Historia

KARAÍTAS

Karaítas (hebreo kara'im, singular kara) es el nombre de un importante grupo judío cuya etimología se puede derivar del verbo kara "leer", significando "lectores", es decir, lectores de la Biblia por excelencia. Sin embargo, es mejor interpretar kara como una forma denominativa de mikra (arameo kera), "escritura" y entenderlo como "adherente de las Escrituras", es decir, uno que sigue estrictamente el texto de la Biblia y rechaza la tradición rabínica del Talmud. Esta explicación encuentra apoyo en el hecho de que los karaítas son también denominados bene mikra "hijos (adherentes) de la Escritura", en oposición a los bene mishnah o "hijos de la Mishná" o la tradición.

El grupo en Babilonia.
El fundador del karaísmo fue Anán ben David, quien, según la tradición, quedó desengañado en sus expectativas de ser gaon (cabeza de una de las academias de Babilonia) o resh galuta (cabeza de la diáspora babilónica) y por tanto renunció al Talmud, fundando en Bagdad en 761-762 una nueva comunidad que rechazó la tradición mishnaica y talmúdica. Escribió el Séfer ha-Mizwot ("Libro de preceptos") y otras dos obras, de las que sólo existen fragmentos; la declaración de que escribió un comentario al Pentateuco no está demostrada. El discípulo de Anán, Mocha y su hijo Moisés (780-800) introdujeron un nuevo sistema de vocales y acentos que desplazó al antiguo sistema y promovió la masora, mientras que otros karaítas se dedicaron a las denominadas reglas hermenéuticas (middat) tomadas de la teología musulmana, para la interpretación de la ley. Al comienzo los karaítas siguieron la tendencia filosófica musulmana y hacia el año 800 Judah Yudghan atacó la doctrina rabínica del antropomorfismo de Dios. Su sistema fue elaborado por Benjamin ben Moses Nahawendi, quien destacó hacia el año 830. Según él, Dios está demasiado exaltado para revelarse al hombre y por tanto la revelación fue hecha por medio de un ángel, quien no sólo creó el mundo sino que también realizó todos los actos de Dios registrados en la Torah. Los escritos de Benjamin, con la excepción de su Séfer dinim ("Libro de leyes") son conocidos sólo por citas. Con Benjamin y algunos otros el período árabe del karaísmo llegó a su fin y las comunidades karaítas de Babilonia y Persia perdieron pronto su importancia.

En Tierra Santa.
Bajo el impulso de las expectativas mesiánicas, que son una característica marcada del karaísmo, Tierra Santa se convirtió en el centro de la propaganda karaíta, que, en los siglos X y XI, llegó incluso a Grecia y España, mientras que los karaítas que vivían en Jerusalén tomaron el nombre de shoshanim o maskilim, en referencia a Los entendidos brillarán como el resplandor del firmamento, y los que guiaron a muchos a la justicia, como las estrellas, por siempre jamás.[…]Daniel 12:3. Las congregaciones karaítas ya existían en Egipto, siendo elegida Constantinopla como campo misionero; pero el principal objetivo del ataque fue el primer y gran último maestro del judaísmo en polemizar contra ellos, Saadia ha Gaon (892-942), quien había atacado a Hiwi al-Balkhi e Ibn Sakuyah en su Kitab al-Tamyiz ("Libro de distinción"), escrito en 926, y en su Séfer Emunot we-De'ot ("Libro de los artículos de fe y doctrinas del dogma") escrito siete años más tarde. El primer karaíta que escribió contra Saadia fue Salomon ben Jeroham (nacido c. 915-920; muerto hacia 960), cuyo Milhamot Adonai ("Las guerras del Señor") todavía existe en sus porciones principales. También escribió comentarios sobre Eclesiastés, Cantar de los cantares, Salmos y Lamentaciones, así como otros que se han perdido. Denunció la filosofía y las demás ciencias y reconoció sólo el estudio de la Torah, aunque respetaba la Mishná. Su partidario, el karaíta de Jerusalén, Sahl ben Mazliah, también escribió contra Saadia y su discípulo Samuel ben Jacob. El sucesor de Solomon ben Jeroham, Yafith ibn Ali (Jafet ha-Levi) de Basora, el mayor y más fructífero exégeta karaíta, también fue un oponente de Saadia, pero fue moderado en su polémica y en sus comentarios citó muchos pasajes de su oponente. Prestó especial atención a la gramática y en el aspecto lexicográfico sus comentarios, existentes de todo el Antiguo Testamento, son muy instructivos. Igual que Benjamin Nahawendi, refirió 1 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del SEÑOR? 2 Creció delante de El como renuevo tierno, como raíz de tierra seca; no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. 3 Fu[…]Isaías 53 al Mesías y sus sufrimientos, en oposición a los exégetas rabínicos, quienes, a causa de su hostilidad hacia el cristianismo, referían el capítulo al pueblo de Israel. Yafith vivió hacia 915-1008 y escribió sus comentarios en el cuarto final del siglo X, componiendo su Séfer ha-Mizwot antes de sus comentarios. En la primera mitad del siglo XI vivió Abu al-Faraj Harun de Jerusalén, autor de una obra gramatical titulada Mushtamil ("La totalidad"), en la que comparó el hebreo con el árabe. También escribió un comentario árabe sobre la Biblia, en el que explicaba todas las palabras difíciles y algunas veces frases enteras. A mediados del siglo XI pertenece Jacob ben Reuben, el autor de un comentario sobre la Biblia, compuesto principalmente de compilaciones de antiguas autoridades.

