Historia

GRAMMONT, ORDEN DE

Orden de Grammont (Grandmont), conocida también como Boni Homines, fue una de las principales órdenes de la última parte del siglo XI. Su fundador, Stephan, nació en Auvernia en 1046. Fue educado para la vida religiosa por su pariente el obispo Milo de Benevento y desde 1070 a 1074 residió en Roma. Su petición para fundar una orden religiosa fue rechazada por Alejandro II a causa de la juventud de Stephan. Sin embargo, en 1073 Gregorio VII accedió a su petición, regresando Stephan a Francia donde costuró un pequeño refugio en Muret, un lugar desolado en Auvernia, cerca de Limoges, donde vivió según la estricta regla calabriense. Durante varios años su estricto ascetismo tuvo pocos imitadores, pero gradualmente la fama de su santidad hizo que muchos se sometieran a su dirección, aunque rechazó el título de abad, llamándose a sí mismo simplemente "corrector". Tras su muerte, el 8 de febrero de 1124, la casa de la comunidad quedó establecida en el monte Grandmont a pocos kilómetros al nordeste de Limoges, adonde Stephan se retiraba para orar. De ahí le vino el nombre a la orden.

La bula de Gregorio VII facultaba a Stephan sólo para establecer una orden con regla benedictina, pero parece que él hizo ciertas adiciones de otras instituciones monásticas que consideraba aconsejables. En 1143 Stephan de Lisiac, tercer sucesor del fundador, puso por escrito las regulaciones que hasta entonces habían sido transmitidas sólo por palabra. Bajo él la orden tuvo más de sesenta casas, especialmente en Aquitania, Anjou y Normandía. El octavo prior, Ademar de Friac, confeccionó una nueva regla de extrema severidad que fue confirmada por Inocencio III. No fue hasta el siglo XVII que el cuadragésimo segundo prior, G. Bary, mitigó esta regla, pero tras ese tiempo una estricta división observante se separó de la orden principal bajo la dirección de Charles Frémont. Desde su mismo principio la orden contó con más laicos que regulares, siendo presa de cismas y decaimiento interno. Limitada durante su hisotria a Francia, sucumbió ante las convulsiones de la Revolución. El hábito era una casaca negra con un escapulario y una capucha puntiaguda. Hacia finales del siglo XIII la orden también contó con tres conventos de monjas.