Historia
HAMBURGO, ARZOBISPADO DE

Al principio el cristianismo encontró allí feroz resistencia y no fue hasta el año 780 que los Nordleudi se sometieron al bautismo siendo más un acto de sumisión a Carlomagno que el resultado de la labor misionera. La primera iglesia en Hamburgo no fue edificada hasta el año 804 pues fue consagrada por Amalario de Tréveris, quien estaba al cargo de la misión allí, tomando posesión de su episcopado ese mismo año. Posteriormente un sacerdote llamado Heridac tomó su lugar en este distrito. Cuando Ludovico Pío completó la organización de los obispados sajones, dividió el territorio entre Bremen y Verden. Sin embargo, posteriormente concibió la idea de crear un arzobispado en la frontera norte en conexión con la misión escandinava.

En el año 831 Ansgar fue consagrado por su hermano Drogo de Metz, como cabeza de una diócesis formada por partes de Bremen y Verden. El cristianismo estaba todavía en una fase rudimentaria, habiendo sólo cuatro "iglesias bautismales" en Hamburgo, Heiligenstedten, Schönefeld y Meldorf. El arzobispado de Hamburgo al principio no tenía sufragáneos. Gregorio IV le nombró legado papal para el norte y este de Europa, pero no fue más que un título vacío. Después de que Hamburgo fuera destruido por los vikingos en 845, la existencia del obispado fue posible sólo por la unión con Bremen, lo que dio origen a una larga controversia con Hermann de Colonia, a cuya jurisdicción metropolitana Bremen había quedado sujeta. El papa Formoso decidió en el año 892 que Hamburgo y Bremen se unieran, hasta que la primera tuviera sedes sufragáneas propias. Hasta 947 no fue posible, cuando Adaldag fue consagrado obispo para Sleswick, Ripen y Aarhus; Oldenburg parece que vino después. Sin embargo, Bremen todavía permaneció unida con Hamburgo. Bruno de Colonia renunció a sus pretensiones. El arzobispo Unwan reclamó derechos metropolitanos sobre Dinamarca, Noruega y Suecia, pero era sólo cuestión de tiempo cuando esos países tendrían iglesias nacionales propias, lo que fue finalmente aprobado cuando Pascual II elevó Lund a arzobispado en 1104. El arzobispo Adalbero logró detener el progreso de separación momentáneamente en el concilio de Letrán de 1123 e Inocencio II en 1133 confirmó los antiguos derechos de Hamburgo, pero el mismo papa en 1137 finalmente disolvió la relación de los países septentrionales con Hamburgo, que, sin embargo, mantuvo Oldenburg, incrementando su jurisdicción por la fundación de las nuevas diócesis de Mecklenburg (Scheweria) y Ratseburg.