Historia
ESTOICISMO

Formalmente los estoicos eran materialistas. Incluso la deidad, divinidad, Dios, era para ellos una sustancia etérea, el elemento más delicado y penetrante de todo. En el periódico proceso de hacer y deshacer el cosmos, ya fuera por fuego o por agua, era lo único imperecedero y externo. De su sustancia son las almas individuales de los hombres, que no son inmortales. "Dios", "universo", "mundo", "destino", "providencia", "Zeus", todos esos, al igual que "razón", son meramente términos y nombres para una y la misma cosa (Diógenes Laercio, vii. 135). Dios es inmanente en el mundo, disolviéndose en períodos cósmicos en sí mismo y creándolo de nuevo de sí mismo. La inteligencia y la providencia penetran en el mundo. El pasado y el futuro son eternidades infinitas, sólo el presente es limitado. Sobre las personificaciones físicas de la denominada religión de los griegos, esta escuela asumió una actitud que, cuando es superficialmente considerada, parece ser conservadora, pero en su efecto fue destructiva. Recurrieron a las alegorías y a las interpretaciones alegóricas. Este asunto y método halló su camino en las escuelas de los que exponían a Homero y Hesíodo, siendo retomada posteriormente por Cornuto en Roma, un contemporáneo de Claudio y Nerón, así como por los neoplatónicos, como Porfirio y Servio. Es difícil conciliar cuán sincera podía ser la adoración con esta disolución alegórica de Hera, Atenea, Zeus y el resto; al mismo tiempo los elementos escandalosos de antropomorfismo homérico quedaron abolidos, siendo preservados nombres, leyendas y símbolos.
La relación del hombre consigo mismo, con Dios o el mundo y con sus semejantes está expresada en el postulado axiomático de que "el hombre debe vivir en consonancia con la naturaleza"; aquí ellos diferían profundamente de sus principales adversarios, los epicúreos, así como del contentamiento griego con la mera felicidad física. Proponían que la "naturaleza", "Dios" y la "razón" dirigen al hombre hacia el más alto bien en la virtud, no en el placer. Esta era la voz de la naturaleza, ese ideal racional de darle la soberanía a Dios en el hombre, el precepto que justificará la conducta ante la razón universal y es por tanto obligatorio para todos. De esta manera los estoicos elevaron a Sócrates a una posición dominante. En la virtud y el mal moral no hay grados intermedios. La virtud, si no aparece en la acción no es de valor. Lo que los hombres principalmente anhelan, buena salud, riqueza, honor, poder, placer no deben ser los objetos de la acción, pues no son ni buenos ni malos en sí mismos, sino que son intermedios o indiferentes (adiáfora).
Los estoicos tomaron pues una base distintivamente espiritual y no se les puede negar a algunos miembros de la escuela un vigoroso "desdén por el mundo". Al mismo tiempo todo, en el fondo, está centrado en el sujeto y el suicidio es recomendado como término de la perturbación o como preservación de la libertad. Catón, el oponente de César, y posteriormente, bajo los emperadores, Peto Trasea, Séneca, Lucano, Cornuto y su discípulo el poeta Persio, Helvidio Prisco y Epicteto fueron destacados seguidores de esta escuela, que realmente hizo grandes demandas sobre sus seguidores y obtuvo del conjunto general de sus contemporáneos una gran medida de respeto, siendo la forma más viril de pensamiento que surgió entre los antiguos. Los emperadores Antoninos, cuyo credo era el estoicismo, hicieron mucho por la mejora de la esclavitud, aunque Marco Aurelio también dirigió una persecución contra los cristianos.
El siguiente párrafo es de Marco Aurelio, Coloquios con uno mismo.
'Algunos buscan lugares solitarios, moradas en el campo, la orilla del mar o en el monte; también tú sueles desear intensamente ese tipo de cosas. Pero todo eso no es sino estulticia, puesto que retirarse en uno mismo es posible en cualquier momento que se desee.
¡Oh sí! ¡En ningún lugar más que su propia alma podrá retirarse un hombre con mayor tranquilidad y de la manera más sencilla! Sobre todo aquel que guarda en su interior cosas tan preciadas, que sólo con mirarlas se obtenga paz para el corazón. Y por esta paz entiendo una disposición de orden perfecto. En consecuencia, regálate continuamente con este lugar de retiro y renueva tu vida.
Nunca obres contrariamente a tu voluntad. Tampoco actúes sin proponerse como meta un bien común sin necesaria ponderación o, en lugar de eso, con duda o incertidumbre.
Igualmente, las palabras rebuscadas en exceso no ornarán pensamiento, ni lo harán el exceso de discursos o de ocupaciones.
Además, que el dios que habita en tu interior sea tutor de un hombre viril, venerable durante años, consciente de su rectitud innata, emperador y dispuesto a ocupar su puesto.
Así, aquel que oiga sonar el clarín que le llama a abandonar la vida, estará preparado para abandonarla.
Y bien cierto es que no necesitará ni de juramento ni de hombre que sirva de testigo. La expresión de su rostro estará bañada en luz; no necesitará de ninguna ayuda exterior, no necesitará la paz que otros le pueden dar. En definitiva, es preciso mantenerse en pie sobre los propios pies, y no en pie con la ayuda de otros.'