Historia

FRANCFORT, RECESO DE

Receso (o acuerdo) de Francfort, denominado también Libro de Francfort, (Formula pacis Francofordianæ) fue un documento firmado el 18 de marzo de 1558 con el propósito de serenar las disputas entre los luteranos estrictamente ortodoxos con Matthias Flacius, su dirigente, y los filipistas, seguidores de Melanchthon. La diferencia entre ambas facciones se había agrandado por batallas personales entre las dos líneas sajonas: la línea Ernestina, protectora de Flacius, y la Albertina, protectora de Melanchthon, también por la rivalidad de la universidad de Wittenberg y la recién fundada universidad de Jena, que se puso del lado de Flacius. Los Estados evangélicos intentaron resolver el conflicto convocando un encuentro en Francfort en junio de 1557, pero no dio resultado. La consulta de Worms (agosto-diciembre de 1557) demostró ser ineficaz, ya que los príncipes no se presentaron. Cuando Fernando I fue proclamado emperador en Francfort en marzo de 1558, los electores Ottheinrich del Palatinado, Augusto de Sajonia y Joaquín II de Brandeburgo indujeron al conde palatino Wolfgang de Zweibrücken, al duque Christopher de Württemberg y al landgrave Felipe de Hesse, a que tomaran parte personal en las consultas sobre la resolución de las disputas.

El Imperio en el siglo XVI - Los príncipes y la Reforma
El Imperio en el siglo XVI - Los príncipes y la Reforma

Las negociaciones tuvieron lugar sobre la base de una recomendación de Melanchthon, que fue aprobada y puesta como fundamento de un acuerdo firmado por los Estados arriba mencionados. La introducción del receso procuró refutar los reproches de los católicos a los evangélicos de que discordaban entre ellos mismos. Se declaró que ellos no intentaban establecer una nueva confesión, sino más bien adherirse a la pura doctrina, tal como está expuesta en la Biblia, los tres credos principales y la Confesión de Augsburgo con la Apología. Sin embargo, pensaron que era aconsejable discutir algunos puntos de controversia sobre la base de la Confesión de Augsburgo: (1) La justificación; el hombre justificado por la fe sola. (2) Las buenas obras; la nueva obediencia es necesaria en el justificado. (3) El sacramento del cuerpo y sangre de Cristo; Cristo está realmente presente en la Cena. (4) Adiáfora; las ceremonias menores pueden usarse u omitirse sin pecado y detrimento. Luego seguían un número de resoluciones sobre las cuales los príncipes se habían puesto de acuerdo; las nuevas controversias no deberían divulgarse sino ser examinadas por los consistorios y superintendentes; ningún tratado teológico debería imprimirse sin haber pasado por las manos del censor; la publicación de libelos debía estar estrictamente prohibida; los consistorios y superintendentes debían ser instruidos para destituir de su oficio a cualquiera que enseñase o actuase en desacuerdo con la confesión; las antiguas diferencias debían ser perdonadas y olvidadas para hacer posible un acuerdo de todos los Estados evangélicos sobre la base de este receso; los otros Estados serían invitados a unirse al receso.

El receso fue recibido de forma diferente en diversos lugares. Para algunos la presencia real de Cristo no se enseñaba con suficiente énfasis. Otros censuraron el receso porque las herejías no quedaban especialmente señaladas y condenadas. Otros se quejaron porque los príncipes seculares habían asumido el derecho a decidir sobre doctrinas eclesiásticas sin consultar a los teólogos. Pero la oposición más fuerte vino de Jena y Weimar. Amsdorf en Weimar, a las órdenes de Juan Federico de Sajonia, atacó el receso y Flacius en Jena escribió dos réplicas, que parecen haber circulado en manuscritos sólo: Refutatio Samaritani Interim, in quo vera religio cum sectis et corrupte lis scelerate et perniciose confunditur, and Grund und Ursach, warum das Frankfurter Interim in keinem Weg anzunehmen. Los mismos argumentos los usaron los teólogos a quienes Juan Federico de Sajonia había pedido en 1558 que replicaran a la invitación de los seis príncipes para unirse al receso. Melanchthon les contestó por orden de la corte electoral, en un tratado titulado Responsum Melanchihonis de censura formulæ pacis Francofordianæ, scripta a Theologis Wimariensibus (24 de septiembre de 1558). Juan Federico no logró reunir a los oponentes del receso en Marburgo y por otro lado el propósito del receso para solucionar las controversias no se logró.