Historia

ESTICOMETRÍA

En general

Uso del término.
Los datos de la esticometría consisten principalmente de anotaciones al final de manuscritos, contabilizando el número de líneas que están contenidas en el libro que ha sido copiado; de anotaciones marginales de punto a punto, expresando la extensión del texto previo o de citas y alusiones que se encuentran en diversos escritores, que indican bien la localización de algunos pasajes en una obra citada o el alcance del conjunto o parte de las obras de un autor dado. Por ejemplo, al final de Isócrates, Busiris, en el Codex Urbinas, hay, en carácter arcaico, el número 390; mientras que en el margen de la misma obra, en carácter más reciente, hay sobre el folio 22v , 10 (¶ 25) el número 2 (B); y de 25v , 12 (¶ 39) el número 3 (Γ); y esos números representan el segundo y tercer centenar de líneas medidas en algunos ejemplares, ya sean reales o ideales; Diógenes Laercio cita un pasaje de Crisipo, estimando Galeno la extensión de una cierta porción de las obras de Hipócrates en 240 versos (Galeno, En Hippokratem de natura hominis, xv, p. 9); colecciones completas de tales datos se pueden encontrar en F. W. Ritschl, Opuscula philologica, i. 74 y sig., Leipzig, 1866; y en T. Birt, Das antike Buchwesen, cap, iv, Berlín, 1882. Todo en esos datos sugiere que la numeración hace referencia a líneas o copias estándar y ya que el número real de líneas en los manuscritos nunca cuadra con el registro esticométrico y somos incapaces de presentar cualquier copia que proporcione acuerdo, es evidente que hay de alguna manera una unidad común de medida sobre la cual esas suscripciones y citaciones se basan; en otras palabras, los esticos deben tener un elemento de firmeza, aunque no estén absolutamente fijados. Por tanto, es importante determinar en qué dirección del significado de los esticos se aparta de su sentido normal indefinido de "línea", "fila" y "verso."

"Estico" equivalente a "línea de hexámetro."
El término estico es por sí mismo extremadamente vago. Puede significar nada más que fila o línea; como cuando la Septuaginta lo usa para las líneas de piedras en el pectoral del sumo sacerdote, o, en un sentido militar, puede representar el número de hombres en una fila de soldados y lo mismo en otros casos. Pero en la literatura es fácil demostrar que los esticos se apartan en significado en la dirección de la línea de hexámetro. En primer lugar, tal unidad es conveniente para la comparación de obras en prosa con las poéticas; en segundo lugar, los ejemplos de pasajes en prosa quedan reducidos a su equivalente en longitud de verso y en tercer lugar el término se usa para la poesía en hexámetro, en distinción de cualquier otra; finalmente, cualquier obra dada se puede dividir en hexámetros y los resultados comparados con los datos transmitidos numéricamente. Si esos puntos se toman en orden se puede decir que la unidad de prosa es más probable que sea tomada de la poesía que la unidad de medida para la poesía sea adoptada de la prosa; pues la línea de poesía está ya medida en una unidad sensiblemente constante y no hay razón para un cambio de esa unidad. La única cuestión que surgiría es si se puede esperar una variedad de unidades de medida, como por ejemplo, una unidad jámbica a distinción de una unidad hexámetra. Es suficiente observar en este punto que tales variedades de medida, si existen, son extremadamente raras.

