Historia

GRACIA

En el lenguaje de la religión la gracia es la espontánea manifestación del amor divino e inmerecido en el que descansa la redención del pecador. De las respectivas expresiones hebreas hen tiene el significado general de favor, mientras que jesed pertenece especialmente a la esfera de la religión y la ética y denota tanto el amor divino como el humano. El término charis en el Nuevo Testamento representa ambos conceptos, pero se usa preponderantemente de la disposición de Dios. La manifestación del amor es misericordia (hebreo rajamim, griego eleos) porque se compadece de la necesidad y la miseria y es gracia porque no se detiene ante el obstáculo de la indignidad del receptor.

Ilustración para la traducción de la Biblia de Lutero, Wittenberg, 1541
Ilustración para la traducción de la Biblia de Lutero, Wittenberg, 1541
Enseñanza bíblica
El pueblo de Israel basó su elección en la gracia de Dios, que no tiene fin (8 En un acceso de ira escondí mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendré compasión de ti --dice el SEÑOR tu Redentor. 9 Porque esto es para mí como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé nunca más inundarían la […]Isaías 54:8-10). El evangelio de Jesús es un testimonio del amor perdonador y salvador de Dios, aunque la palabra "gracia" no la usa. El tiempo de gracia, prometido por Isaías, se cumplió en Jesús, quien se manifestó como el mediador de la gracia salvadora. La salvación en el reino de Dios fue presentada por Jesús repetidamente como recompensa a la correspondiente conducta (Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos.[…]Lucas 6:35; 16:9; Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí.[…]Mateo 5:11 y sig., 19:29); aunque al mismo tiempo se niega toda pretensión del hombre ante Dios (Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: "Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho."[…]Lucas 17:10) y toda proporción entre el logro humano y el don divino (1 Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. 2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Y salió como a la hora tercera, y vio parados[…]Mateo 20:1-16). Juan atestigua sobre la plenitud de gracia que se encuentra en Jesús (14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 16 Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. […]Juan 1:14,16) contrapone charis a nomos (versículo 17); pero para él el concepto del amor prevalece. Sin embargo, para Pablo la gracia es el concepto fundamental del evangelio. Es el favor gratuito de Dios hacia los pecadores que efectúa su salvación en Cristo. Es totalmente espontánea y excluye toda relación de deuda o mérito. Está mediada por la redención y su resultado es la justicia (para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.[…]Romanos 5:21) o perdón de pecados (En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia[…]Efesios 1:7) y su objetivo es la vida eterna (para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.[…]Romanos 5:21). Para Pablo la gracia está en el primer lugar de la disposición de Dios, pero es también la actividad efectiva de Dios en Cristo que se manifiesta en hechos (aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados),[…]Efesios 2:5; Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres,[…]Tito 2:11) y, finalmente, entiende por ella la participación del individuo en la salvación captada por la fe (Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.[…]Romanos 12:3; Y El me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.[…]2 Corintios 12:9). Pablo nunca considera la gracia como un poder separado de la persona de Cristo y su actividad histórica; es siempre una "gracia en Cristo" (Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesús.[…]2 Timoteo 2:1).

Los Padres de la Iglesia
Los Padres griegos consideraron la libertad de elección una condición indispensable de toda vida moral. El pecado, según ellos, es sólo una decisión instantánea de la voluntad. Por tanto, la gracia no puede abolir la libertad del hombre, sino sólo complementar su actividad espontánea. Para Pelagio la libertad de la voluntad es una facultad de la naturaleza que no se pierde. Según Agustín el hombre ha perdido la voluntad para hacer lo bueno por su caída. La gracia es, por tanto, el poder que libera al hombre de la mala concupiscencia y crea en él la voluntad para hacer lo bueno. La voluntad para hacer lo bueno está condicionada por la gracia no sólo en su inicio sino también en su continuidad. De este modo no hay sitio para el mérito humano; no obstante, Agustín puede pensar de la buena acción sólo en forma de buenas obras. Por tanto, las hace dependientes de la gracia y las considera dones de Dios (dei munera), fenómenos de un cambio interior. De este modo la doctrina de Agustín concuerda con la de Pablo al trazar la salvación exclusivamente a Dios; pero difiere de Pablo al poner la gracia sólo en una relación imprecisa con Cristo, al considerar su esencia no tanto en el perdón de pecados sino en la comunicación de un poder moral.

