Historia
FÓRMULA DE CONCORDIA
- Historia preliminar
- Mediación de Jakob Andreä
- Las Fórmulas de Maulbronn y Torgau
- La Fórmula de Concordia

La Iglesia luterana, desde el principio, ha permanecido en favor de la doctrina pura, esto es, la doctrina de los tres símbolos de la Iglesia antigua, de la Confesión de Augsburgo (o más precisamente de Lutero) y de la iglesia y escuela de Wittenberg. Melanchthon dogmatizó y sistematizó la autoridad de Lutero, pero se apartó de su doctrina. De esta manera, tras la muerte de Lutero surgieron las disensiones y se desarrollaron dos tendencias opuestas. Ambas partes, los filipistas o cripto-calvinistas y los luteranos estrictos como Flacius, se fueron a los extremos y a las exageraciones. Entre las cuestiones en disputa se pueden mencionar el Interim y el asunto de la adiáfora (después de 1547), la doctrina de la justificación de Osiander (después de 1550); la Controversia Majorista sobre la afirmación de Major y Menius de que las buenas obras son necesarias para la salvación y la opinión de Amsdorf de que son un obstáculo para la salvación (después de 1552) y en relación con la controversia antinomiana; la controversia sobre la Cena del Señor (después de 1552); la controversia sinergista (después de 1555) y las controversias cristológicas, que comenzaron poco después. La idea de efectuar un acuerdo entre las dos partes contendientes surgió tiempo atrás. En 1556 Flacius propuso "proposiciones indulgentes" en esa dirección, pero las hizo dependientes de una confesión pública de aquellos que hubieran errado. Melanchthon reconoció su falta sobre el Interim, pero excusó su actitud. La seriedad de la situación se sintió generalmente en el coloquio religioso de Worms en 1557, cuando los teólogos sajones (es decir, la facción de Flacius) cuestionaron el derecho de sus oponentes filipistas a apelar a la Confesión de Augsburgo. Los príncipes protestantes intentaron establecer la paz mediante el Receso de Francfort en 1558, en el cual se introdujo una censura oficial de escritos de naturaleza religiosa, pero los seguidores de Flacius resistieron con éxito tales intentos. En la dieta de Naumburgo (1561), donde un calvinista abierto como Federico III del Palatinado era dirigente, la divergencia en la doctrina sobre la Cena del Señor se hizo más evidente que nunca. Se percibió que la Confesión de Augsburgo no era una base confesional suficiente. Una convención en Lüneburg demandó un corpus doctrinæ que comprendería, además de la Confesión de Augsburgo, la Apología de Augsburgo, los Artículos de Esmalcalda y el catecismo de Lutero, además de sus otros escritos. Tal corpus doctrinæ surgió en diferentes partes del país. Los partidarios de Melanchthon también produjeron un Corpus doctrinæ christianæ (Leipzig, 1560), en el cual incorporaban las principales obras de Melanchthon. De esta forma se fijaron las normas de doctrina. El siguiente propósito fue establecer un común corpus doctrinæ para toda la Iglesia luterana de Alemania. Quedó resuelto por el "Libro de Concordia" [el título de la Formula concordiæ en la editio princeps, 1580; este nombre fue posteriormente reservado para la colección de todos los símbolos luteranos], en el que los diferentes corpora doctrinæ hallaran su consumación.

