Historia

ETNARCA

Etnarca es el título de un oficio que a veces se menciona en tiempos helenísticos. Estrabón menciona strategoi, nomarchai y ethnarcai entre los oficiales en Egipto en el tiempo de Augusto y Luciano (Macrobioi, xvii) habla del etnarca Asandros hecho rey del Bósforo por Augusto. De ahí se desprende que el título no era peculiar de los judíos. Entre ellos probablemente indica un grado de independencia; al menos, según Estrabón (citado en Josefo, Ant., XIV, vii. 2) es la posición desempeñada por el etnarca de los judíos en Egipto. Para los judíos en Egipto el oficio es una indicación de que seguían sus costumbres y religión como pueblo distinto entre pueblos extraños. Esto se evidencia en el edicto de Claudio citado en Josefo (Ant., XIX, v. 2). Mientras que la declaración de que tras la muerte de un etnarca Augusto continuó el oficio, parece quedar contradicha por otra de Filón (Flaccum, 10), de que tras la muerte del genarca (una palabra prácticamente igual que etnarca) Augusto estableció una gerousia, lo que puede significar que constituyó una gerousia presidida por varias cabezas. Pero el etnarca no está sustanciado como título general entre los judíos de la diáspora.

Fue un título llevado por los asmoneos, en primer lugar por Simón. Su hermano y predecesor Jonatán fue llamado por Alejandro, hijo de Epífanes, stratēgos y meridarchēs, títulos que implican la unión del poder militar y civil. Que Simón tuvo en mente un título más elevado se desprende de 1 Macabeos xiv. 28 y sig., comp. xv. 1 y sig., y la idea de los títulos conferidos señalados en 1 Macabeos xiv. 42 es de derecho hereditario. A pesar de esto, en el caso de Juan Hircano tal título no tuvo sucesor. Las monedas de Hircano I mencionan a "Juan el sumo sacerdote" del "pueblo judío" o le mencionan "cabeza del pueblo judío", de lo que se desprende que Juan consideró su oficio inferior al de un gobernante político y a sí mismo como cabeza sacerdotal de un Estado teocrático. Aunque el sentido de la conocida anécdota del encuentro con Eleazar, portavoz de los fariseos, en el que éste le pidió a Juan que dejara el sumo sacerdocio y se contentara con el gobierno político, supone la posición de etnarca. Su hijo Aristóbulo fue el primero tras el exilio en tomar el título de rey, en lo que le siguió Alejandro Janeo (Josefo, Ant., XIII, xi-xii). Alejandra también asumió el título de reina, citándola así Josefo. Su hijo Hircano, cuando se retiró a la vida privada, pasó el título de rey a su hermano Aristóbulo. Pompeyo le otorgó el título de sumo sacerdote a Hircano y también el título de rey. Pero un decreto posterior de César hizo a Hircano etnarca y sumo sacerdote, siendo el primer título una compensación por la pérdida del título regio. Herodes obtuvo del senado romano el título de rey, pero su hijo Arquelao fue sólo etnarca.

De especial interés es la mención del etnarca del rey Aretas en Damasco (En Damasco, el gobernador bajo el rey Aretas, vigilaba la ciudad de los damascenos con el fin de prenderme,[…]2 Corintios 11:32). Se trata del rey nabateo Aretas IV y el etnarca no es un gobernante de los judíos sino el gobernador de la ciudad. Esto pudo ser sólo en los días de Calígula o Claudio, ya que desde Tiberio y Nerón la ciudad de Damasco estuvo bajo control romano. Por tanto, la huida de Pablo no pudo haber sido antes del año 37.