Historia
ISLANDIA, HISTORIA DEL CRISTIANISMO EN
- Los primeros cristianos
- Características y dificultades de la primera Iglesia
- Conflicto entre el Estado y la Iglesia; degeneración
- La Reforma
- Condición actual

que representa al dios Thor.
Museo Nacional de Reykjavik
Los primeros cristianos.
Los primeros moradores norse (tras 870) encontraron ermitaños cristianos irlandeses en la isla y entre los colonizadores había algunos al menos nominalmente cristianos. Llegaron a Islandia principalmente a través de las islas Británicas, donde se familiarizaron con el cristianismo, bautizándose muchos por razones prácticas o al menos ser signados con la cruz. Sin embargo, esos cristianos durante el primer siglo de la historia islandesa no constituyeron una facción compacta, no siendo reconocida su religión por el Estado. El primer esfuerzo misionero lo hizo Thorvaldr Kodransson Vidförli, en 981, pero el experimento fracasó y Thorvaldr y su compañero, un clérigo sajón llamado Frederick, fueron proscritos y, en 986, dejaron la isla. Una conversión sistemática de los islandeses al cristianismo tuvo lugar bajo el rey noruego, Olaf Tryggvason, quien dedicó cinco años de su reino (995-1000) casi exclusivamente a la introducción de la nueva religión en Noruega y sus tierras "hermanas" (Islandia, Islas Shetland y Faroe y Groenlandia). Tras ineficaces intentos por parte de Stefnir Thorgilsson, llegó a Islandia, comisionado por el rey Olaf, el sacerdote sajón Trankbrandr, en 997. A pesar de un cierto grado de éxito, regresó a Noruega en 999, convencido de que los islandeses nunca se convertirían al cristianismo. No obstante, la facción cristiana en Islandia fue materialmente fortalecida. Ante el informe que llevó su comisionado, Olaf ordenó que todos los islandeses en Noruega que fueran todavía paganos fueran ejecutados; pero desistió de ese propósito cuando los cristianos islandeses Gisurr y Hjalti Skegiasson le prometieron emprender una misión entre sus paisanos. En el año 1000 fueron a Islandia y tras duros conflictos obtuvieron la victoria para el cristianismo.

(martillo de Thor) y cristiano (cruz); hallada al sur de Islandia.
Museo Nacional, Reykjavík. Fotografía de Gisli Gestsson
Los lugares de adoración, igual que los templos paganos, fueron construidos enteramente por personas privadas. Cualquiera podía construir una casa de Dios, pero tenía que proporcionar también un clérigo. Por lo que él mismo se hacía clérigo o procuraba uno, que era tratado como un sirviente del propietario. En el primer periodo los sacerdotes eran mayormente extranjeros: alemanes, ingleses o irlandeses. En 1058 Islandia tuvo su primer obispo nativo, Isleif, que no tenía ingresos fijos, viéndose obligado a establecer su sede en Skalholt, su posesión ancestral. De este modo Skalholt se conviritó en la residencia episcopal en la isla, siendo confirmada por el hijo y sucesor de Isleif, Gisurr, quien dotó al obispado con la posesión, para que el obispado pudiera a partir de entonces tener una sede fija y un fondo establecido. Además, en 1007, y según el esquema alemán, Gisurr instituyó el sistema de diezmos en Islandia. La extensión de la isla hizo que, bajo Gisurr, se creara un segundo obispado, fundándose el de Hólar, para el norte, cuyo primer obispo fue Jon Ögmundarson. La isla fue hecha sufragánea de la archidiócesis de Lund (desde 1103). Por la dependencia del obispo y los sacerdotes del Estado y de personas privadas, el clero cayó en la mundanalidad y hasta en la mayor inmoralidad e ignorancia. La Iglesia medieval en Islandia hasta 1150 está en abrupto contraste con la Iglesia en otras partes de Occidente; el celibato no prevalecía; el patrocinio laico era la norma en todas partes; la Iglesia no tenía poder legislativo y el clero estaba sujeto a la ley temporal y no exento de impuestos.
Conflicto entre el Estado y la Iglesia; degeneración.
A partir de 1152 Islandia fue sufragánea de la archidiócesis de Nidaros (Trondhjem). Entonces comenzó un conflicto entre la Iglesia y el Estado que suscitó una gran perturbación, lo que obligó finalmente al obispo de Nidaros a tomar las riendas y a imponer obispos noruegos sobre la isla (c. 1238). Tales obispos fueron doblemente enérgicos en su defensa de la ley canónica y sobre todo se opusieron al patrocinio. Desde mediados del siglo XIII la mayoría de los obispos islandeses fueron extranjeros. Sin embargo, los pocos nativos trabajaron celosamente en el espíritu del metropolitano. El conflicto entre el Estado y la Iglesia estalló con especial virulencia cuando, en 1275, el obispo Arni Thorlaksson de Skalholt intentó imponer la nueva ley eclesiástica, basada en el derecho canónico, a través del Alting (la asamblea legislativa islandesa). Con la introducción de esta nueva ley eclesiástica, el poder eclesiástico triunfó sobre el temporal y la autoridad clerical fue similar a la que había en otros países. Pero por el mismo proceso el gran interés nacional que el clero había mostrado en tiempos anteriores desapareció. Desde los primeros tiempos habían florecido no sólo en las sedes episcopales sino también en varias residencias sacerdotales, escuelas de ciencia y especialmente de historia nacional. Sacerdotes como Saemundr y Ari fueron al mismo tiempo estudiantes de la historia de Islandia. Esas escuelas sacerdotales fueron complementadas por escuelas en relación con los claustros. El claustro más antiguo de Islandia fue el benedictino de Thingeyrar, funado en 1133, siendo seguido por seis más para monjes y dos para monjas, fundados todos por las órdenes benedictina y agustina. El laborioso movimiento intelectual del clero, que prevaleció en la isla hacia mediados del siglo XIII, comenzó a cesar. Se subrayó lo externo y el pueblo estaba generalmente satisfecho si el laico sabía el Credo y el Paternoster y tal vez el Ave María. La conducta era en su mayor parte ignorada por el clero, que cerraba sus ojos a la superstición y la inmoralidad, convirtiéndose ellos mismos en avariciosos e inmorales. No se puso en marcha una mejora hasta que los islandeses absorbieron la doctrina luterana en "carne y sangre."

