Historia

HOGUERAS DE SAN JUAN

Hogueras de San Juan es el nombre dado a una costumbre antigua en varios países realizada en la tarde o la víspera del día de San Juan Bautista (24 de junio) al aire libre, ya sea en el campo o bien en las calles de las poblaciones. Consiste de bailes de jóvenes alrededor de las hogueras, echando toda clase de flores, hierbas y guirnaldas al fuego, el paso de ganado a través del fuego, la bendición sacerdotal del mismo y en algunos lugares el salto de personas a través de las llamas o pisando las ascuas. Se atribuyen toda clase de propiedades benéficas al fuego, tales como la protección contra la enfermedad, la cura de todas las enfermedades (especialmente la epilepsia), la fertilidad, la liberación de tormentas y la protección contra la brujería. Aunque el origen, extensión e importancia de esta costumbre es incierta, al menos está claro que son supervivencias de un culto primitivo de la luz, el fuego y el sol, existente en todos los pueblos indo-germánicos. Se encuentran paralelos no sólo en el mundo greco-romano, como el culto de Vesta y Palilia, sino también entre los celtas, germanos y eslavos, aunque no hay evidencia de que un pueblo lo tomara prestado de otro. La festividad fue obviamente una celebración del solsticio de verano. Las guirnaldas, al igual que la elaboración de ruedas hechas con paja encendidas y las danzas alrededor del fuego, simbolizan el sol. El fuego de San Juan celebra el solsticio, el momento cuando el día es más largo y también el tiempo cuando la floración de la primavera da paso a la cosecha. En ese período el calor del verano amenaza a los enfermos, por lo que las bendiciones de la fertilidad deben conseguirse y todo peligro que las obstaculice ha de evitarse. Es el momento cuando los tesoros perdidos salen a la luz del sol y los espíritus que buscan liberación deambulan. Todas las plantas desarrollan entonces propiedades sanadoras especialmente y el agua es particularmente buena para el baño y la bebida. Esto se explica por la antigua creencia germánica en Baldur, el dios de la luz, cuyo lugar lo ocupa en la imaginación popular Juan el Bautista.

Las hogueras de San Juan representan la victoria de la luz sobre las tinieblas, la noche más corta del año, en la que en el extremo norte el sol no se pone, siendo transformada en día por las hogueras. La Iglesia fue plenamente consciente de la relación de la festividad de San Juan con el solsticio de verano y se propuso suprimir la costumbre de encender hogueras, pero se vio obligada a someterse al uso popular, por lo que finalmente las hogueras no sólo fueron toleradas, sino que el clero y la nobleza tomaron parte en la celebración. Sin embargo, desde tiempos antiguos se hicieron intentos para dar a la hoguera de San Juan una interpretación cristiana y los teólogos medievales de los siglos XII y XIII la interpretaron con referencia a No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.[…]Juan 1:8. Otros procuraron explicar la hoguera por la leyenda de la quema de los huesos del Bautista en Sebaste, mientras que la danza suponía ser una reminiscencia del baile de la hija de Herodías, haciéndose todos los esfuerzos para evitar cualquier alusión al paganismo. En muchos lugares, especialmente en países protestantes, las hogueras de San Juan quedaron prohibidas o con el paso del tiempo han desaparecido por sí mismas.