Historia

GINEBRA

Ginebra es una ciudad suiza de considerable importancia eclesiástica. Fue fundada por los alobroges y escogida por César como cuartel general de sus campañas contra los helvetii.

Ginebra en el siglo XVI
Ginebra en el siglo XVI
A principios del siglo V cayó bajo poder burgundio, siendo la residencia del rey Chilperico, pero ya antes de esto el cristianismo había echado raíces en la región. El establecimiento de un obispado, que León Magno en 450 declaró sometido al metropolitano de Vienne, se sitúa generalmente a mediados del siglo IV. Cuando la muerte del último rey borgoñés Rodolfo III en 1302 transfirió Ginebra al imperio, los obispos adquirieron derechos principescos que desembocaron en frecuentes luchas con los condes de Ginebra durante los siglos XI, XII y XIII. El obispo Guillermo de Conflans (1287-95) buscó la ayuda de Amadeo V de Saboya, lo que fue el comienzo de continuas usurpaciones y finalmente, por la necesidad de formar una alianza en 1478 con Berna y Friburgo, de la influencia de Berna, lo que hizo que la Reforma triunfara en Ginebra. En 1534 sus partidarios, aumentados por fugitivos de Francia, eran tan numerosos como los católicos. El obispo, Pierre de la Baume (1523-44), dejó la ciudad trasladando su sede a Gex (1534) y luego a Annecy (1535). En ese año el senado abolió el episcopado; pero los obispos, de los cuales el más distinguido fue Francisco de Sales, continuaron gobernando desde Annecy a los que les reconocían hasta 1802, cuando la Revolución Francesa liquidó esa sede. El congreso de Viena, al restaurar el cantón a Suiza, decretó la libertad religiosa y en 1819 Pío VII puso a los católicos de Ginebra (entonces un tercio de la población) bajo el obispo de Lausana, permitiéndole dos años después añadir a su título el de la antigua sede. Cuando a principios del siglo XIX, por vez primera en trescientos años, fue celebrada la misa en la ciudad, no había más de trescientos católicos. A pesar de las medidas tomadas contra ellos por el gobierno cantonal tras el concilio Vaticano I en 1870, que incluyeron el repudio y expulsión del vicario nombrado por el papa y la exigencia de un juramento al gobierno incompatible con la fe católica (ley de 23 de marzo de 1873), el número de católicos ha crecido ostensiblemente.

Calvino y los cuatro síndicos discutiendo la fundaciónde la academia de Ginebra
Calvino y los cuatro síndicos discutiendo la fundación
de la academia de Ginebra
Las primeras semillas de la Reforma fueron sembradas ya en 1524, con la importación de la traducción francesa de la Biblia por Lefèvre d'Étaples, siendo apelado en diciembre de 1526 el duque de Saboya desde Roma para que reprimiera el movimiento, ejecutando en 1528 a doce caballeros culpables de 'poseer los malditos libros y difundir la herejía de Lutero'. Sin embargo, sus esfuerzos se vieron frustrados por el apoyo que la causa protestante recibió de Berna. En 1532 Farel llegó a Ginebra e hizo profunda huella. A pesar de los esfuerzos del Consejo de los Doscientos para restablecer la paz por una ordenanza de compromiso (30 de marzo de 1533), los tumultos se sucedieron. En julio el obispo huyó para no regresar, aunque halló apoyo militar y desde mediados de 1534 hasta finales de 1535 sometió la ciudad a asedio. Sin embargo, se resistió el ataque y el 2 de abril de 1536 se abolió la misa. En mayo una asamblea general de todo el pueblo juró ser leal a la sagrada ley del evangelio. Había entonces diez pastores que no daban abasto para cubrir las necesidades. En julio Calvino fijó su residencia en la ciudad y Ginebra se convirtió en una ciudad gobernada por las leyes protestantes y refugio de reformadores de Francia, Italia, España e Inglaterra. La ciudad era el cuartel general de los esfuerzos misioneros evangélicos; entre 1555 y 1564 no menos de ciento cincuenta predicadores salieron de Ginebra para Francia. En 1589 la facción de los Guisa en Francia se alió con el duque de Saboya, en un intento de recuperar la ciudad por la fuerza. La guerra duró hasta 1601, terminando con el Tratado de Lyón. La posición de Ginebra se hizo más fuerte al año siguiente por la victoria de la Escalada, cuando el 11-12 de diciembre de 1602 un ejército de ocho mil hombres fue enviado por Carlos Emmanuel de Saboya para capturar la ciudad y logró poner escalas en los muros antes de que se diera la alarma. Sin embargo, los ginebrinos repelieron al enemigo y completaron su éxito al derrotarlo. En la primera parte del siglo XVII Ginebra todavía continuaba preparando pastores y maestros para Francia y al final de ese siglo se convirtió en asilo para los hugonotes fugitivos tras la revocación del Edicto de Nantes; entre 1682 y 1720 tres mil seiscientos refugiados fueron recibidos y mantenidos a costo de los ciudadanos. Se mantuvieron estrechas relaciones también con las iglesias protestantes de Inglaterra, Holanda y partes de Alemania. En el siglo XVIII, tras doscientos años de constante combate con el papado, Ginebra fue activa en defensa de la fe cristiana contra los ataques de Voltaire y los enciclopedistas en general; pero el deísmo de Rousseau hizo alarmantes progresos entre la membresía de la Iglesia protestante. Entre 1841 y 1878 hubo constantes conflictos entre la mayoría calvinista y la creciente minoría católica, lo que desembocó en la separación de la Iglesia y el Estado.

La organización de la iglesia de Ginebra permaneció inalterada durante largo tiempo, o modificada solo ligeramente, hasta que en 1846 se efectuó un cambio radical, lo que provocó casi una revolución. Hasta esa fecha los pastores eran escogidos por la Vénérable Compagnie des Pasteurs, una de las instituciones de Calvino, que también gobernaba la administración de todos los asuntos religiosos de la iglesia y ejercía gran influencia en la academia y las escuelas. Pero desde ese año la autoridad de la Compagnie quedó confinada a cuestiones de adoración propiamente, mientras que las otras ramas de la administración de la Iglesia fueron puestas bajo el consistorio, compuesto de veinticinco miembros laicos elegidos por el pueblo y seis pastores, elegidos por la congregación. Al mismo tiempo se comenzó a manifestar una diferencia doctrinal que desembocó en la formación de la Sociedad Evangélica y la fundación de una nueva escuela de teología. Los liberales, que obtuvieron el control en 1846, lo retuvieron durante quince años, aboliendo la iglesia protestante de Ginebra y estableciendo una iglesia casi sin credo. Esto fue contrarrestado en 1862, cuando los conservadores tomaron el poder. En 1873 el gran consejo expulsó a todos los sacerdotes católicos que rechazaron hacer juramento de fidelidad al Estado; en 1876 la catedral fue entregada a los viejo-católicos. En 1878 los expulsados pudieron regresar, aceptándose la separación de la Iglesia y el Estado. En 1909 se erigió un monumento a Juan Calvino por suscripción popular.