Historia

JUDÍO ERRANTE, EL

El Judío Errante hace referencia a una figura legendaria condenada a vagar por la tierra hasta el regreso de Cristo.

El judío errante, ilustración de Gustave Doré, 1856
El judío errante, ilustración de Gustave Doré, 1856
El relato del judío errante no es, como había sido plausiblemente supuesto, una primitiva leyenda cristiana, sino un producto literario en ropaje de novela. El relato aparece primero en Alemania en 1602, en un pequeño panfleto titulado Kurze Beschreibung und Erzählung von einem Jude mit Namen Ahasverus, welcher bei der Kreuzigung Ckristi selbst persönlich gewesen, auch das Crucifige über Christum hab helfen schreien und um Barrabam bitten, que pretende recoger una conversación que tuvo lugar en Hamburgo en 1542 entre el judío errante y Paul von Eitzen, superintendente de Sleswick. El judío dice al obispo que su nombre es Ahasuerus, que en el tiempo de Cristo fue zapatero en Jerusalén y que, por su ignorancia, se unió en el clamor: "Crucifícale"; además, que cuando Jesús, llevando la cruz, pasó por la puerta de su casa y quiso apoyarse contra el muro para descansar, él le reprendió duramente, por lo que Jesús le miró fijamente y le dijo: "Yo terminaré y descansaré, pero tú continuarás." Desde ese tiempo no tuvo descanso sino que había vagado por el mundo. Se afirma además que Von Eitzen lo examinó en detalle y lo encontró poseedor de un asombroso conocimiento, notable en la historia oriental. El judío es entonces descrito en referencia a su apariencia y humilde temperamento. De sus aventuras se relata meramente que estuvo en Tierra Santa otra vez un siglo tras la crucifixión de Cristo, encontrando Jerusalén destruida, aunque un apéndice menciona que en el año 1575, o poco antes, estuvo en España. El informe lleva la firma, "Datum Sleswick, 9 de junio de 1594." Este relato fue luego frecuentemente reimpreso en el siglo XVII. El título y las fechas se alteraron, pero la sustancia de la narración continuó siendo la misma, salvo, por añadidas observaciones morales y relatos de nuevas apariciones del judío errante. Desde el tiempo de la segunda serie de ediciones el nombre del autor se propone ser Chrysostomus Dudulæus Westphalus, incuestionablemente un seudónimo. Desde comienzos del siglo XVIII hasta el siglo XIX el relato apareció en numerosas ediciones populares, en las que el texto quedó degenerado profundamente. Por ejemplo, el nombre "Von Eitzen" se convirtió en "Litz." Fue traducido al francés, holandés, etc. con aderezos característicos.

No hay duda en cuanto al hecho de que la historia del judío errante fue conocida primero en el año 1602 y es probable que se originara entonces. Sin embargo, algunas de sus características tienen parecidos notorios con narrativas anteriores. Por ejemplo, el relato de Cartaphilus, el portero de Pilato que fue mencionado por Roger de Wendower († 1237) en su Flores historiarum, incuestionablemente tiene mucho en común con el relato del judío errante, mientras que otros detalles comunes aparecen en las leyendas de "Juan el inmortal", etc. No obstante en su bosquejo principal el relato del judío errante es tan distintivo que debe ser estimado como invención independiente de un individuo. Si el autor hubiera tenido alguna relación con esos relatos anteriores habría hecho referencia a los mismos en algún modo, como editores posteriores expresamente hicieron. El objeto de la leyenda es indudablemente apologético. Cómo el autor llegó a designar al bien conocido teólogo Paul von Eitzen como el hombre que vio al judío errante no se puede determinar.