Historia
ILUSTRÍSIMA
Ilustrísima en el orden eclesiástico católico se daba, precedido por el título de señoría, a los cardenales. Se cuenta que el cardenal Richelieu rehusó la excelencia que el embajador de Venecia quería darle, estimando en más el de señoría que el de ilustrísima. Desde que el papa Urbano VIII otorgó a los cardenales el título de eminencia, se ha venido dando el tratamiento de señoría ilustrísima a los nuncios, arzobispos y obispos y a los principales prelados de la corte romana, a los cabildos catedrales y en general a todos los grandes dignatarios eclesiásticos, aunque por su nacimiento o por otra causa les corresponda el de excelencia o alteza.