Doctrina medieval
Los escolásticos de la Edad Media retuvieron los elementos esenciales de la doctrina agustiniana de la gracia; Tomás de Aquino especialmente siguió sus pasos estrechamente. Según los escolásticos la comunicación original de la gracia es totalmente inmerecida. La gracia es también una comunicación de poder, una cualidad infundida en el alma. Con la infusión de una nueva vida moral obtenemos la remisión de la culpa, aunque ésta depende de aquélla. Igual que Agustín, Tomás de Aquino sostiene la necesidad de las buenas obras que son posibles por la gracia recibida, aunque infiere la necesidad de la gracia no de la naturaleza radical de la corrupción pecaminosa, sino del carácter trascendental del don religioso que se obtiene sólo por un poder trascendente. Más aún, su declaración de que Dios es la "primera causa" es para él solo una sentencia metafísica abstracta; en la práctica deja sitio para el libre albedrío en la preparación para la gracia. Finalmente profundizó en la distinción entre gracia operante y cooperante. El comienzo y continuación de la salvación no depende de la gracia en igual grado; el hecho de que después de la conversión la voluntad no sólo es causada sino causa, justifica una consideración especial de la participación que tiene en las buenas obras. Las obras meritorias del convertido es meritum de congruo al proceder de su libre albedrío y meritum de condigno si se originan en la gracia. Según Duns Escoto el hombre es el soberano de su voluntad y la única causa de los actos individuales de la voluntad. La gracia no crea lo bueno, sólo lo incrementa.

Doble retrato de Lutero y Melanchthon, de Lucas Cranach el Viejo
Doble retrato de Lutero y Melanchthon,
de Lucas Cranach el Viejo
Lutero y Melanchthon
Lutero comenzó como discípulo de Agustín. Igual que él enseñó la total incapacidad del hombre natural para lo verdaderamente bueno. Todo lo bueno es una obra de gracia. No hay preparación para su recepción por parte del hombre. La noción escolástica de la infusión de la gracia fue aceptada por Lutero al principio, pero incluso entonces la idea de Pablo comenzó a posesionarse de él de que la auténtica bendición no es una transformación moral sino el perdón de pecados. La gracia del perdón depende de Cristo y su obra, que debe ser captada como el poder de Dios que efectúa la redención. El medio por el que Dios otorga la gracia es la Palabra. El pensamiento evangélico de que la gracia no es una cualidad infusa sino el favor personal de Dios aparece primero en las obras de Melanchthon, quien explica gratia por "favor". Es sólo de la benevolencia de Dios que procede el don del Espíritu Santo. La misma interpretación se encuentra en las obras de Lutero y Calvino. De este modo quedó restaurado el carácter personal de la gracia, tal como se encuentra en Pablo, y el mérito del hombre se desvanece ante el de Cristo. En su tratado De servo arbitrio (1525) Lutero procuró establecer la necesidad de la gracia y la certeza de la salvación por la fe sobre las ideas metafísicas del determinismo y la predestinación. Pero la influencia de esos pensamientos sobre la Iglesia luterana ha sido escasa. Al lado del determinismo religioso de Lutero apareció tras 1527 la doctrina de la libertad de Melanchthon. Ambas tendencias culminaron en la controversia sinergista. Los oponentes del filipismo sostuvieron la sola causalidad de Dios en la conversión, pero no aprobraon la doctrina de una gracia que actúa irresistiblemente y no se puede perder. La Fórmula de Concordia concluyó que no hay cooperación del hombre en la conversión, pero al mismo tiempo restringió la predestinación a la voluntad eterna de Dios para salvar a los que creen en Cristo (artículo xi). De este modo, al poner en el trasfondo las cuestiones metafísicas, procuró sostener la posición religiosa de Lutero.

La Iglesia reformada
En la Iglesia reformada la doctrina de la gracia está relacionada estrechamente con la de la predestinación. Con Calvino al igual que con Zwinglio se originó indudablemente en el interés religioso de la certeza de salvación, pero procede de la doctrina de la salvación sólo bajo la condición de que hay un intento concurrente en una explicación metafísica del gobierno divino general del mundo. Pero si se concibe concentrada en que la gracia de Dios no es su voluntad efectiva en general, sino esa voluntad que es manifiesta y efectiva en Cristo y dirigida hacia la salvación, no hay necesidad de explicar la realidad y poder de la gracia mediante interpretaciones metafísicas y de presentar su efectividad de otra manera que como una manifestación personal de la voluntad, que cambia e influencia a otra voluntad personal.