Historia
ESTIGMATIZACIÓN
Estigmatización es el nombre dado a la formación espontánea de heridas similares a las que Cristo recibió por la corona de espinas, la crucifixión y la lanza. No hay informes de estigmatización antes del siglo XIII, siendo Francisco de Asís el primero que experimentó el fenómeno, que tuvo lugar en 1224 en Auvernia, en los Apeninos. Además del suyo, la Iglesia católica registra algunas decenas de casos, entre los cuales hay varios de estigmatización parcial y no estando todos tan firmemente atestiguados como el de Francisco. Algunos casos son más recientes, como el de Anna Katharina Emmerich (nacida de campesinos piadosos en 1774 cerca de Coesfeld y muerta en 1824). Desde su juventud mostró profundos sentimientos religiosos y una rara modestia y humildad. En 1803 ingresó en el convento de Agnetenberg, donde quedó afectada de una enfermedad crónica. Poco después de 1811 su cuerpo comenzó a presentar una completa estigmatización, que duró hasta 1819, cuando las cicatrices se curaron tras oración, aunque cada viernes tomaban un color rojo y supuraban sangre. Un caso similar es el de María von Mori (nacida en 1812 en Kaltern y muerta en 1868), quien mostró estigmas en el costado, manos y pies, de lo cual más de 40.000 personas fueron testigos oculares. Otro caso es el de Louise Latcau de Bois d'Haine cerca de Charleroi (1850-1883). Por lo tanto la estigmatización es un hecho, pero su explicación es lo que está en el aire.
Los católicos la valoran como un milagro y Gregorio IX, Alejandro IV y otros papas se han pronunciado sobre el caso de Francisco de Asís. La supuración de sangre por la piel es conocida en círculos médicos y está descrita en libros de dermatología.