Esta medida confirmada.
En la demostración del mismo punto mediante la medida real, las investigaciones más importantes son las publicadas por C. Graux (en Revue de Philologie, abril de 1878), en las que demostró, mediante una estimación del número de letras en ciertas obras, que el estico representaba no una cláusula, ni un número de palabras, sino una cantidad fija de escritura. La media de letras para el verso variaba entre límites estrechos, generalmente 34 a 38 y una enumeración de las letras en 50 líneas de la Ilíada abrió un margen que suplió con una media de 37.7 letras por verso. Este muy importante identificación del estico con el hexámetro es el punto de partida para muchas investigaciones críticas en cuanto a la integridad de los textos transmitidos, su forma antigua, etc. Si la unidad de medida es un número cierto de sílabas, o un cierto número de letras, no es a primera vista fácil decidirlo. Es tolerablemente cierto que la línea medida es, como anteriormente se señaló, una línea de espacio y no una línea de sentido; pero discriminar entre una letra-línea de una sílaba-línea es un asunto más delicado. Si se adopta el primero la unidad probablemente se fijaría en 36 letras, porque este es el número simétrico más cercano a la media del hexámetro. Hay muy pocos ejemplos sin embargo, en los que las letras reales de la línea se encuentren numeradas, mientras que fácilmente se puede trazar la costumbre de limitar una línea mediante la división de las sílabas, en los manuscritos más antiguos. Más aún, Plinio parece aludir a la costumbre de contar sílabas, cuando, en una de sus epístolas, demanda una réplica igualmente larga de su interlocutor y amenaza con contar, no sólo las páginas, sino los versos en la página y las sílabas de cada verso (Ego non paginas tantium, sed versus etiam syllabasque numerate; Plinio, iv. 11). Por tanto, la preferencia debe ser dada a la sílaba-línea. Es comparativamente fácil contar en 16 sílabas rítmicas, pero es un proceso complicado estimar con igual seguridad el número de líneas de 36 letras.

Esticometría parcial.
Es interesante comparar los tamaños relativo de las dos unidades de línea. M. Graux deduce 37.7 como la media del hexámetro en letras y Diels (Hermes, volumen xvii) establece la media de las primeras 50 líneas en Homero en 15,6 sílabas. Un verso de 16 sílabas es pues equivalente a unos 1.074 versos de 36 letras cada uno. Precisamente de la misma manera como M. Graux determinó el número medio de letras para el verso de la esticometría total, en los manuscritos de Herodoto, Demóstenes, Eusebio, Gregorio de Nacianzo, etc., es como se puede examinar la esticometría parcial. Esto ha sido hecho para Isócrates por Fuhr (Rheinisches Museum, xxxvii. 468); para los manuscritos de Platón, por Schanz (Hermes, xvi. 309) y para los de Demóstenes, por W. v. Christ, en la discusión titulada Die Atticusausgabe des Demosthenes (Munich, 1882). La esticometría parcial es del mayor valor para el estudio de los textos y en cada caso los datos que suple están en concordancia muy estrecha con las declaraciones fundamentales anteriores en cuanto al significado paleográfico de la palabra estico. Hay huellas de esta esticometría parcial en el gran manuscrito Vaticano del Antiguo y Nuevo Testamento (comp. E. Nestle, en Correspondenz-Blatt für die Gelchrten und Realschulen Wurttembergs, 1883; y J. R. Harris, Stichometry, páginas 59-64, Londres, 1893). Las anteriores investigaciones recibieron una confirmación inesperada y sorprendente por el descubrimiento del profesor Mommsen en 1885 de una lista de los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento y de las obras de Cipriano en la biblioteca Phillipps en Cheltenham. Esas listas iban acompañadas por anotaciones esticométricas, a las que el escriba añadió la información de que el índice de versos en la ciudad de Roma no estaba claramente dado y por tanto, por codicia de ganancia, no los preservaron completos; pero él fue por los libros en detalle, contando 16 sílabas por línea, según la línea estándar de Virgilio y añadió el número de versos. La importancia de esta declaración es evidente. No había sólo una esticometría de la Vulgata y las obras de Cipriano por la que el comprador de libros en Cartago o en otra parte pudiera estar protegido contra la rapacidad del vendedor, sino que la norma del hexámetro estaba claramente definida como unidad de medida.