Las diferentes colecciones de confesiones, sin embargo, no eliminaron las viejas controversias sobre los errores filipistas. La necesidad de una nueva confesión como la única solución satisfactoria de la dificultad se notaba más y más. En junio de 1567 el landgrave Guillermo IV de Hesse-Cassel y el duque Chritopher de Württemberg comisionaron a Jakob Andreä para que elaborara una fórmula que pudiera ser aceptada por todos los teólogos de la Confesión de Augsburgo. Llevaba el título Bekenntnis und kurze Erklärung etlicher zwiespaltiger Artikel, nach welcher eine christliche Einigkeit in den Kirchen, der Augsb, Konfession zugethan, getroffen und die ärgerliche, languierige Spaltung hingelegt werden möchte. Estaba centrada principalmente en los cinco artículos de la justificación por la fe, las buenas obras, el libre albedrío, la adiáfora y la Cena. Pero el tiempo no estaba todavía maduro para el éxito del plan. El duque Christopher, promotor de la idea, murió y el landgrave Guillermo de Hesse-Cassel ideó el plan impracticable de aplicar el acuerdo intentado no sólo a todos los elementos del protestantismo alemán, sino también a las iglesias reformadas fuera de Alemania. En la Sajonia electoral el filipismo todavía floreció y los teólogos de la Sajonia local todavía estaban aferrados a sus ideas ultra-luteranas. El viaje de Andreä a Sajonia en 1569 y 1570 no alteró la situación. Tras la muerte del duque Juan Guillermo de Sajonia la facción ultra-luterana se dispersó bajo la protección del elector Augusto y los ojos de éste, que había sido siempre un buen luterano en su propia estima, se abrieron ante el cripto-calvinismo existente en su país. En 1573, antes de la caída del cripto-calvinismo en la Sajonia electoral, Andreä había publicado Sechs christliche Predigten (Tubinga, 1573), donde intentaba resolver las controversias no por investigaciones teológicas, sino mediante el catecismo. Los sermones mostraban abiertamente sus convicciones luteranas. Su posición había cambiado; ahora no intentaba esconder nada que pudiera desagradar a los filipistas. El pensamiento original de reconciliar a luteranos y filipistas mediante una fórmula de compromiso había sido abandonado como imposible. El plan era elaborar una fórmula que consolidara a todos los luteranos contra los filipistas y calvinistas. Mediante la mediación de la facultad teológica en Tubinga, los sermones de Andreä no fueron recibidos desfavorablemente en Alemania septentrional por dirigentes como Martin Chemnitz de Brunswick, Joachim Westphal de Hamburgo, David Chytræus y la facultad teológica de Rostock. A Andreä se le pidió que elaborara sus sermones en forma de artículos. Esto fue el origen de la denominada Concordia de Suabia, que mostró gran similitud con la posterior Fórmula de Concordia. Fue firmada por los teólogos de Tubinga y por los miembros del consistorio en Stuttgart, siendo enviada en marzo de 1574 al duque Julio de Brunswick y a Chemnitz, para que ellos pudieran entrar en negociaciones con las iglesias de la baja Sajonia.
Las Fórmulas de Maulbronn y Torgau.
Tras la caída del filipismo en la Sajonia electoral, el elector mismo sintió la necesidad de acabar con las desastrosas controversias mediante una fórmula aceptada generalmente. En noviembre de 1575, a instancias del conde Jorge Ernesto de Henneberg, el duque Luis de Württemberg y el margrave Carlos de Baden, Lucas Osiander, predicador de la corte de Württemberg, Balthasar Bidembach, preboste en Stuttgart y Abel Scherdinger, predicador de la corte de Henneberg, con varios teólogos de Baden, compusieron la Fórmula de Maulbronn, que fue firmada en el monasterio de Maulbronn el 19 de enero de 1576. Esta fórmula armonizaba con la Concordia de Suabia en el contenido, pero se apartaba de ella al preservar el orden de los artículos en la Confesión de Augsburgo. Ambas fórmulas fueron enviadas al elector Augusto, quien pidió a Andreä su opinión. Andreä dio la preferencia a la Fórmula de Maulbronn y al mismo tiempo indujo al elector a convocar una asamblea de teólogos con el propósito de establecer un común corpus doctrinæ. El tiempo era favorable, ya que muchos de los antiguos agitadores polémicos habían muerto. En febrero de 1576 hubo una convención en Lichtenberg y desde el 28 de mayo al 7 de junio en Torgau. Los teólogos dirigentes fueron Nicolaus Selnecker, Andreä, Chemnitz, Chytræus y Andreäs Musculus. Sobre la base de las Fórmulas de Suabia y Maulbronn habían establecido una tercera aceptable a todas las partes, el Libro de Torgau, del que el elector Augusto envió copias a la mayoría de los Estados evangélicos de Alemania. Como el landgrave Guillermo y otros criticaron la prolijidad del Libro de Torgau, Andreä hizo un epítome (Kurzer summarischer Auszug der Artikel, so zwischen den Theologen augsburgischer Konfession viele Jahre streitig, zu Torgau durch die daselbst versammelten und unterschriebenen Theologen im Monat Junio 1576 christlich verglichen worden).
La Fórmula de Concordia.