Filosofía religiosa.
Con la primera mitad del siglo X comenzó la primera época de la filosofía religiosa karaíta que estaba basada sobre la teología escolástica árabe del kalam (literalmente "palabra", comp. logos), un sistema desarrollado en el segundo siglo de la Hégira, con el propósito, según las declaraciones de los mismos árabes, de armonizar la tradición con la filosofía. Proporcionó por tanto un medio de defender las doctrinas religiosas mediante argumentos basados en la razón que iba primordialmente dirigido contra los principios de las sectas heterodoxas y secundariamente contra las enseñanzas de los filósofos. De este modo Aaron ben Elijah pudo contrastar a los mutakallim ("maestros de la palabra"), con los "filósofos" o los aristotélicos, por lo que los principales elementos del kalam se desarrollaron de la filosofía peripatética. Los mutakallim también incluían a la facción musulmana de los mutazilíes ("separatistas, disidentes"), que fueron fundados por Wasil ibn Ata (699/700-748,749), contemporáneo de Anán y fundador de una filosofía religiosa islámica que profesaba una formulación racionalista de los dogmas musulmanes en oposición a la creencia liberal de la ortodoxia tradicional. Los karaítas estuvieron estrechamente asociados con este grupo y sus maestros e incluso se denominaron a sí mismos mutakallim.

La primera obra religiosa y filosófica del karaísmo fue el Kitab al-Anwar ("Libro de las luces"), escrita por Jacob al-Kirkisani en 937 y dedicada a un resumen de la ley matrimonial de los karaítas, hasta donde se había apartado del sistema rabínico. También escribió comentarios sobre el Pentateuco, siendo seguido en el siglo XI por Joseph ben Abraham ha-Roeh, quien es mencionado por Maimónides en su Moreh Nebukim como representante del kalam y oponente de Hai Gaon. Joseph fue el autor de Kitab al-Muhtawi, una obra filosófica sobre "las raíces de la religión." Los karaítas, al interpretar Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.[…]Génesis 2:24 entienden que el marido y la esposa forman una unidad, lo que hace casi imposible para ellos casarse entre sí mismos. Esta teoría fue abolida por Joseph y su discípulo Joshua ben Judah (Abu al-Faraj Furkan), aunque una exagerada aplicación del método de la analogía prohibió el matrimonio dentro de muchos grados de afinidad que eran permitidos por los judíos rabínicos. Hacia mediados del siglo XI Joshua ben Judah escribió un extenso comentario sobre el Pentateuco y un tratado sobre la ley del matrimonio. Según su discípulo Ibn al-Taras, las obras de Josué promocionaron el karaísmo en España, aunque fueron pronto frenadas por el judaísmo rabínico.

Egipto y Crimea.
En el siglo XII Egipto tomó el lugar de Jerusalén como centro del karaísmo, marcando este siglo también la decadencia de la literatura árabe-karaíta, pues su último representante fue el médico Daniel, quien escribió una obra en 1682 en imitación de Hobot ha-Lebabot ("Los deberes de los corazones"), compuesta por Bahya de Zaragoza en el siglo XI, mientras que Egipto fue también el hogar del poeta hebreo Moisés Dari. Hubo también muchas congregaciones karaítas en Crimea, donde se dice que existió una comunidad ya en 1279. La literatura karaíta de Crimea fue extremadamente escasa y se ha preservado poco de ella, aunque se sabe que los karaítas de Crimea se dedicaron diligentemente al estudio de la ley. Ya que ponían gran énfasis en un viaje a Jerusalén, a la que fácilmente se podía llegar vía Constantinopla, varios libros de viajes fueron escritos por los karaítas, incluyendo a Samuel ha-Kadosh ben David (1641-42), Moses ben Elijah ha-Levi (1651-1655) y Benjamin ben Elijah de Koslov (1785-86). Hacia mediados del siglo XVIII había 500 familias en Crimea, representadas por cuatro comunidades en Kala, Koslov, Kafa y Manguf. Allí disfrutaron de especiales privilegios, como cuando, en 1796, la emperatriz Catalina eximió de la mitad del impuesto a cada joven varón y también del servicio militar.

