Historia

JUANBONITAS

Juanbonitas designa una orden de ermitaños, fundada por Giovanni Buono (nacido en Mantua en 1168 y muerto el 23 de octubre de 1249), quien, tras ejercer como juglar durante años, fue convertido en 1208. Se retiró a un lugar cerca de la iglesia de Santa María di Budriolo, no lejos de Cesena, diciéndose que vivió primero como ermitaño absoluto, pero hacia 1217 comenzaron a reunirse compañeros a su alrededor. Aunque nunca tomó las órdenes, y no podía leer ni escribir, la fama de sus extraordinarias mortificaciones produjo muchas conversiones, tanto entre sus inmediatos seguidores como entre los patarenos lombardos, muchos de los cuales fueron reincorporados a la Iglesia católica. Sin formular una regla escrita, ni siquiera un modo definido de vida, para sus hijos espirituales, se dice que las comunidades de ermitaños surgieron durante su propia vida, localizadas en Bertinoro (cerca de Forli), Mantua, Venecia, Bolonia, Parma, Ferrara, Poggiolo, Faenza, Poncelia y Rímini. Unos años antes de la muerte de Buono, los juanbonitas (johannbonitae, jambonitae), a quien su fundador había vestido con un hábito gris, fueron sometidos por Inocencio IV a la regla agustina. Alejandro VI, por bula del 13 de agosto de 1256, les obligó a entrar en la orden de los ermitaños agustinos, acabando así su existencia independiente. Los esfuerzos para canonizar a Giovanni Buono, procedentes principalmente de Mantua y comenzados ya a mediados del siglo XIII resultaron solo en su beatificación por Sixto IV en 1483; no obstante, es el patrón de Mantua, donde sus restos han reposado en la iglesia de Santa Agnese Nuova desde 1451.