Historia
JERUSALÉN, SÍNODO DE
A este sínodo asistieron la mayoría de los representantes más prominentes de la Iglesia ortodoxa, incluyendo seis metropolitanos, además de Dosieto y su retirado predecesor, recibiendo sus decretos tan universal sanción que se convirtieron verdaderamente en una expresión de la fe de la Iglesia griega más que ningún otro sínodo posterior. El motivo de su convocatoria se aprecia en el hecho de que la primera parte de sus discusiones van dirigidas a la refutación del "vergonzoso" intento de los calvinistas de apoyar su enseñanza por la autoridad oriental. Esta parte contiene las actas de los concilios de Constantinopla y Jassy y revive la reciente historia con el propósito de mostrar la libertad del patriarcado del error, mientras que al mismo tiempo anatematiza los escritos y proposiciones heréticas que llevan el nombre de un patriarca. La segunda parte contiene la declaración de fe ortodoxa que Dositeo, en nombre de los padres convocados, expone en oposición a los principios rechazados de Cirilo. Prosigue punto por punto, adhiriéndose en todo lo posible a su estructura, pero cambiando su sustancia en un contenido ortodoxo. Contiene 18 decreta y cuatro quaestiones. El primero trata de la Trinidad; la Sagrada Escritura y su exposición por la Iglesia; la predestinación; el origen del mal y la relación con la divina providencia; el pecado original; la encarnación; el oficio mediador de Cristo y de los santos; la fe que obra por el amor; la Iglesia, su episcopado, su membresía, su infalibilidad; la justificación por la fe y las obras; la capacidad del hombre natural y regenerado; los siete sacramentos; el bautismo de niños; la eucaristía y la condición del alma tras la muerte. Las quaestiones cubren el canon de la Escritura, si puede ser entendida por todos, el asunto de las imágenes, el culto a los santos. Tomado en su conjunto el "Escudo de la Ortodoxia", como el documento entero se tituló, es una de las más importantes expresiones de la fe de la Iglesia ortodoxa.