Cola y commata.
Algún grado de confusión se introdujo por la existencia, evidentemente, en tiempos antiguos, de un verso alternativo jámbico de 12 sílabas, así como por la introducción de escribir mediante cola y commata. El segundo de esos puntos ha sido objeto especial de combate, a consecuencia de la aceptación que la costumbre parecía proporcionar a la teoría de las líneas de sentido en oposición a las líneas de espacio. La explicación del asunto parece ser la siguiente: cuando la forma más antigua de escritura uncial fue abandonada por una más conveniente para los propósitos de la lectura y la recitación, el texto quedó roto en cortas sentencias, llamadas, según su longitud, cola y commata; y en algunos casos se hizo el intento, no sólo de contar esas cola, para formar una colometría similar a la esticometría y compartir las ventajas que ofrecía para referencia y medida de libros, sino incluso para acomodar el ordenamiento de esas cola hasta reproducir el número original de versos. De este modo el retórico Castor (C. Walz, Rhetōres Græci, iii. 721, Stuttgart, 1834) discute la pseudo-oración de Demóstenes contra Filipo. Parece también que este cambio de forma tuvo lugar primero en aquellos libros que eran públicamente recitados o que tenían una estructura semi-poética; por lo que los manuscritos más antiguos de la Biblia abandonan la escritura uncial continua en Salmos, Job, Proverbios, Cantares, etc. y Jerónimo propuso imitar este peculiarmente texto dividido en los profetas: "Lo que es usualmente hecho en los casos de Demóstenes y Cicerón, esto es, que esos escritos que están en prosa y no en verso están arreglados en cola y commata, nosotros también, atendiendo a la conveniencia de los lectores, distinguimos una nueva interpretación mediante una nueva clase de escritura" (prefacio al comentario sobre Isaías).

Esticometría del Nuevo Testamento

Eutalio.
Al fijarnos en el Nuevo Testamento y particularmente en las epístolas, pareciera que la teoría ya avanzada está completamente confirmada y que hay una puesta en práctica crítica poderosa para la restauración de los primeros textos del Nuevo Testamento en los datos tradicionales. Como anteriormente, tanto la esticometría total como parcial existe. Sin embargo, hay una gran porción de variación entre los datos transmitidos, que surge de diversas causas, tales como la variación del texto, variación en la unidad empleada en la medida, diferencia en versiones medidas y diferencia en las abreviaturas empleadas. Sin embargo, la mayor autoridad para la esticometría del Nuevo Testamento se encuentra en la obra de Eutalio, edición de L. A. Zacagni, Collectanea monumentorum veterum ecclesiæ Græcæ ac Latinæ (Roma, 1698; MGP, Ixxxv). Eutalio fue un diácono de la iglesia de Alejandría y posteriormente obispo de Sulci en Cerdeña. Ha sido frecuentemente pero erróneamente acreditado con la introducción de la esticometría para el Nuevo Testamento y los versos que él midió han sido por muchas personas identificadas con la escritura de estrofas previamente descrita. Hay muy poca base para cualquiera de tales ideas y parece que los esticos mencionados por Eutalio son hexámetros de 16 sílabas, habiendo poca provisión para ciertas abreviaturas comunes. La obra de Eutalio consistió en editar los Hechos y las epístolas católicas, con un sistema completo de prólogos, prefacios y citas; cada libro fue dividido en lecturas y a cada lectura, así como a la mayor parte de los prefacios, se añadió su extensión numérica. Los versículos también fueron marcados en el margen de 50 en 50. Hay por tanto una mina de información esticométrica suficiente para probar cualquier teoría en la forma más rigurosa. Más aún, Eutalio profesa que midió sus versos con seguridad y que empleó los mejores manuscritos, esto es, los preservados en la biblioteca Panfiliana en Cesarea. Es consecuentemente permisible atribuir un alto valor a las mediciones hechas, sobre la base de la antigüedad así como de la seguridad.

