Historia

HOSTIA

Hostia es el pan u oblea consagrada usada en la eucaristía.

Adoración de la Sagrada Forma, detalle, por Claudio Coello, monasterio del Escorial, Madrid
Adoración de la Sagrada Forma, detalle, por Claudio Coello,
monasterio del Escorial, Madrid
La palabra latina hostia (propiamente 'fiesta de sacrificio, ofrenda sacrificial') la usa ya Cipriano (De unitate ecclesiæ, xvii) para significar el pan empleado por el sacerdote para celebrar la eucaristía. Según la formulación de la doctrina católica del sacrificio de la misa esta designación es aplicable apropiadamente solo al pan transustanciado por el sacerdote en el cuerpo de Cristo, mientras que el nombre oblata (originado en la costumbre de que los productos naturales eran suplidos por miembros de la congregación), que se aplicaba igualmente al pan sacramental, pertenece a los elementos sin consagrar. Por tanto en la Iglesia antigua el pan en uso para la Cena y provisto por la congregación era el pan ácimo, que servía de alimento. Pero mientras en la Iglesia oriental se retuvo el pan leudado, el ácimo se hizo costumbre en la occidental desde el siglo IX, prevaleciendo finalmente. Originalmente el pan tenía una forma redonda y plana, aunque en ocasiones tenía la forma de un gran disco redondo, perforado en el centro. Desde el siglo XI aparece la forma pequeña actual de la hostia, adaptada mejor al uso de la misa.

Las obleas sacramentales fueron desde antiguo marcadas con el signo de la cruz. En un periodo posterior aparecen símbolos, figuras, las letras alfa y omega e imágenes de Cristo. En 1834 la congregación de Ritos designó el emblema del crucifijo. En tiempos anteriores el pan era celosamente preparado por hombres y mujeres devotos, pero tras la adopción de la hostia pequeña (de flor de harina pura, sin mezcla ni adición) lo hicieron los monjes, poniendo todo el cuidado en el proceso.

La Iglesia luterana aceptó, sin vacilar, el uso de la hostia para la eucaristía. Lutero retuvo las obleas por la misma razón que se ofendió por la ruda burla de ciertos adversarios (como Münzer; comp. Werke, edición de Erlangen, xxxi. 329). Johann Gerhard (Loci, xxi, cap. vii) vindicó su uso, aunque no rechazó el uso de otra clase de pan. Por otro lado, la Iglesia reformada vehementemente combatió el empleo de obleas, aunque Calvino y Bucero no acometieron cambios en ese aspecto. Sin embargo, posteriormente se hizo uso de obleas conocido ocasionalmente en congregaciones reformadas.