Historia

HUSITAS

Husitas es el nombre de los seguidores de Jan Hus. Su arresto había provocado un resentimiento considerable en Bohemia y Moravia y en ambos países los Estados apelaron repetida y urgentemente a Segismundo para que liberara a Hus.

Mapa de la herejía y disidencia en los siglos XI-XIV
Efecto en Bohemia por la muerte de Hus.
Al llegar las noticias de su muerte los disturbios estallaron, siendo primero dirigidos contra el clero, especialmente contra los monjes. Incluso el arzobispo escapó con dificultad de la ira de la población. En los lugares rurales las condiciones no fueron mucho mejores. Por todas partes el trato a Hus fue sentido como una afrenta infligida sobre todo el país y su muerte fue contemplada como un acto criminal. El rey Wenceslao, impulsado por su rencor contra Segismundo, al principio dio rienda suelta a su indignación en el curso de los acontecimientos en Constanza y su esposa favoreció abiertamente a los amigos de Hus. Destacados husitas estuvieron a la cabeza del gobierno. Se formó una liga formada por varios señores que se comprometieron a proteger la libre predicación del evangelio en todas sus posesiones y estados y a obedecer el poder de los obispos sólo en caso de que sus órdenes concordaran con los mandatos de la Biblia. En puntos disputados se solicitaría la decisión de la universidad. Toda la nobleza husita se unió a la liga y si el rey se hubiera unido a sus resoluciones, habrían recibido la sanción de ley; pero las rechazó y se acercó a la liga católica de señores, que estaba siendo formada y cuyos miembros se comprometieron a unirse al rey, a la Iglesia católica y al concilio. Había señales de que una guerra civil estaba a punto de estallar. El papa Martín V, quien mientras era el cardenal Otto de Colonna, había atacado a Hus con severidad, retomó enérgicamente la batalla contra los husitas tras las promulgaciones del concilio de Constanza, intentando erradicar completamente la doctrina de Hus. Para este propósito obtuvo la cooperación del rey Wenceslao. En 1418 Segismundo logró ganar a su hermano para la posición del concilio al señalar lo inevitable de una guerra religiosa si los herejes en Bohemia encontraban más protección. Los estadistas husitas y los dirigentes del ejército tuvieron que dejar el país y los sacerdotes romanos fueron restituidos. Esas medidas causaron una conmoción general que apresuró la muerte de Wenceslao por un ataque de parálisis en 1419. Su heredero fue Segismundo.

Mapa de la guerra husita, 1419-1436
Mapa de la guerra husita, 1419-1436

Utraquistas y taboritas, en un grabado coloreado en el siglo XIX
Utraquistas y taboritas, en un grabado coloreado en el siglo XIX
Dos facciones en Bohemia.
El husismo se había organizado durante los años 1415-1419. Desde el principio hubo dos facciones: los seguidores más estrechos de Hus se acercaron a su posición, dejando todo el orden jerárquico y litúrgico de la Iglesia sin tocar; la facción radical se identificó más abiertamente con las doctrinas de Wycliffe, compartió su apasionado odio hacia el clero monástico e, igual que él, intentaron llevar a la Iglesia a la condición del tiempo de los apóstoles, lo que hacía preciso la eliminación de la jerarquía existente y la secularización de las propiedades eclesiásticas. Los radicales entre los husitas procuraron trasladar sus teorías a la realidad. Predicaban la sufficientia legis Chritti, sólo la ley divina (es decir, la Biblia), que es la norma y canon para el hombre y no sólo en asuntos eclesiásticos, sino también en asuntos políticos y civiles. Por tanto rechazaron ya en 1416 todo lo que no tuviera base en la Biblia, como la veneración de santos e imágenes, ayunos, fiestas superfluas, juramentos, intercesión por los difuntos, confesión auricular, indulgencias, los sacramentos de la confirmación y extremaunción, admitiendo a laicos y mujeres a la predicación y escogiendo sus propios sacerdotes. Pero antes de nada se adhirieron a la doctrina de Wycliffe sobre la Cena, negando la transubstanciación y siendo éste el punto principal que los distinguía de la facción moderada.

Los cuatro artículos de Praga.
El programa de los husitas más conservadores está contenido en los cuatro artículos de Praga, que fueron acordados en julio de 1420 y promulgados en latín, checo y alemán: (1) Libertad en la predicación; (2) comunión en ambas especies; (3) reducción del clero a la pobreza apostólica; (4) castigo severo de todos los pecados públicos.

Utraquistas o calixtinos y taboritas.
Las ideas de los husitas moderados estaban representadas en la universidad y entre los ciudadanos de Praga; por lo tanto ellos fueron llamados la facción de Praga y también fueron llamados calixtinos o utraquistas, a causa de que subrayaban el segundo artículo y tenían el cáliz como emblema. Los radicales tenían su lugar de reunión en la pequeña localidad de Austie, sobre el Luschnitz, al sur de Praga. Pero como este lugar no era defendible, encontraron una localidad sobre una colina vecina a la que llamaron Tabor, de ahí que fueran llamados taboritas. Éstos comprendían la fuerza esencial del husismo. Su propósito era destruir a los enemigos de la ley de Dios y extender su reino mediante la espada. Para el primer propósito entablaron sangrientas guerras, para el segundo establecieron una jurisdicción estricta, infligiendo los más severos castigos no sólo sobre los crímenes más horrendos como el asesinato o el adulterio, sino también sobre faltas como el perjurio y la usura e intentaron aplicar las condiciones requeridas en la ley de Dios a las relaciones sociales del mundo.