Constantinopla.
La comunidad karaíta que existía en Constantinopla a principios del siglo XI, que contaba con 500 familias en la segunda mitad del siguiente siglo, es importante para la historia y literatura del grupo. No hay duda que los karaítas vivieron en Constantinopla en el tiempo de Judah Hadassi (nacido en Jerusalén en 1075 y muerto en Constantinopla en 1160), quien comenzó su Eshkol ha-Kofer (también llamado Séfer ha-Peles) en 1148. Clasificó toda religión sobre la base de los Diez Mandamientos y procuró oponerse a todas las herejías que le eran conocidas. En historia natural no tuvo superior entre sus contemporáneos, proporcionando un valioso y extenso relato del proceso de la filosofía, un asunto que también trató en su Séfer Teren bi-Teren sobre homónimos hebreos. La literatura karaíta fue promovida especialmente por dos eruditos denominados Aarón. El primero fue Aarón ben Joseph, cuya actividad literaria cae entre 1270 y 1300. Fue médico y escribió comentarios sobre el Pentateuco, los profetas primeros y postreros y los Salmos. Su obra más importante fue su comentario sobre el Pentateuco, titulado Mibhar ("Elección") y terminado en 1294. Aarón fue igualmente el autor de una obra gramatical y exegética titulada Kelil Yofi ("Diadema de belleza") y un libro de oraciones que disfrutó de gran popularidad entre los karaítas europeos. El segundo Aarón fue Aarón ben Elijah de Nicomedia (nacido en El Cairo en 1300; muerto en Constantinopla en 1369), quien escribió Ez ha-Hayyim ("Libro de la vida"), en el que desarrolló el sistema doctrinal de la nueva fe, mostrando cómo los judíos debían practicar su religión para ganar la vida eterna. No pudo mezclar el sistema de los mutakallim con la escuela de Maimónides y de este modo produjo un sistema ecléctico, aunque al mismo tiempo defendió el kalam, al que siguió en lugar del método aristotélico. En su Gan 'Eden ("Paraíso") recapituló a todos sus predecesores. Esta obra, que es para los karaítas lo que el Yad ha-Hazakah de Maimónides es para los judíos rabínicos, está basada en el principio de la creencia en la unidad y otros atributos de Dios así como que su gobierno del mundo conforma el fin y propósito de la ley, mientras que en su Keter Torah ("Corona de la ley"), un comentario sobre el Pentateuco, se propone elucidar su filosófico Ez ha-Hayyim. El último brote de la literatura karaíta en Constantinopla está representado por los escritos de Elijah Bashyazi (nacido en Adrianópolis c. 1420; muerto allí en 1490), autor de Aderet Eliyahu ("Manto de Elías"), un resumen de las obras de sus predecesores. Su discípulo y sobrino, Caleb Afendopolo (nacido en 1465), terminó la obra de su maestro, además de escribir obras independientes sobre teología, astronomía y medicina, mientras que sus dos kinot ("Lamentaciones") sobre la expulsión del pueblo de Dios de España, Rusia y Lituania (1493) son históricamente interesantes. Un contemporáneo de Caleb fue Judah ben Elijah ha-Gibbor, quien enriqueció la liturgia de los karaítas, mientras que su hijo Elías Shusbi escribió un poema sobre el calendario. Moisés Bashyazi, bisnieto de Elías Bashyazi, fue una figura distinguida del siglo XVI.

Polonia.
Mientras que la literatura de los karaítas en los países bizantinos fue principalmente doctrinal, sus correligionarios polacos, que fueron los últimos en producir literatura karaíta, se vieron obligados a escribir libros controversiales, debido a las demandas de los cristianos. Los primeros karaítas entraron en Polonia a finales del siglo XIV a solicitud del rey, viniendo desde Crimea a Lituania, donde el gran duque Wiyold los tomó bajo su protección y les otorgó privilegios que fueron después (1446) confirmados por el rey Casimir Jagellon. Las primeras comunidades estuvieron en Lutsk y Troki, las dos principales ciudades de Lituania y en 1581 Esteban Bathori permitió a los karaítas establecerse también en Volhynia, Pdlasie y Kiev. El primer karaíta en atacar abiertamente al cristianismo fue Isaac ben Abraham Troki (nacido en 1533), quien se opuso a la fe cristiana en la primera parte de su Hizzuk Emunah ("Confirmación de la fe") sobre la base de que las profecías del Antiguo Testamento no se pueden referir al fundador del cristianismo, mientras que en la segunda parte criticaba las contradicciones en los evangelios. Se puede hacer mención también de Mordecai ben Nisan, quien escribió un tratado en respuesta a cuatro preguntas propuestas por Jacob Trigland, profesor en Leiden, en abril de 1698, la primera de las cuales era si los karaítas eran los antiguos saduceos o se originaron con Anán. Aunque su tratado (titulado Dod Mordechai) está lleno de anacronismos posee una cierta importancia, ya que fue la principal fuente para la historia del karaísmo. Para el rey de Suecia, Mordecai escribió su Lebush Malkut sobre las diferencias entre los karaítas y los rabbanitas, siendo también el autor de un libro de normas gramaticales (Kelalim). Igualmente notorio fue Salomón ben Aaron Troki, autor de Appiryon (c. 1700), que contiene el relato de las características distintivas y origen del karaísmo, junto con un bosquejo de sus ceremonias, escrito para información del gobierno sueco. La segunda parte de otra obra del mismo nombre contiene refutaciones del cristianismo. En 1756 Simhah Isaac Lutski, uno de los más reverenciados y entendidos de los karaítas, escribió su Orah Zaddikim, conteniendo una lista de los karaítas más célebres y sus obras.

