parte de cada libro de la Sagrada Escritura estuvo escrita bajo la inspiración del Espíritu Santo y que es Palabra de Dios" o de que la esperanza "incluso del perdón último de los malvados, que son condenados en el día del juicio, puede ser consistente con la voluntad de Dios Todopoderoso." La decisión naturalmente puso fin a una acusación que se había comenzado contra Jowett en el tribunal del vicecanciller en Oxford el 20 de febrero de 1863.

El anuncio de la sentencia avivó la agitación. El 4 de febrero de 1864, a instancias de E. B. Pursey, se preparó y se envió la denominada "Declaración de Oxford sobre la inspiración y el castigo eterno" a todos los clérigos de la Iglesia anglicana en Inglaterra, Gales e Irlanda, con una carta en la que se les invitaba a firmarla sin demora. Iba dirigida a los obispos y arzobispos y en el curso de unas semanas fue firmada por 11.000 clérigos. Los dos arzobispos disintieron del juicio del concilio privado y cada uno señaló su posición en una carta pastoral. El 16 de marzo se presentó una diputación en el palacio de Lambeth para entregarles un escrito firmado, se dijo, por 137.000 laicos, que deseaban agradecer a los primados la posición que habían tomado. El obispo de Londres (Tait), que había concurrido en el juicio, fue hecho objeto de muchos ataques. En junio una resolución presentada por Wilberforce fue llevada a la Cámara alta de convocación por un voto de ocho contra dos (los obispos de Londres y Lincoln) condenando sinodalmente el libro "al contener enseñanza contraria a la doctrina recibida por la Iglesia unida de Inglaterra e Irlanda en común con toda la Iglesia católica de Cristo." Tras un tomentoso debate, en el curso del cual A. P. Stanley y otros pronunciaron fuertes argumentos contra la medida, la Cámara baja concurrió con esta resolución el 24 de junio por una votación de 39 contra 19. En julio Lord Houghton llevó esta acción de convocación ante la Cámara de los Lores. Lord Chancellor Westbury la declaró ilegal, pero no se dignó mencionarla. "El juicio" dijo "es simplemente una serie de términos bien lubricados, una sentencia tan enjabonada y grasienta que nadie puede captarla"; de esta caracterización se originó el apodo de Wilberforce de "Soapy Sam". El juicio del comité judicial, por supuesto, se convirtió en parte de la ley de Inglaterra, siendo finalmente dado por válido. Con en el juicio en el caso Gorham quedó establecido el derecho de un clérigo inglés a expresar libremente las opiniones que sostenga honestamente.

Cuán poco la acusación de herejía afectó a la promoción eclesiástica de estos tres hombres se muestra por las posiciones que posteriormente desempeñaron: Temple fue hecho obispo de Exeter (1869), de Londres (1885) y luego arzobispo de Canterbury (1896); Pattison rector de Lincoln College, Oxford (1861) y Jowett, maestro de Balliol (1870).