Historia
INGÉNITO
Determinando, pues, los diversos sentidos en que se había empleado y cuál era el propio y peculiar en el uso eclesiástico, en cuanto designaba algo exclusivo del Padre, los teólogos distinguieron hasta cuatro acepciones distintas de esta palabra:
1ª. Ingénito significaría lo mismo que increado o no causado; en este sentido es algo propio de la divinidad como tal, común, por tanto a las tres divinas personas, no exclusivo del Padre (es el
de los arrianos, que les servía para negar la divinidad del Hijo).
2ª. Según el sentido normal, ingénito es lo mismo que no engendrado, no producido por generación, en sentido estricto, sea con causalidad y dependencia, sea sin ella; en este sentido podría atribuirse no sólo al Padre, sino también al Espíritu Santo, a la esencia divina, a muchas cosas creadas (los ángeles, el alma humana, las cosas inanimadas). No hay duda que esta fue en realidad la significación primaria de la palara ingénito en cuanto antonomásticamente atribuida al Padre, si bien requiere las precisiones que a continuación se indican; lo cual era lógico sucediese así, pues la teología trinitaria se desarrolló principalmente en los atributos propios de las dos primeras personas y en la oposición relativa que entre las dos establecía la producción especial del Hijo, que es generación, por lo cual al significar la noción propia del Padre se escogió la palabra que no sólo significaba negación de producción, sino, además, la negación del modo de producción peculiar del Hijo. Por esto, para delimitar el concepto teológico de ingénito hay otra acepción.
3ª. Ingénito significa lo no producido en modo alguno, ni con causalidad y dependencia (como lo son las cosas creadas), ni por generación intelectual (como el Hijo), ni por otro modo de producción inefable (la espiración propia del Espíritu Santo). En esta acepción conviene al Padre en oposición al Hijo y al Espíritu Santo, mas también se puede aplicar a la naturaleza divina en cuanto tal y en cuanto es común a las tres divinas personas; pues es principio teológico que la naturaleza divina ni es engendrada ni producida, si bien se identifica realmente con el Hijo y con el Espíritu Santo, que son personas producidas. De ahí la cuarta acepción de la palabra ingénito.
4ª. Ingénito designa la noción exclusiva del Padre, que envuelve no sólo la ausencia de producción sino también la repugnancia a la identificación con algo o con alguna persona producida. Por lo demás, esta acepción se deduce inmediatamente de los principios de la teología trinitaria, según los cuales en la vida divina debe haber una persona improducta, que es principio de las otras dos, principio sin principio.
La noción de ingénito no es propiedad personal ni relativa, porque formalmente sólo dice excluido de producción, sin señalar el distintivo que lo relaciona con las otras en los orígenes divinos, como lo es la Paternidad.