Eutalio probado.
Queda por probar esos resultados dados por Eutalio para las lecturas de los Hechos de los apóstoles y no tomándose en cuenta las abreviaturas que se puedan encontrar en el texto, el texto de los Hechos en el Nuevo Testamento de Westcott y Hort se dividirá en 16 sílabas rimadas. Los datos para Eutalio se toman del Cod. Escorial, ya que hay algunos errores en las cifras de Zacagni. Concediendo una o dos corrupciones obvias el acuerdo es muy completo. Las líneas de la siguiente tabla son casi hexámetros, por lo que la tabla brinda un cuadro del ordenamiento de un códice antiguo en dos columnas

LecturaComienzoCod. Esc.Westcott y Hort
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
1.1
1.15
2.1
3.1
4.32
6.1
8.1
9.1
9.23
11.27
15.1
17.1
19.1
21.15
24.27
27.1
40
30
109
136
100
88
92
75
216
283
193
164
239
293
168
198
40
30
111
143
121
190
94
77
210
272
201
164
242
307
160
192

Aún más destacada es la armonía entre el texto medido de Westcott y Hort y las cifras de Eutalio, cuando se permiten las abreviaturas previamente mencionadas. En la siguiente tabla la primera columna representa el número esticométrico suplido por Eutalio y los mejores manuscritos; la segunda da del resultado de la subdivisión real del texto de Westcott y Hort en 16 versículos de sílabas y la tercera expresa el mismo resultado con la reducción apropiada hecha por cuatro abreviaturas.

El acuerdo entre la primera y la tercera columna es muy completo y decisivo como prueba de la hipótesis propuesta sobre la naturaleza de los esticos de Eutalio.

Santiago
1 Pedro
2 Pedro
1 Juan
2 Juan
3 Juan
Judas
Romanos
1 Corintios
2 Corintios
Gálatas
Efesios
Filipenses
Colosenses
1 Tesalonicenses
2 Tesalonicenses
Hebreos
1 Timoteo
2 Timoteo
Tito
Filemón
237 o 242
236 o 242
154
274
30
32
68
920
870
590
293
312
208
208
193
106
703
230
172
97
38
240
245
162
268
31
31
70
942
897
610
304
325
218
215
202
112
714
239
177
98
42
237
240
158
262
30
31
68
919
874
596
296
314
209
209
194
106
705
234
170
97
40

En los evangelios los datos pueden ser manejados en una forma similar; pero las dificultades que surgen de la variedad de texto, etc. son grandes; más aún, muchos manuscritos transmiten no sólo el número de versos, sino también otro número correspondiente a las palabras (remata) de los libros separados. De un gran grupo de manuscritos cursivos aparecen los siguientes números para los cuatro evangelios

MateoMarcosLucasJuan
2524
2560
1675
1616
3803
2740
1938
2024

De ahí se desprende que el número de palabras (remata) es a veces en exceso y a veces en efecto, del número de versos. Más aún, es dudoso si los versos de los evangelios están medidos por la misma unidad que se emplea en los Hechos y las epístolas. Un hexámetro de 15 sílabas parece concordar mejor con la cifra tradicional. El evangelio de Juan, en el texto de Westcott y Hort, está abreviado a 2.025 hexámetros de 15 sílabas, un acuerdo casi absoluto con el resultado dado arriba (2.024). La cuestión en cuanto al significado de la palabra remata suscrito al lado de los esticos ha causado no poca perplejidad. Harris adujo que (Stichometry, páginas 65-68) la palabra remata sólo era una traducción burda de la siríaca pethgame, que puede significar "palabras" o "versos." Por tanto el reconocimiento de remata es sólo una forma disfrazada de la antigua esticometría que ha vuelto de nuevo de una versión oriental. Si, por ejemplo el remata como el mencionado se compara con el pethgame contado en un manuscrito siríaco en el monte Sinaí (Cod. Syr. Sin., 10), resulta:

MateoMarcosLucasJuan
2524
2522
1675
1675
3803
3083
1938
1737

Se desprende claramente que los dos sistemas son el mismo, cuando se tienen en cuenta los obvios errores en Lucas y Juan.