Historia

JERUSALÉN, SÍNODO DE

Sínodo de Jerusalén de 1672 es el más importante de los sínodos celebrados en Jerusalén, después del concilio de los apóstoles. En el tiempo de Cirilo Lucar la Iglesia oriental había caído bajo sospecha de tendencias calvinistas y no totalmente sin causa. Pero la violenta muerte de Cirilo selló el destino del movimiento que él había dirigido. Su sucesor Cirilo de Berrböe, condenó su enseñanza en un sínodo en Constantinopla en 1638 y también lo hizo su sucesor, Partenio, cuatro años más tarde en un sínodo en Jassy. Petrus Mogilas, el metropolitano ruso de Kiev, elaboró una confesión de fe en 1643, por la que obtuvo la sanción de Partenos y de los patriarcas de Alejandría, Antioquía, Jerusalén y Moscú. Mientras tanto las facciones católica y protestante en el oeste intentaron apoyar a sus bandos respectivos aduciendo el testimonio oriental, no siempre, si los griegos han de ser creídos, con total certidumbre. El predicador calvinista francés, Jean Claude, en su controversia sobre la eucaristía, con Nicole y Arnauld apeló a los escritores orientales más antiguos, cuya enseñanza estimaba que había sido revivida por Cirilo y sus seguidores; los jansenistas, apoyados por la corte francesa, apoyaron la profesión ortodoxa de los griegos. Nectario, patriarca de Jerusalén, publicó un libro contra Claude y su sucesor Dositeo consideró necesario tomar una acción más formal, no sin presión del embajador francés, Olivier de Nointel, quien le impulsó a convocar un sínodo en Jerusalén para rechazar esas acusaciones de calvinismo.

A este sínodo asistieron la mayoría de los representantes más prominentes de la Iglesia ortodoxa, incluyendo seis metropolitanos, además de Dosieto y su retirado predecesor, recibiendo sus decretos tan universal sanción que se convirtieron verdaderamente en una expresión de la fe de la Iglesia griega más que ningún otro sínodo posterior. El motivo de su convocatoria se aprecia en el hecho de que la primera parte de sus discusiones van dirigidas a la refutación del "vergonzoso" intento de los calvinistas de apoyar su enseñanza por la autoridad oriental. Esta parte contiene las actas de los concilios de Constantinopla y Jassy y revive la reciente historia con el propósito de mostrar la libertad del patriarcado del error, mientras que al mismo tiempo anatematiza los escritos y proposiciones heréticas que llevan el nombre de un patriarca. La segunda parte contiene la declaración de fe ortodoxa que Dositeo, en nombre de los padres convocados, expone en oposición a los principios rechazados de Cirilo. Prosigue punto por punto, adhiriéndose en todo lo posible a su estructura, pero cambiando su sustancia en un contenido ortodoxo. Contiene 18 decreta y cuatro quaestiones. El primero trata de la Trinidad; la Sagrada Escritura y su exposición por la Iglesia; la predestinación; el origen del mal y la relación con la divina providencia; el pecado original; la encarnación; el oficio mediador de Cristo y de los santos; la fe que obra por el amor; la Iglesia, su episcopado, su membresía, su infalibilidad; la justificación por la fe y las obras; la capacidad del hombre natural y regenerado; los siete sacramentos; el bautismo de niños; la eucaristía y la condición del alma tras la muerte. Las quaestiones cubren el canon de la Escritura, si puede ser entendida por todos, el asunto de las imágenes, el culto a los santos. Tomado en su conjunto el "Escudo de la Ortodoxia", como el documento entero se tituló, es una de las más importantes expresiones de la fe de la Iglesia ortodoxa.