Historia

GRAVAMINA

Gravamina (del latín gravamen, molestia) en la terminología histórica es la compilación oficial de las quejas de la nación alemana contra la corte papal. Tales quejas formales se hicieron más y más frecuentes especialmente en la segunda mitad del siglo XV y en el curso del tiempo se convirtieron en un tema constantemente recurrente sujeto a consideración en las dietas alemanas hasta el periodo de la Reforma. Su origen se puede trazar hasta las quejas o proposiciones de reforma que la nación alemana, como otras naciones, expusieron ante el concilio de Constanza y el de Basilea. Los esfuerzos para una reforma eclesiástica iban dirigidos contra los abusos del imperio, siendo notorio que la primera fuente de queja, y de oposición, fue el alto clero. El deseo general recibió una forma más tangible en las Gravamina Alemaniæ nationis que fueron expuestas ante la dieta de Francfort en agosto de 1456, en las cuales hallaron de nuevo expresión las esperanzas no cumplidas de los concilios precedentes; pero las condiciones no cambiaron en los últimos años del siglo. Bajo la influencia de Bertoldo de Maguncia las quejas sobre las investiduras de extranjeros, con prebendas alemanas, se convirtieron en un asunto urgente. Otro punto principal de queja iba dirigido contra los frailes mendicantes. Aunque los príncipes espirituales habían sido los dirigentes del movimiento, quedando los deseos de los príncipes seculares en consideración secundaria, se produjo un cambio en el último periodo del reinado de Maximiliano I († 1514); pero fue en la dieta de Augsburgo en 1518 donde las Gravamina recibieron por vez primera forma oficial real, cuando se preparó un memorial señalando las razones para rehusar pagar los diezmos eclesiásticos. El movimiento alcanzó su culminación en la dieta de Worms (1521), donde fueron defendidas incluso por los príncipes católicos, como Jorge de Sajonia, que despreciaba a Lutero, pero favorecía una reforma según el concepto de Erasmo. Una comisión, compuesta de miembros seculares y espirituales, quedó inmediatamente encargada de la compilación de las quejas. Sus discusiones resultaron en el famoso "Cien [más precisamente 102] gravaminas de la nación alemana" que no sólo atacaban la usurpación papal, sino los abusos de jurisdicción eclesiástica y la inmoralidad del clero en general. Sin embargo, permanecieron sólo en borrador provisional, no produciéndose resultado de ellas aun cuando fueron repetidas en otra forma en la dieta de Nuremberg (1522-23). No obstante, como acusación oficial de la nación alemana, son un importante documento histórico sobre las condiciones de aquel tiempo.