Historia

FESTIVIDADES ECLESIÁSTICAS

Festividades eclesiásticas es el nombre dado a diversas celebraciones en días señalados para rememorar algún acontecimiento de importancia. La Iglesia antigua no conoció ningún día de fiesta particular al principio. Con la abrogación de la ley mosaica sus fiestas también cesaron, siendo su retención una característica de los judaizantes legalistas (comp. Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir.[…]Romanos 14:5; 9 Pero ahora que conocéis a Dios, o más bien, que sois conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis otra vez a las cosas débiles, inútiles y elementales, a las cuales deseáis volver a estar esclavizados de nuevo? 10 Observáis los días, los meses, las […]Gálatas 4:9-11; Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo;[…]Colosenses 2:16).

Domingo y sábado.
La teoría original era que para un cristiano redimido cada día era un día de fiesta. Al mismo tiempo, la necesidad de festividades devocionales comunes en las cuales todos pudieran tomar parte desembocó en la práctica de guardar el día de la semana que desde el principio tuvo una cierta distinción, al ser el de la resurrección del Señor (comp. Y el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente, y prolongó su discurso hasta la medianoche.[…]Hechos 20:7; Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas.[…]1 Corintios 16:2; Estaba yo en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como sonido de trompeta,[…]Apocalipsis 1:10; epístola de Bernabé xv:9; Ignacio, Ad Magnesios ix:1; Justino, 1 Apol. 57). El sábado fue también observado en alguna extensión, especialmente en el este y entre los cristianos judíos. Sin embargo, era secundario al domingo; sólo las Constituciones Apostólicas demandan la misma solemnidad para ambos. En la Iglesia de Roma, el ayuno se observaba el sábado, pero Gregorio Magno declaró que la prohibición de trabajar el sábado era obra del Anticristo, una decisión que posteriormente contribuyó a una separación eclesiástica del este y el oeste. La Iglesia antigua también observó los miércoles y viernes como días de oración y ayuno parcial en conmemoración de la condena y crucifixión de Jesús.

Festividades anuales.
Hubo también festividades anuales recurrentes en los tiempos antiguos. Probablemente la fiesta de Pascua se celebró siempre en alguna forma, pero evidentemente por los cristianos judíos en relación con su antigua celebración de la Pascua, para recordar la crucifixión y resurrección de Jesús. Iba sucedida por un período de 50 días de regocijo, de los cuales posteriormente la Ascensión y Pentecostés surgieron con peculiar solemnidad e iba precedida por una época de aflicción, acompañada de ayuno de variada longitud y observancia. La institución de esas celebraciones festivas se celebraba siendo un asunto de orden eclesiástico y a veces exigió una justificación especial a la luz de la libertad del Nuevo Testamento. La primera festividad cristiana que no tiene conexión con las fiestas de Israel es la de Epifanía. Fue fijada un día definido del año (6 de enero) y es una "fiesta inamovible", no como Pascua y las que dependen de ella, que varían de año en año, de ahí que sean conocidas como "fiestas movibles." La Epifanía fue originalmente la festividad del bautismo de Cristo. La festividad de su nacimiento ocurre primero en el oeste desde mediados del siglo IV. En el este, hasta el siglo quinto, se celebraban juntas el nacimiento y el bautismo del Señor en Epifanía. En el siglo quinto se introdujo la fiesta de la circuncisión de Cristo como la octava de Navidad; antes de ese tiempo, el 1 de enero había sido ampliamente observado como un día penitencial, acompañado de ayuno, para retraer a los cristianos de las festividades paganas de año nuevo. La fiesta de Navidad iba acompañada por una época festiva preliminar, originalmente de larga duración, pero que posteriormente se limitó a cuatro semanas; también fue una época de penitencia y ayuno en el oeste.

Las tres principales festividades, Pascua, Pentecostés y Navidad, que con sus precedentes y sus etapas posteriores gradualmente abarcaron todo el año, fueron complementadas, en el transcurso del tiempo, con muchas fiestas menores, muchas de las cuales se introdujeron sólo en zonas particulares, tal como aparece en antiguos calendarios locales. Aquí sólo se mencionan las más importantes. La festividad de la Trinidad no fue señalada por la Iglesia en conjunto hasta 1334. La fiesta del Bendito Sacramento (festum corporis Christi) ocurrió en la diócesis de Lieja desde 1246, siendo generalmente adoptada en 1264. Ciertas festividades de la cruz se originaron en el este y dos de ellas se hicieron costumbre en el oeste también. Entre las fiestas de María, la Anunciación (25 de marzo) es sin duda la más antigua. Ésta y la fiesta de la Purificación (2 de febrero) fueron algunas veces catalogadas como fiestas de Cristo también. Proceden del siglo quinto. Apóstoles, evangelistas y otros personajes del Nuevo Testamento tuvieron también sus propios días; surgiendo también paulatinamente la observancia de la conmemoración anual de los mártires en el día de su muerte y especialmente en sus tumbas. Esto se extendió también a los confesores, vírgenes y otros santos, hasta que casi cada día del año tuvo su conmemoración litúrgica de algún santo, suceso, doctrina u objeto sagrado.

Primer Día de Acción de Gracias
Primer Día de Acción de Gracias
Las iglesias protestantes.
El gran número de "días santos de obligación" (es decir, en el sistema católico días que deben ser guardados asistiendo a misa y absteniéndose de innecesarios trabajos serviles) observado en los países de Europa central en la última parte de la Edad Media constituyó una dificultad económica real, habiendo muchas quejas por ello. Cuando comenzó la Reforma, su tendencia fue eliminar el mayor número de tales observancias. Lutero al principio se inclinó a pensar que solamente el domingo debía ser guardado; pero en 1528 él y Melanchthon recomendaron la observancia de Navidad, día de Año Nuevo (circuncisión de Cristo), Epifanía, Pascua, Ascensión y Pentecostés, permitiendo como fiestas de segunda clase aquellas que tenían apoyo en la Escritura. La costumbre alemana a veces pospone la celebración de fiestas secundarias al domingo siguiente. La Iglesia anglicana retuvo las fiestas nombradas y algunas otras, comúnmente llamadas (de la antigua impresión rubricada del Libro de Oración) días "de letra roja", con servicios especiales y mantuvo varias de "letra negra" o festividades menores en el calendario, sin provisión para su observancia. La Iglesia episcopal americana retuvo los días de letra roja e incluso añadió a ellos, en una posterior revisión, la transfiguración de Cristo (6 de agosto), pero omitió los días de letra negra del calendario. En las Iglesias reformadas como norma todas las festividades excepto el domingo fueron abolidas. Desde mediados del siglo XIX ha habido una tendencia a señalar nuevas fiestas; por ejemplo, la de la Reforma (31 de octubre), festividades de cosecha, día de los niños, domingo misionero y semejantes. Los días memoriales nacionales a veces se celebran con servicios religiosos. El Día de Acción de Gracias en Estados Unidos merece mención especial. La costumbre de celebrar Pascua y Navidad con decoraciones florales, música especial y sermones sobre los acontecimientos conmemorados crece entre las iglesias no litúrgicas.

La tendencia en la Iglesia católica desde la Reforma ha sido la de añadir constantemente nuevos días de santos y otras fiestas al calendario, con observancia litúrgica, pero por otro lado disminuir el número de días santos de obligación.