En febrero de 1577 la mayoría de las críticas recogidas al Libro de Torgau habían sido enviadas a Dresden. El elector Augusto comisionó entonces a Andreä, Chemnitz y Selnecker para que llegaran a un acuerdo sobre la forma final de la confesión. Tras juntarse a ellos posteriormente Andreäs Musculus y Christof Körner de Brandeburgo electoral y David Chytræus de Rostock, comenzaron sus reuniones en Bergen, cerca de Magdeburgo, siendo presentado el 28 de mayo de 1577 al elector el Libro de Bergen (fórmula de Bergen), que es idéntico con la Solida declaratio de la Fórmula de Concordia. Al mismo tiempo, el resumen de Andreä al Libro de Torgau fue cuidadosamente leído, artículo por artículo, y aprobado. Los electores de Sajonia y Brandeburgo enviaron copias del Libro de Bergen para la aprobación y suscripción de todos los Estados cuyo consentimiento al nuevo plan era indudable. No es extraño que la confesión no fuera recibida en todas partes con la misma disposición. Algunas iglesias que habían seguido un proceso diferente de desarrollo confesional y habían adoptado las doctrinas posteriores de Melanchthon, para retener su conexión con la Iglesia calvinista, rechazaron la Confesión de Bergen y fueron dirigidas a la confesión reformada. A instancias de la reina Isabel de Inglaterra, el conde palatino Juan Casimiro, un seguidor de la fe reformada, intentó obstruir la aceptación de la Fórmula de Concordia, organizando una contra reunión de todas las iglesias reformadas en la convención de Francfort (1577), pero sin éxito.
El Libro de Concordia se publicó, en alemán, en el 50 aniversario de la Confesión de Augsburgo (25 de julio de 1580). El primer texto latino autorizado apareció en 1584, en Leipzig. La Confesión fue firmada por tres electores, 20 duques y príncipes, 24 condes, 4 barones, 38 ciudades libres y casi 8.000 predicadores y maestros. Fue rechazada por Hesse, Anhalt, Pfalz-Zweibrücken, Brunswick, Schleswig-Holstein, Dinamarca, Francfort-on-the-Main, Danzig, Bremen, Spira, Worms, Nuremberg, Estrasburgo, Magdeburgo y Nordhausen. Silesia no tomó parte en las negociaciones. Algunas de las iglesias estatales disidentes aceptaron la Fórmula de Concordia en un tiempo posterior. Aunque no es la última palabra, y no podía serlo, del luteranismo, fue una necesidad histórica. Las diferencias doctrinales producidas por las ideas de Melanchthon hicieron necesaria una separación de las iglesias. Las más filipistas se aproximaron al calvinismo y las luteranas estrictas se agruparon en una facción, por lo que lo menos posible era una unión. Andreä lo percibió en el momento adecuado. Una concordia entre los amigos del luteranismo y el establecimiento de un uniforme corpus doctrinæ era posible sólo si los filipistas extremos, junto con los calvinistas, quedaban excluidos. La gran importancia de la Fórmula de Concordia y del Libro de Concordia descansa en que mediante ellos la Iglesia luterana mantuvo su independencia frente al calvinismo. No se debe pensar que una facción teológica había meramente construido sus ideas sobre la Iglesia luterana; en la Fórmula de Concordia habían llegado a su pleno desarrollo las semillas de un consenso de creencias realmente existente. No sólo los extremos del filipismo sino también los de los luteranos estrictos, tales como Flacius, Amsdorf y Osiander, quedaron eliminados. De esta manera la Fórmula de Concordia trajo paz a la Iglesia luterana y durante un tiempo dio dirección a los esfuerzos de la Iglesia en la esfera de la dogmática.
En el siguiente pasaje la Fórmula de Concordia acomete la disputa sobre la cuestión de si Cristo justifica según su naturaleza divina (Osiander) o según su humanidad (Stancari).
'También se ha planteado la cuestión: ¿Según cuál naturaleza es Cristo nuestra justicia? Dos doctrinas opuestas y mutuamente contradictorias han invadido algunas iglesias.
Un bando ha sostenido que Cristo es nuestra justicia solamente según su divinidad. Cuando él mora en nosotros por la fe, frente a esta divinidad los pecados de todos son considerados como una gota de agua en contraste con un inmenso océano. Otros, por el contrario, han sostenido que Cristo es nuestra justicia ante Dios solamente según su naturaleza humana.
Frente a estos dos errores creemos, enseñamos y confesamos unánimemente que Cristo es nuestra justicia, no según la naturaleza divina sola, ni tampoco según su sola naturaleza humana. Por el contrario, todo el Cristo según ambas naturalezas es nuestra justicia por virtud de la obediencia que le rindió al Padre hasta la muerte misma, tanto en su divinidad como en su humanidad.'
'Lo que se debate es: ¿Están verdadera y esencialmente presentes en la comunión el verdadero cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo? ¿Se les distribuye al repartir el pan y el vino? ¿Lo reciben oralmente todos los que usan del sacramento, sean dignos o no, píos o no, creyentes o incrédulos, de tal modo que los creyentes lo toman para vida y salvación, y los incrédulos para juicio? Los sacramentarios responden que no. Nosotros respondemos que sí.'