Historia

GRONINGEN, ESCUELA DE

Escuela de Groningen es el nombre de una escuela holandesa de teólogos y eruditos que toma su nombre de la universidad de Groningen, donde vivieron y trabajaron sus fundadores y principales representantes.

Origen.
Hay que buscar su origen en la universidad hermana de Utrecht, donde enseñó Philip Willem van Heusde, profesor de griego e historia desde 1804 hasta su muerte, en 1839, y quien ejerció una gran influencia. Estudió el cristianismo, según su propia declaración, leyendo la Biblia y "luego solo a Platón". El cristianismo era para él una doctrina de amor, "que por su propia naturaleza consiste, mediante el temor de Dios, en reconciliar a los hombres con los hombres como hijos del mismo Padre." Varios alumnos se juntaron alrededor de van Heusde, quienes también procuraban alcanzar un conocimiento más profundo e independiente del cristianismo y de la verdad por el estudio del evangelio. En Groningen existía un círculo similar de estudiantes que no estaban satisfechos con la doctrina ortodoxa de la Iglesia reformada. El espíritu dirigente de este círculo era Petrus Hofstede de Groot. Su ocupación se centraba en el estudio del Nuevo Testamento, pero fueron también grandemente influenciados por los teólogos alemanes, como Usteri, Twesten y Ullmann. Comenzaron a estudiar a Platón y pronto supieron de van Heusde. De la obra De la religion (6 volúmenes, París, 1824-32) de Benjamin Constant adoptaron una idea, para ellos totalmente nueva, "de que la religión tiene su fuente en un especial sentimiento religioso que es innato, natural". Los dos círculos estudiantiles se pusieron en contacto al ser algunos de ellos llamados desde Utrecht a Groningen como profesores (J. F. van Oordt en 1829; L. G. Pareau, 1831; W. Muurling, 1840). Hofstede de Groot fue profesor en 1829 y sus amigos C. H. van Herwerden y M. A. Amshoff, ganaron amplia influencia como pastores en Groningen. Una vez a la semana se reunían para leer el Nuevo Testamento, haciéndose evidente para ellos que los antiguos teólogos reformados habían entendido el evangelio mejor que ellos. En 1835 vino a la existencia una sociedad teológica, reuniéndose una vez al mes. Esta sociedad, llamada Waarheid in Liefde ("La verdad en amor"), comenzó a publicar en 1837 una revista que llevaba el mismo nombre y difundía el fruto de los estudios de sus miembros en círculos más amplios. Entonces se comenzó a hablar de la "Escuela de Groningen" y aunque se levantó una violenta oposición, su influencia entre las iglesias se esparcía más y más.

Doctrinas distintivas.
El gran mérito de la escuela de Groningen consiste en que su sistema se centraba en la persona, obra y ejemplo de Cristo. De esta manera puso freno a la ortodoxia intelectualista que sobreenfatiza las enseñanzas de Cristo. Según la escuela, Cristo está subordinado a Dios, no siendo Dios y hombre al mismo tiempo. Él tiene en su vida celestial así como en su vida terrenal sólo una naturaleza, la divina o espiritual, que está poseída tanto por Dios como por el hombre. Dios ha dado su revelación en Jesucristo para que la humanidad pueda llegar a ser más y más similar a él mismo. En cuanto a su forma, la revelación de Dios y Cristo era nueva y peculiar y por lo tanto fue confirmada por medio de milagros; pero respecto a su contenido, era el desarrollo y perfección de lo que Dios otorgó desde el principio. Ha de concebirse y explicarse como un fenómeno histórico preparado por todo lo que Dios hizo antes del nacimiento de Cristo, especialmente entre los griegos y romanos y en manera extraordinaria en Israel; fue realizada mediante el envío de Jesús, por su actividad entre los hombres y el propósito al que estaba destinado; la continúa por su gobierno de los fieles, cuya cabeza es él, después de Dios. Toda la teología de la escuela de Groningen estaba naturalmente relacionada con esas ideas cristológicas y es evidente que la escuela se oponía decisivamente a los dogmáticos reformados y se apartaba de las confesiones normales. Rechazaba el dogma de la Trinidad. La doctrina de la predestinación quedaba restringida a la aceptación de la elección, mientras que se rechazaba la reprobación y se alteraba su sentido. Cristo no murió para satisfacer la justicia de Dios que demanda castigo; la muerte de Cristo es una revelación del amor de Dios que impulsa al hombre a crucificar su vida sensual y lo levanta a la vida espiritual. La escuela de Groningen negó la infalibilidad de la Biblia y atribuyó mayor autoridad al Nuevo que al Antiguo Testamento. Se declaró decisivamente contraria a las restricciones en libertad de doctrina y contra la obligación de los maestros de la Iglesia de concordar con las normas confesionales.

Crecimiento y declive.
En 1835 el sínodo general de la Iglesia reformada de Holanda aprobó la libertad de doctrina en el sentido de los representantes de la escuela de Groningen. En 1842 surgió una nueva disputa sobre su teología, pero el sínodo no adoptó medidas contra la escuela. Aunque no cesó la oposición a la nueva tendencia, durante un tiempo parecía como si la influencia de la escuela de Groninegen continuara dominando. Sus seguidores ocuparon varias cátedras en las universidades, por lo que muchos futuros teólogos fueron ganados para sus ideas. Entre sus predicadores había muchos adherentes que se distinguían por su erudición y capacidad para popularizar sus ideas: A. Rutgers van der Loeff de Zutphen y Leiden, L. S. P. Meyboom de Ámsterdam y Groningen, A. T. Reitsma de Groningen, J. Donwes de Leens y otros. El periódico Waarheid in Liefde subsistió muchos años. En 1867 comenzó su andadura un segundo periódico, Geloof en Vrijheid ("Fe y libertad"). Los seguidores de la escuela se distinguían también por sus trabajos prácticos en las misiones internas y externas, difusión de la Biblia, escuelas para niños, etc. Durante un tiempo constituyeron la mayoría de los sínodos. Pero las condiciones cambiaron. En el juicio de muchos, la escuela de Groningen ya no daba más de sí; no era suficientemente negativa para las tendencias modernas y por otro lado no satisfacía a otros porque no era suficientemente positiva. Los antiguos principios reformados, que dan a la vida cristiana una base más firme, revivieron.