Historia

JUICIO DIVINO

Juicio divino es la expresión final de la voluntad de Dios respecto al futuro destino del hombre.

El Juicio final, por Peter von Cornelius
El Juicio final, por Peter von Cornelius
Idea bíblica.
La idea del juicio en el Antiguo Testamento presupone un Dios trascendente y un interés divino en el orden moral del universo. El juicio divino que precede al reino mesiánico trata con los ángeles culpables, con los gentiles que serán destruidos o sometidos a Israel, con Israel y Judá como naciones que serán para sus enemigos instrumentos de retribución y con individuos de los que un remanente será salvado. La escena es terrenal. A este juicio se refieren males de diversa clase (comp. Job; también En esa misma ocasión había allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios.[…]Lucas 13:1 y sig.). En el judaísmo alejandrino se enseñó un juicio final no distante, en el que cada alma va cuando muere a su lugar correspondiente. En el Nuevo Testamento el juicio final está relacionado con la segunda venida de Cristo, aunque el juicio es tanto presente como futuro. El juicio está representado bien por Dios o por Cristo y es efectuado de acuerdo a las obras que expresan el carácter. En la enseñanza de Jesús esta nota se repite especialmente en las parábolas y la predicación apostólica se hace eco de ella. Todos los hombres comparecerán y no sólo aquellos que han conocido a Cristo (Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.[…]2 Corintios 5:10; Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en el trono de su gloria;[…]Mateo 25:31 y sig.). Un aspecto del juicio es que no crea nada, sino que sólo revela lo que ya existía, es decir, la relación de la persona y sus hechos con el orden moral divino. Hay juicios particulares que, por más abrumadores que sean en sí mismos, como el diluvio, la destrucción de Sodoma y la caída de Jerusalén, no son sino prefiguraciones del juicio último.

Naturaleza del juicio.
La idea central incorporada en las diversas descripciones del juicio es la de responsabilidad humana y retribución infalible. Esto se fundamenta en la convicción de un orden moral indestructible y de leyes que expresan la voluntad de Dios. No obstante, según las Escrituras el juicio no es final en el sentido que el desarrollo ético haya llegado a su límite, sino que significa que el reino de Dios se ha consumado. El proceso es esencialmente teleológico, por lo que, como Schiller declaró, la historia del mundo es el juicio del mundo.

El último día de Pompeya, por Karl Pavlovich Brüllow.Galería Tretyakov, Moscú
El último día de Pompeya, por Karl Pavlovich Brüllow.
Galería Tretyakov, Moscú
Teorías del juicio.
Se han propuesto dos teorías generales del juicio:
(1) La idea común, que está expuesta en las siguientes proposiciones. (a) Tiene lugar en un momento definido, inmediatamente tras la resurrección general. (b) Será universal; toda la humanidad comparecerá, cada cual personalmente, en cuerpo, alma y espíritu. (c) Será público, siendo evidentes y estando abiertas las bases del mismo para todos; si los pecados de los santos serán mostrados es algo que no se sabe. (d) La decisión estará basada sobre los hechos realizados en esta vida; el estado de probación acaba con la muerte. (e) La ley del juicio será la voluntad de Dios tal como ha sido revelada a todos los hombres: a aquellos bajo la ley, mediante la ley; a los que no tuvieron ley, por la ley en sus corazones; a los que conocieron la revelación cristiana, por lo que supieron de ella. (f) Será final, porque determina el estado inmutable de todos a partir de entonces, la felicidad de unos y la miseria de otros. (g) La hora cuando ocurra es desconocida, habiendo quedado en el secreto consejo de Dios.
(2) La otra idea del juicio lo presenta como un proceso que dura tanto como la ley y el ser moral duran. Supone la experiencia de lo bueno y lo malo que resulta de la elección y la revelación de la naturaleza de ambas cosas en la conciencia moral. La conciencia es la sede de este proceso solemne. Por su medio todo lo que se opone a la voluntad de Dios es gradualmente revelado, condenado y separado de lo bueno, por lo que lo bueno triunfa progresivamente. Sin embargo, esta idea en realidad no es el juicio final, sino el juicio inmanente por el que se recoge lo que se ha sembrado (7 No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. 8 Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna[…]Gálatas 6:7-8).