Historia

ESTACIÓN

Estación es una palabra que tiene varios significados en la teología litúrgica e histórica.

Estaciones como fiestas.
Ayunar fue una práctica de los primeros cristianos derivada del judaísmo, observada el lunes y jueves (comp. "Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano."[…]Lucas 18:12). Con los primeros cristianos esos días fueron sustituidos por miércoles y viernes. En el tiempo de Hermas (III, v. 1) esos ayunos ya eran conocidos como "estaciones", siendo comparados con el deber de los centinelas militares (comp. el uso frecuente por Pablo de metáforas militares y similares. Tertuliano "Sobre el ayuno" 14; "Sobre la oración; 19). Al principio era opcional, no un precepto, siendo la observancia de las estaciones obligatoria en el pontificado de Inocencio I (402-417). "Los dos días de estación quedaron también señalados para reuniones de adoración. Pero eran celebradas en diferentes maneras en distintas localidades. En algunos lugares se usaba la liturgia, llamada así propiamente; es decir, se celebraba la eucaristía. Esta fue la costumbre en África en el tiempo de Tertuliano y en Jerusalén hacia finales del siglo cuarto. En la iglesia de Alejandría, por otro lado, la estación no incluía la liturgia" (L. Duchesne, Christian Worship: its Origin and Evolution, p. 230, Londres, 1904). Duchesne piensa que el uso en Roma fue como el de Alejandría, descrito por Sócrates (Hist eccl., V, xxii). Es cierto que los misterios no se celebraban en viernes ni en Alejandría ni en Roma. Nada se sabe del servicio el miércoles, siendo abandonado en el oeste, lo que escandalizó a la Iglesia griega y fue uno de sus conflictos con la Iglesia latina.

La observancia de las estaciones está claramente indicada en el sacramental gregoriano. El lugar de la estación está siempre expresamente indicado, a menos que el nombre del santo solo sea suficiente para designar la iglesia en la cual la festividad se celebraba. Por ejemplo, no se estimaba necesario decir dónde era la estación en los días de San Marcelo, Santa Ana, San Silvestre, etc. Pero para los días de Cuaresma, la festividad de los Santos Inocentes y la de San Félix de Nola se indicaba la iglesia. A veces había incluso dos indicaciones, cuando la estación iba precedida por una procesión general. En ese caso la iglesia era aquella de la cual la procesión salía y donde también se celebraba la misa. Indicaciones similares se dan cuando hay varias estaciones el mismo día o varios lugares de parada en una procesión, como por ejemplo en la fiesta de Navidad, el día de la letanía mayor y en las vísperas en Pascua" (Duchesne, ut. sup., páginas 122-123). Las estaciones litúrgicas para el lunes y jueves fueron instituidas posteriormente, pero la Iglesia antigua, con la excepción de miércoles y viernes, no reconoció otra estación salvo la del Jueves Santo. El sábado es erróneamente a veces llamado una estación, pero el servicio para ese día es realmente la vigilia de Pascua anticipada.

viacrucis
Estaciones de la cruz.
Esta práctica, familiar a todo el que entre a una iglesia católica, es de origen moderno. Se dice que Álvaro de Córdoba a su regreso de Tierra Santa hizo que se construyeran varios oratorios en el convento de Santo Domingo, formando "estaciones" donde se reflejaran los principales incidentes de la pasión. La idea fue sin duda sugerida por una reminiscencia de las cruzadas, durante las cuales se otorgaban períodos de indulgencia a aquellas personas que visitaran el Santo Sepulcro. Los franciscanos, que eran los custodios eclesiásticos de los lugares santos de Jerusalén, tomaron la idea y la desarrollaron en el via crucis con 14 estaciones distintas. La práctica se fue imponiendo aunque lentamente en la Iglesia católica. No fue hasta finales del siglo XVII que las estaciones fueron oficialmente reconocidas por los papas Inocencio XI, 1686; Inocencio XII, 1694; Benedicto XIII, 1726 y Clemente XII, 1731. Cada una de las 14 estaciones recuerda algún incidente particular de la pasión, pero no todas se encuentran registradas en el Nuevo Testamento, por ejemplo la que tiene que ver con la Verónica. Cada estación está marcada por una cruz que otorga indulgencia; las representaciones pictóricas no son necesarias, aunque son comunes. Las 14 estaciones son las siguientes: (1) El juicio de Pilato; (2) tomar la cruz; (3) la primera caída de Cristo; (4) el encuentro de Cristo con su madre; (5) la toma de la cruz por Simón de Cirene; (6) la limpieza del rostro de Cristo por la Verónica; (7) segunda caída de Cristo; (8) palabras de Cristo a las mujeres de Jerusalén "no lloréis por mí"; (9) tercera caída de Cristo; (10) Cristo desnudado de sus vestiduras; (11) la crucifixión; (12) muerte de Cristo; (13) descendimiento de la cruz; (14) sepultura. Una innovación no autorizada a veces añade una decimoquinta, el descubrimiento de la verdadera cruz por Elena.

Las estaciones pueden estar dentro o fuera del edificio de la iglesia. El privilegio de instituirlas pertenece a la orden franciscana. Los obispos que no pertenecen a esta orden e incluso simples sacerdotes, cuando están debidamente autorizados, pueden, sin embargo, establecer estaciones de la cruz dentro de las iglesias, pero no fuera.

Uso francés.
En Francia, hasta la disolución del concordato de 1801, la palabra "estación" tuvo una aplicación particular. El artículo decimoquinto de los Artículos Orgánicos proveyó que "las predicaciones solemnes, llamadas sermones, y aquellas conocidas bajo el nombre de estaciones, en Adviento y Cuaresma, no serían hechas sino por sacerdotes que hubieran recibido autorización especial del obispo."