La Reforma, como la introducción del cristianismo, en Islandia se vio ayudada por mandato real. Desde el siglo XIV la isla, junto con Noruega, pertenecía a Dinamarca. Una vez que Christian III, en 1536, hubo adoptado la doctrina luterana en su dominio, trabajó celosamente para avanzar la misma causa en Islandia también. Varios clérigos ya habían conocido la nueva doctrina, pero se encontraron con la oposición vehemente de los obispos y el pueblo islandés. Entre ellos estaba Oddr Gottskalksson, quien tradujo el Nuevo Testamento al islandés según la traducción de Lutero. En la asamblea legislativa se leyó en voz alta un mandato del rey Christian III, a fin de que el nuevo régimen eclesiástico se adoptara en la isla, pero el obispo Jon Arason de Hólar y el pueblo del norte, así como muchos en la diócesis de Skalholt, permanecieron leales al papa. Solamente una vez que esos hombres fueron quitados de en medio, se logró quebrar la oposición. En la Alting de 1551 el sistema eclesiástico danés fue reconocido vinculante para toda Islandia. La mayoría de las posesiones eclesiásticas y conventuales fueron confiscadas por oficiales daneses para el rey; los ingresos eclesiásticos, tales como los diezmos episcopales, se destinaron al erario real. Por este proceso, los ingresos del clero, que era elegido por la congregación e introducido por el gobierno, se hiceron escasos. A consecuencia de ello siguió una escasez de predicadores preparados, asumiendo con frecuencia un pastor el cuidado de varias parroquias. A la cabeza de esos clérigos estaban los obispos de Hólar y Skalholt, designados igualmente por el rey danés. De las sedes episcopales, la de Hólar cesó en 1801, mientras que, antes de ese suceso, el obispado de Skalholt había sido trasladado a la actual capital, Reikiavik. Además, la inmoralidad entre laicos y clero siguió siendo la misma que anteriormente. Por esta razón los adherentes de la nueva doctrina se comportaron con un extremismo que recuerda el surgimiento de los anabaptistas. Se destruyeron los conventos, se asolaron las iglesias y muchos tesoros literarios fueron destruidos. Por eso la introducción de la Reforma ha sido repetidamente descrita por los islandeses mismo como una desgracia nacional. Sólo en el curso del siglo XVII el espíritu de Lutero penetró más profundamente en el corazón del pueblo; para ese tiempo, gracias a la promoción del arte de imprimir (introducido hacia 1550) y la fundación de las escuelas latinas en Hólar (1552) y Skalholt (1553), el interés científico surgió de nuevo. Una influencia considerable en esa dirección la impulsó el obispo Guðbrandur Þorláksson de Hólar, quien publicó, en 1584, la primera traducción completa de la Biblia en la lengua materna y publicó varias colecciones de buenos himnos espirituales. La poesía devocional inaugurada por Gudbrandur alcanzó su proceso culminante unos cien años después, en los salmos de pasión de Hallgrimur Pjetursson.
Condición actual.
Islandia es totalmente protestante, aunque según la ley de 1874 hay libertad de religión. Todos los intentos de reinstaurar el catolicismo en la isla han fracasado. A la cabeza del sistema eclesiástico está el obispo de Reikiavik. El país está dividido en distritos eclesiásticos, dirigidos por superintendentes. Los candidatos al clero se preparan en una escuela teológica en Reikiavik. Pero Islandia no es ajena al proceso de secularización que recorre todo Occidente, por lo que el protestantismo de los islandeses en muchos casos es solamente nominal.