Historia

FULDA, ABADÍA DE

Fulda es el nombre de una famosa abadía alemana fundada en 744 por Sturm, un discípulo de Bonifacio, en el distrito de Grabfeld en la orilla del río Fulda, sobre tierra dada por el duque Carlomán.

Mapa de las fundaciones monásticas en la Edad Media
Mapa de las fundaciones monásticas en la Edad Media
La población actual, que creció alrededor de la abadía, está en el territorio de Hesse-Nassau. Tres años después de la fundación se terminaron la iglesia y otros edificios, quedando una gran porción de tierras para cultivo. Antes de que la constitución fuera elaborada, los hermanos visitaron monasterios más antiguos, viajando Sturm mismo por Italia y estudiando especialmente la vida en Montecassino. A su regreso estableció a sus monjes bajo la regla benedictina. Bonifacio tuvo un amor especial por esta fundación y para su mayor seguridad obtuvo del papa Zacarías una bula poniéndola bajo su inmediata jurisdicción. Pipino confirmó la exención en el año 753 y prometió la protección especial de la monarquía también. Bonifacio continuó sus relaciones con Fulda y estipuló que su cuerpo fuera enterrado allí; descansa en un sarcófago de piedra en la entrada principal de la iglesia. Sturm murió en el año 779. El número de monjes y la extensión de sus posesiones creció rápidamente, empleándose admirablemente su riqueza. La abadía fue uno de los primeros centros del arte eclesiástico alemán; se construyeron numerosas iglesias en el territorio alrededor, enriquecidas con pinturas, mosaicos y manuscritos. El saber no se quedó atrás. La escuela que se fundó, probablemente tan pronto como la abadía, fue el primer hogar del saber teológico en Alemania. Floreció especialmente bajo la dirección de Rabán Mauro, quien fue educado en Fulda, siendo abad desde el año 822 al 842.

En la educación impartida, en la que los muchachos buscaban una carrera secular tanto como un futuro eclesiástico, se incluían las "artes liberales", gramática, astronomía, teología y la lengua alemana. Entre aquellos que se beneficiarían de ella estuvieron Walafrido Estrabón, posterior abad de Reichenau, Servato Lupo, Otfried, autor de Krist y Bernardo el nieto de Carlomagno, posterior rey de Italia. Carlomagno puso los fundamentos de una biblioteca muy considerable para esa época y Rabán la aumentó grandemente. Tras un tiempo comenzó un declive; los abades posteriores todavía tenían interés por el saber, pero no hubo más grandes eruditos ni obras importantes que surgieran de allí. El autor más importante de esos días posteriores fue Williram. Tras la restauración de la iglesia de la abadía por Hadamar (instalado en 948), la actividad artística parece que también declinó. Mientras tanto la disciplina iba decayendo y la reforma de 1013 no produjo resultados duraderos. La vigorosa dirección del abad Markward (1150-65) produjo un cambio esperanzador; pero los abades posteriores se interesaron principalmente en la protección de las propiedades de la comunidad del expolio por la nobleza.

Catedral de FuldaFotografía de Wenceslao Calvo
Catedral de Fulda
Fotografía de Wenceslao Calvo
En 1513 la abadía vecina de Hersfeld, donde Sturm se había afincado al principio, quedó unida con la de Fulda. La Reforma tuvo no poca influencia dentro de la jurisdicción de la abadía y en 1542 una ordenanza reformadora fue elaborada por el abad Philip Schenck que contenía elementos protestantes y permitía la extensión añadida de la enseñanza evangélica. La Contrarreforma comenzó en 1573 por el abad Baltasar. El tratado que se firmó en 1631 entre Guillermo V de Hesse y Gustavo Adolfo dejaba el territorio de Fulda al primero, como vasallo de Suecia, quien hizo todo lo que pudo para avanzar la causa protestante; pero tras la derrota en Nördlingen se vio obligado a renunciar a sus pretensiones sobre Fulda, tomando posesión los abades católicos una vez más. La resolución de 1803 dio el territorio como principado secular al príncipe de Orange. En 1809 fue incorporada por Napoleón al gran ducado de Francfort, ocupado por Prusia en 1815 y asignado al electorado de Hesse-Cassel, siendo parte de Prusia en 1866.

Fulda tiene una peculiar historia como sede episcopal. En un sentido era una diócesis ya en el año 751 cuando la jurisdicción cuasi-episcopal sobre su territorio se le otorgó al abad por el papa Zacarías, siendo confirmada por Pipino. La pretensión se disputó a veces, siendo firmemente sostenida durante los siguientes mil años, hasta que Benedicto XIV eliminó toda duda al elevar formalmente al abad a la dignidad de príncipe-obispo en 1750. Tras la Revolución se restauró el obispado en 1827, como sede sufragánea de la provincia del Rin superior, aunque con límites ligeramente alterados a consecuencia de los cambios políticos; otros cambios fueron hechos por Pío IX en 1857 y 1871.