La literatura karaíta acaba con Abraham Firkovich de Lutsk (muerto en Chufut-Kale, 1874), cuyos valiosos servicios a la crítica del Antiguo Testamento quedaron oscurecidos por las falsificaciones sistemáticas de los manuscritos y epitafios por los que procuró demostrar que los karaítas eran descendientes de los israelitas, que habían sido llevados por los asirios a la cautividad y que se habían establecido en Crimea durante el reinado de Cambises. Desde 1830 los karaítas de Crimea tuvieron una imprenta en Eupatoria, donde publicaron ediciones de sus más importantes manuscritos.

Doctrina y ley.
Los karaítas reconocen como preceptos obligatorios para la conducta religiosa y moral sólo aquellos que se pueden deducir de la Biblia por medio de una exposición segura del sentido literal, según la costumbre y el contexto. De esta doctrina principal, que ha sido comparada con el protestantismo, se pueden deducir otros principios como corolarios necesarios. No reconocen la exposición tradicional de los pasajes de la Biblia, sino que a cada maestro experimentado se le permite corregir o cambiar antiguas interpretaciones según lo mejor de su conocimiento y creencia, demostrando que sus ideas están justificadas por el texto; las leyes rabínicas son reconocidas válidas por los karaítas solamente si están basadas en la Biblia, incluyendo en esta categoría los mandatos sobre el calendario, circuncisión, matrimonio y dietética. La introducción de nuevas leyes y el reconocimiento de las que no son bíblicas está prohibido, razón por la cual no celebran la fiesta de Hanukkah. Esta estricta adherencia a la letra de la ley también ha ejercido una influencia sobre las reglas y regulaciones individuales. Existen importantes diferencias entre los karaítas y los judíos rabínicos tocante al sábado, filacterias y el calendario, mientras que hay menos diferencias esenciales sobre la celebración de las fiestas, especialmente la Pascua, la fiesta de las trompetas y la de los Tabernáculos, así como los ayunos y ejercicios religiosos. Los primeros maestros karaítas formaron la liturgia omitiendo todas las adiciones rabínicas, por lo que las costumbres religiosas han quedado exentas de cambio o discusión. El rigor con el que los karaítas observan todas sus costumbres ha tenido profunda influencia en sus vidas. No se contentan con la adoración religiosa en festividades y semi-festividades como Purim, sino que se abstienen de trabajar incluso en días intermedios, mientras que en los días de ayuno se abstienen de todo trato comercial. Las leyes de pureza ritual son extremadamente exageradas y su rigor en la observancia de las obligaciones legales se extiende a los deberes morales. Desempeñan sus tareas en quieta sencillez y generalmente visten ropa oscura en su aversión a todo lo que agrade la vista.

Los puntos principales del sistema religioso fueron fijados en tiempos de Hadassi y formulados en diez artículos por Elías Bashyazi y su discípulo Caleb Afendopolo, tal como siguen: (1) El universo fue creado (hecho de la nada); (2) hay un Creador, que no fue creado por otro poder ni se ha auto-creado; (3) no tiene forma, siendo uno en todo aspecto y no semejante en nada a su creación; (4) Dios envió a Moisés, nuestro maestro; (5) mediante él Dios reveló la Torah, que contiene la verdad absoluta; (6) todo judío está obligado a leer la Torah en el original; (7) Dios también se reveló a los otros profetas; (8) Dios levantará a los muertos en el día del juicio; (9) Dios recompensará a cada uno según sus hechos; (10) Dios librará a Israel de su aflicción, enviando al hijo de David. En conjunto se puede decir que los karaítas concuerdan con los judíos rabínicos en las doctrinas fundamentales, pero difieren de sus oponentes al llevarlas a cabo.