Historia
ICONOSTASIS
Iconostasis en la Iglesia oriental es una mampara, generalmente decorada con pinturas, que está ante el altar y lo esconde. Desde el principio fue costumbre en la Iglesia señalar el bema mediante rejas, pero al ser muy bajas no quedaba el altar escondido, hasta que pusieron pilares delante y se usaron cortinas. Las iconostasis se hicieron más y más frecuentes al crecer en el servicio griego el simbolismo. Así se originó el moderno templon, que es generalmente una mampara enrejada, más o menos decorada, con tres puertas, la del medio es más grande, la cual es denominada real y permite el paso al altar. Esta mampara está decorada con pinturas y de ahí se deriva su nombre (griego eikonostasis, "lugar de pintura"). Las pinturas usualmente son cuatro, una representando al santo en cuyo honor ha sido dedicada la iglesia, la segunda representando a María, la tercera a Cristo y la cuarta a Juan el Bautista. Están pintadas sobre un fondo dorado y a veces espléndidamente adornadas con joyas, estando brillantemente iluminadas por las luces y lámparas puestas o suspendidas delante de ellas. Las denominadas "Pinturas del libro del Monte Athos" (2ª edición, Atenas, 1885) dan instrucciones técnicas para la producción de esas mamparas.