Historia
EULOGÍA
El segundo y más conocido uso de la palabra tiene relación sacramental. El uso de ella en La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo?[…]1 Corintios 10:16 se comparó con el de eucharistēsas y eulogēsas en 26 Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndo lo bendecido, lo partió, y dándose lo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; […]Mateo 26:26,27, que se tomó como equivalente, empleándose eulogia para la misma eucaristía. En el siglo III eulogein se usó para el acto de consagración y administración de los elementos (Eusebio, Hist. eccl., vi. 43) y numerosos pasajes en Cirilo de Alejandría muestran que en su tiempo eulogia significaba o bien la Cena mima o el pan consagrado. Pero este significado experimentó varias modificaciones. Ya en el tiempo de Ireneo era costumbre que los obispos enviaran el sacramento a otros lugares en señal de unidad. El concilio de Laodicea prohíbe esta práctica (canon xiv) por la posible profanación. En el siglo V los eulogiæ se impartían a los catecúmenos y penitentes, que estaban excluidos de la recepción del sacramento; pero escritores litúrgicos posteriores consideran que eran porciones del pan ofrecido en la eucaristía pero no consagrado, sólo bendecido como una especie de sustituto para el sacramento de esas personas. Este "pan bendecido" es lo que se denomina antidōron en la liturgia de Crisóstomo; su relación con el término bajo consideración se explica por la fórmula de administración encontrada allí, que comienza con las palabras "la eulogia de Dios." Este uso de la palabra pasó a la Iglesia griega moderna, persistiendo la costumbre en el oeste (concilio Nannetense, canon ix. 890, donde el sacerdote ha de guardar tales trozos de pan previamente bendecidos para distribuirlos tras la misa a los que no están preparados para la comunión).