Historia
JESUCRISTO, DOBLE ESTADO DE

Museo Lázaro Galdiano, Madrid.
Pero la fórmula de un doble estado ha sido acuñada sólo en relación con la definida interpretación dada a la encarnación por Lutero y la teoría cristológica que siguió sus pasos. De la idea dogmática de la inmutabilidad de Dios y de la comunicación de los atributos divinos a la naturaleza humana de Cristo, resulta una terminología que debe hacer lugar en la vida terrenal del Redentor para un desarrollo humano, de otra manera inconcebible, por un especial "estado de humillación." Por tanto, la encarnación denota no un descenso del Logos, sin una elevación de la naturaleza humana que ha sido recibida en la más íntima relación con la naturaleza divina. En virtud de la communicatio idiomatum que comenzó con su encarnación, era imposible para Cristo despojarse de su divinidad. Con la encarnación la exaltación de la naturaleza humana a la gloria divina se realizó de una vez por todas. "Cuando él [Cristo] comenzó a ser hombre, también comenzó a ser Dios" (Lutero). Según Brenz, la auténtica ascensión de Cristo comenzó con la encarnación. Sin embargo, "la naturaleza divina no puede ser humillada ni exaltada." La vida de Jesús dentro de los límites del desarrollo humano descansa, por tanto, sobre ese estado de autolimitación del Dios-hombre, no del Logos, que se describe en 5 Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose seme[…]Filipenses 2:5-9. En este modo se produce el estado de auto-renuncia. La exaltación o "majestad" de Cristo fue auto-evidente, pero el gran problema a ser resuelto es cómo fue posible la humillación.
Johann Gerhard entre los teólogos luteranos desarrolló plenamente la doctrina de los dos estados de Cristo. La communicatio idiomatum, según él, se realizó en el momento de la encarnación, pero Cristo no hizo uso de ellos, renunció a los mismos, tomó forma de siervo, hasta que ascendió al cielo y se sentó a la diestra de Dios; de ahí la distinción entre el estado de auto-renuncia y el estado de exaltación. Por tanto, esta humillación no denota la falta incondicional y ausencia de la divinidad y majestad comunicada a la carne, sino sólo el repliegue e interrupción de su uso. En 1616 se originó una controversia entre los teólogos de Giessen y los de Tubinga en cuanto a la manera en la que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos divinos, ya fuera escondiéndolos meramente (griego krypsis) o como un despojamiento auténtico (kenosis). Los teólogos ortodoxos no consideraron la auto-renuncia de Cristo como una mera simulación, sino una auténtica y real auto-renuncia del poder y majestad divinos plenamente comunicados. Ahí también surgió una pregunta en cuanto al tiempo en el que comenzó el estado de renuncia. Según la interpretación de Lutero de 1 Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, 2 haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados[…]Filipenses 2 este estado comenzó sólo después del nacimiento de Jesús. Tras su nacimiento Jesús pudo haberse exaltarse a sí mismo sobre los hombres, si no hubiera estado dispuesto a servirlos. Pero según los dogmáticos posteriores el estado de humillación comenzó con la concepción. Sin embargo, ya que la humillación no consiste en la asunción de la naturaleza humana, sino en la asunción de la forma de siervo la encarnación se distingue de su forma incongruente, siendo la encarnación del Logos no humillación sino exaltación de la naturaleza humana, mientras que el acto de la concepción es el primer acto en la humillación del Dios-hombre. El estado de exaltación comienza con el descenso de Cristo al infierno al ser el triunfo del Dios-hombre sobre el diablo
Doctrina reformada.
Para los teólogos reformados la doctrina del doble estado de Cristo es de menor importancia dogmática; su atención se concentró no tanto sobre la afirmación dogmática de la inmutabilidad de Dios sino sobre la idea bíblica práctica del auténtico desarrollo humano de Jesús. Según la doctrina reformada el Logos mismo es el sujeto de la kenōsis descrita en 1 Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, 2 haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados[…]Filipenses 2. De este modo era imposible para los reformados evitar la contradicción con el dogma de la inmutabilidad de Dios. En referencia a 1 Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, 2 haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados[…]Filipenses 2 aceptaban la doctrina luterana de que el Logos no asumió la naturaleza humana en general, sino la forma de siervo y al identificar la encarnación con la conducta obediente de Cristo hasta su muerte en la cruz, los reformados fueron capaces de hablar de una humillación del Dios-hombre. La exaltación comienza con la resurrección al elevar la naturaleza humana a un estado superior.
Desarrollo de la enseñanza moderna.
Dentro de la ortodoxia protestante el tratamiento de la doctrina de los estados ha guiado a una tendencia a disolver la teoría de las dos naturalezas en su forma escolástica. Por el lado luterano la verdadera humanidad de Cristo se hace inconcebible, por el lado reformado se propuso al menos la total revelación de Dios en Cristo. Sosteniendo el punto ortodoxo de la inmutabilidad de Dios, los luteranos no podían concebir la humillación de Cristo, mientras que los reformados no podían explicar la plena y esencial relación de Dios con el Cristo humillado. Por sus esfuerzos para satisfacer meramente las necesidades religiosas inmediatas, en consonancia con el espíritu práctico y empírico de los tiempos modernos, teólogos como Ritschl desecharon totalmente la doctrina de los dos estados, sosteniendo que no debemos ir más allá de la simple creencia de que el hombre Jesús está frente a nosotros en el lado de Dios. De esta manera simplemente evitan toda pregunta insoluble sobre la relación de lo eterno con lo terrenal en el Hijo de Dios y por tanto no hay necesidad de hablar de un estado especial de humillación. Pero el desarrollo no sólo del pensamiento, sino de la fe práctica resulta en el reconocimiento de que la verdad de la aparición de Dios en la carne debe finalmente sufrir menoscabo si este lado de la doctrina de los estados es desechado. En este aspecto la cuestión de la preexistencia no puede discutirse, pero ha de recordarse que los pasajes bíblicos relacionados confirman una participación verdadera de Dios en la revelación en Cristo. El auto-ofrecimiento de Dios en Cristo se hace concebible sólo por el sacrificio de humillación del Hijo eterno por la humanidad pecadora. Pasajes como Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.[…]Juan 3:16; En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de El.[…]1 Juan 4:9; 31 Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas? […]Romanos 8:31-32; Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,[…]Gálatas 4:4 testifican que en Cristo tenemos la expresión viva y decisiva del amor divino, no meramente un fenómeno histórico que asegura ese amor. En cuanto a la interpretación de 1 Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, 2 haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados[…]Filipenses 2 se ha presentado sólo una razón verdaderamente exegética que evidentemente excluye la relación de ese pasaje con el descenso de Cristo del cielo. Se ha señalado que el apóstol desea dar en Cristo un ejemplo de humillación que es imitable. Pero esta objeción se puede refutar si se considera que la imitación de Cristo en el sentido del Nuevo Testamento no siempre significa una apropiación actual de sus acciones en su cualidad esencial, sino simplemente el modo y manera de sus sensaciones y sentimientos por los que él, como Dios mismo, puede ser un ejemplo en asuntos que no son imitables en su esencia (Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella,[…]Efesios 5:25; 1 Pedro 3:13,18-19; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque El hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.[…]Mateo 5:45; 1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados; 2 y andad en amor, así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma. […]Efesios 5:1-2).