Mapa de las guerras husitas
Mapa de las guerras husitas

Los husitas bajo Jan Ziska derrotan al ejército católico de Segismundo, por G. Rochegrosse
Los husitas bajo Jan Ziska derrotan al ejército
católico de Segismundo, por G. Rochegrosse
Las guerras husitas.
Las noticias de la muerte del rey Wenceslao produjeron la mayor conmoción entre el pueblo de Praga. Una revolución recorrió el país; iglesias y monasterios fueron destruidos y las posesiones eclesiásticas fueron tomadas por la nobleza husita. Segismundo sólo podía tomar posesión de su reinado mediante el poder de las armas. Martín V convocó a todos los cristianos de occidente a las armas contra los husitas, siguiendo una guerra de 12 años que fue llevada a cabo por los husitas al principio defensivamente, pero después de 1427 pasaron a la ofensiva. Aparte de sus objetivos religiosos, ellos luchaban por los intereses nacionales de los checos. Las facciones moderada y radical se unieron y no sólo repelieron los ataques del ejército de los cruzados, sino que entraron en países extranjeros.

El concilio de Basilea y los Compactata de Praga. Al final sus oponentes se vieron obligados a pensar en una solución amigable. Una embajada bohemia fue invitada a aparecer en el concilio de Basilea. Las discusiones comenzaron el 10 de enero de 1432, centrándose principalmente en los cuatro artículos de Praga, pero no se llegó a ningún acuerdo. Tras repetidas negociaciones entre Basilea y Bohemia, el Estado bohemio-moravo reunido en Praga aceptó los Compactata el 30 de noviembre de 1433. La comunión en ambas especies era otorgada a todos los que la desearan, pero con el entendimiento de que Cristo estaba enteramente presente en cada una. La libertad de predicación se otorgó condicionada; los sacerdotes debían ser aprobados y enviados por sus superiores y el poder del obispo tenía que ser considerado. El artículo que prohibía el poder secular del clero fue casi invertido. Los taboritas rehusaron aceptarlo y los utraquistas se unieron con los católicos y destruyeron a los taboritas en una batalla cerca de Lipan, el 30 de mayo de 1434. Desde ese momento los taboritas perdieron su importancia. Los Compactata fueron confirmados en la asamblea estatal de Iglau en 1436 y recibieron la sanción de ley. De esta forma se realizó la reconciliación de Bohemia con Roma y la Iglesia occidental, obteniendo Segismundo la posesión de la corona bohemia. Sus medidas reaccionarias causaron un fermento en todo el país, pero murió en 1437. La doctrina de Wycliffe sobre la Cena, que era odiosa a los utraquistas, fue rechazada como herejía en la asamblea estatal en Praga en 1444. La mayoría de los taboritas se pasaron entonces a la facción de los utraquistas; el resto se unió a los "Hermanos de la Ley de Cristo".

Batalla en la Montaña Blanca, por Pieter Snayers
Batalla en la Montaña Blanca, por Pieter Snayers
Desaparición final de los husitas.
Los utraquistas habían retenido escasamente algo de las doctrinas de Hus, salvo la comunión en ambas especies. En 1462 Pío II declaró los Compactata nulos y vacíos, prohibiendo la comunión en ambas especies y reconociendo a Jorge de Podiebrad como rey, a condición de que prometiera incondicional armonía a la Iglesia católica. Él lo rechazó, pero su sucesor el rey Ladislao II favoreció a la Iglesia católica y procedió contra algunos clérigos celosos de los utraquistas. Los problemas de éstos se incrementaban de año en año. En 1485, en la dieta de Kuttenberg se llegó a un acuerdo entre católicos y utraquistas que duró 31 años. Pero fue considerablemente más tarde, en la dieta de 1512, cuando la igualdad de derechos de ambas confesiones fue permanentemente establecida. La aparición de Lutero fue saludada por el clero utraquista y Lutero mismo estaba atónito al comprobar cuántos puntos de acuerdo había entre las doctrinas de Hus y las suyas propias. Pero no todos los utraquistas aprobaron la reforma alemana; un cisma surgió entre ellos y muchos regresaron a la doctrina católica, mientras que los mejores elementos se habían unido mucho antes a la Unitas Fratrum. Bajo Maximiliano II la asamblea estatal bohemia propuso la Confessio Bohemica, con la cual luteranos, reformados y Hermanos Bohemios estuvieron de acuerdo. Desde ese tiempo, el husismo comenzó a extinguirse; pero fue completamente erradicado sólo después de la batalla de la Montaña Blanca (8 de noviembre de 1620) y de que la reacción católica cambiara fundamentalmente las condiciones eclesiásticas de Bohemia y Moravia.